Para el mundo cristiano, víspera de la inmaculada concepción o de la virgen inmaculada. En Colombia es el pretexto de los inicios festivos de la época más alegre, con más luz – literalmente -, algunos dirán que también la época más comercial.
Ahh, pero que viva la navidad!, época de mucho consumo, pero al servicio de la fiesta y la alegría. Consumo también de emociones atropelladas, de recuerdos a tropel, de la romería esperanzadora de deseos, de calzones amarillos, de uvas, maletas, lechones, guirnaldas, natilla, buñuelos, pavitas y pavotes.
Porque ¿Qué hay más consolador que ir a consumir cuando estamos tristes? ¿Qué hay mejor que gastar esfuerzo, energía y unos pesitos en tratar de ser feliz cuando el consuelo emocional no llega de la mano del otro?
Y si además se consume con esperanza de otra etapa mejor, de otro círculo que se abre y que rezamos o pedimos que sea virtuoso, mejor!
Así que, a comer, a comprar chucherías y a disfrutar la Colombia iluminada!
Consumamos! una mazorca a las brasas en la calle o un helado caminando por la ciclovía. Tengamos esperanza y no dejemos de creer.

