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México, la ex dictadura perfecta

18 jun

Vivía en México cuando asumió Vicente Fox como el presidente “renovador” de la democracia en ese país. Lo digo así porque eran muchas las voces de todo pelambre ideológico que celebraron el fin de lo que Mario Vargas Llosa llamó en 1990 “la dictadura perfecta”, refiriéndose a la larga hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder, y que terminó en 2000 con el triunfo  del candidato a la presidencia del Partido de Acción Nacional (PAN), después de 71 años ‘priistas’.

En marzo de este año le recordaron al flamante nobel de literatura, en un congreso de renovación educativa, su famosa frase. Vargas Llosa admitió que se equivocó y que la dictadura no era tan perfecta, porque finalmente había sucumbido ante la verdadera democracia, señaló contrito.

Supongo que se refería a los dos gobiernos de derecha que se han sucedido desde el 2000 – el de Vicente Fox y el de su copartidario en el PAN, el actual presidente Felipe Calderón – y que, según el lúcido escritor devenido en opinólogo político en todo América Latina (¡si lo sabremos acá en la Argentina!), han logrado que en México haya “un enorme progreso hacia el Estado de derecho”, elecciones libres y, lo más impresionante, “la legalidad informativa”.

Por suerte dejó una ventana abierta, y dijo también que esa democracia alcanzada todavía es imperfecta.

Por suerte digo, porque ¿cómo justificaría, si alguien se lo preguntara, que México es desde el 2000 precisamente, el país más peligroso para ejercer el periodismo?

Y no es retórica. De acuerdo a cifras de varios organismos como Reporteros Sin Fronteras, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos(CNDH) y otros organismos nacionales e internacionales, desde que asumió el PAN,  ”78 comunicadores han sido asesinados y 15 más, desaparecidos”. Solo en el último gobierno, el de Calderón,  ”la incidencia de crímenes fatales en contra de periodistas ha aumentado en 241.8% respecto de la administración de Fox”. Desde el 2006 “63 reporteros han sido víctimas de la violencia: 52 asesinados y 11 desaparecidos”.

Calderón por supuesto niega cualquier responsabilidad; pero de acuerdo a la CNDH, Reporteros Sin Fronteras y otros organismos nacionales  ”el 49.03% de los ataques son cometidos por representantes de los gobiernos en sus tres niveles; el 26.45% por el crimen organizado, y del 11.61% restante se desconoce la identidad de los perpetradores”.

Todas estas cifras impresionantes se pueden ver en un completo y detallado informe en la revista Contralínea, aquí.

Para el relator para la libertad de opinión y expresión de las Naciones Unidas,  Frank La Rue,“México ha devenido en el lugar más peligroso para ejercer el periodismo en las Américas”. La organización Reporteros sin Fronteras va más allá y señala que es “el más peligroso en el mundo para ejercer la profesión, por encima incluso de Irak”. Para el investigador titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Javier Esteinou Madrid, México es un “estado fallido en el campo de la comunicación”.

Y para el analista de realidades latinoamericanas Mario Vargas Llosa, ¿qué grado de imperfección democrática ameritará reconocer que de nuevo está equivocado?

La noble Argentina

21 mar

Esta imagen impensada hace un par de años habla de que algo está cambiando en esta Argentina. Por suerte.

Cuando llegué a este país, ese librito blanco de letras rojas era una rareza, no circulaba, no se vendía. Estaba casi proscrito. Me lo mencionaban y era una especie de leyenda, como su autor.

Conocí algo de la historia de Pablo Llonto por gente que lo conocía cuando trabajó precisamente en ‘el gran diario argentino’. Una historia de lucha solidaria y sobre todo de coherencia y fidelidad consigo mismo. Llonto matuvo una larga pelea judicial contra el diario por su despido cuando era representante gremial. Todo esto y seguramente la publicación del libro lo llevó a ser considerado casi mala palabra, no solo en Clarín sino en muchos medios que por identificación corporativa vetaban su nombre (y de paso su libro) solo por no enemistarse con el diario de La Noble Ernestina.

Mi admiración tuvo un primer contacto directo cuando leí una crónica que escribió sobre los Pumas, la selección de rugby de este país. Me gustó esa tendencia a derribar ídolos y a cuestionar las construcciones mediáticas alrededor de verdades aparentemente incuestionables. Iba contra la corriente. Después supe de su lucha por los Derechos Humanos y su participación como abogado en causas de desaparecidos durante la dictadura.

En fin, este no pretendía ser un post de homenaje, de exaltación ni nada por el estilo. Solo me causó una gratísima impresión encontrar su libro en una de las librerías más comerciales de la ciudad, exhibido al lado de uno de los escritores que más vende… Una visibilidad que se merecía, aunque no se si al lado de Andahazi…

Un poder, otrora intocable, al fin cuestionado.

