Que viernes extraño. Que viernes inquieto. Mis frágiles amores no están. Mis cariños irrompibles practican una indiferente seguridad cotidiana y están lejos. ¿A quién engaño? Los quiero a todos conmigo. Los necesito a todos, a veces con desesperación.
Perdonen las palabras que no digo, las que aún se aferran a mi corazón con esas cadenas incandescentes que no las dejan en libertad.
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Etiquetas: amor