En defensa del Colo

20 jun
El colo

tomada de www.adnmundo.com. Afiche que sacaron a las calles a propósito del partido entre Argentina y Colombia por la eliminatoria para ir al mundial

De acuerdo. El colo (rado) es de lo peor que ha llegado a la política argentina en los últimos años. Un reciclaje de prácticas neoliberales, esas en las que el mercado y la teoría del derrame, el esfuerzo meramente individual y el gerenciamiento empresarial son paradigmas sine qua non para el progreso de las sociedades. Así nos fue, pero la gente parace olvidarlo. Además parece que ejerce prácticas empresarias despiadadas y oscuras, según he leído, que unido a una especie de prepotencia que expresa a través de la desmedida y casi obscena exhibición de su dinero en pos de lograr un lugar de poder político, lo hacen un personaje bastante nefasto.

Pero no, en esta ocasión no voy a criticarlo, al contrario, voy a defender al colo(mbiano).

El asunto es: ¡Me saca de quicio que le digan colombiano a De Narváez, como una de sus carácterísticas cuando buscan descalificarlo!
Me parece discriminatorio,  tendencioso, y estigmatizante. Miren que hay tela para cortar para caerle encima como para que tener que echar mano del hecho de que sea extranjero, y colombiano para más señas. Se que les cae de perlas a sus detractores por aquello del narcotráfico y la causa judicial con la que se le relaciona ahora. Pero hasta donde yo se, su posible vinculación con el rey de la efedrina no tiene nada que ver con Colombia.
Es tan inocuo decirle colombiano de la manera despectiva como viene siendo utilizado en los diarios y blogs supuestamente “progres”, que de quien habla mal es de quien utiliza la adjetivación gratuitamente.
Porque se supone que debería ser una virtud  que la sociedad argentina tenga la apertura de votar a alguien que adoptó este país para vivir … cualquiera que sea el bicho.
Se supone que los “progres” que lo atacan por colombiano defienden los valores democráticos, inclusivos, solidarios para todos y no solo para quienes ellos elijan. Esos valores que supuestamente ven amenazados con la opción política que representa De Narváez.
Señalar junto a sus características negativas que sea extranjero es fomentar en el imaginario social la exclusión por rasgos objetivos. Bolitas, perucas, negros de mierd… Esos calificativos que tanto se condenan desde esos mismos medios y que relacionamos con los intereses mezquinos de sectores que seguramente votarán una opción de derecha como la de De Narváez.

Así que media pila! No nos parezcamos. Críticas con altura y con argumentos! No todo se vale para atacar al opositor, y menos lo que menoscaba el propio ideario.
Ser progre, de izquierda, social o como quieran calificar la opción contraria a lo que representa el colo (rado), incluye defender el derecho de todos los que vivimos (y sufrimos) en este país (incluyendo el de él), para participar como ciudadano de este  sistema democrático (con defectos y profundos vacíos, pero democrático al fin), que da la opción de que un extranjero nacionalizado participe en lo que sin importar su origen, lo afecta.
La Argentina actual nos da esa oportunidad a muchos. Hay que defender esa Argentina. En esa elegí vivir.

Hay un dicho que dice que no se elige al hermano, pero sí a los amigos. Yo digo, no se elige en donde se nace pero sí donde se vive. O, ¿no es, desde cierta perspectiva, más comprometido el lazo por opción que el inevitable?

Celebración!!!!!

17 dic

fuegos-artificialesY no hablo de navidad, ni del cumpleaños de mi mamá, ni de las vacaciones que ya llegan. Y aunque lo merecen,  ni del zapatazo a Bush o del anuncio del retiro de tropas británicas de Irak en 6 meses.

Hoy estoy feliz y merece celebración ruidosa, efusiva y larga, que el parlamento Europeo haya rechazado por absoluta mayoría esa propuesta indecente y regresiva de aumentar la jornada laboral semanal de 48  a 65 horas, y que había sido aprobada por los ministros de trabajo de los 27 países que conforman el bloque, en junio pasado.

Fiesta!!! fiesta!!!

Vea la noticia aquí, aquí y aquí.puno-en-alto

Los olvidados de siempre (III parte… o IV, o I)

24 oct

Impresionante foto de Luiz Vasconcelos de A Critica y Reuters

Las redacciones de los medios están enloquecidas con la gran debacle financiera mundial, culpa de algo que hicieron algunos yuppies ambiciosos e inescrupulosos en países desarrollados pero que efectivamente demuestra esa famosa teoría del ‘derrame’ pero al revés, porque inexorablemente nos afectará también a los simples mortales del otro lado del mundo.

En Argentina, también el regreso de los fondos previsionales a manos del Estado, tiene al periodismo ‘patas arriba’ llenando papel con análisis, especulaciones, posturas en pro y en contra, etc. etc. etc. Y no son pocos los que ven una hecatombe en la ‘desaparición del mercado de capitales’, porque los fondos, que deberían ser para garantizar que usted y yo podamos vivir bien cuando estemos en nuestros últimos años, son alimento para que unos pocos financistas jueguen con esa plata, engorden con las ganancias que obtienen y repartan el hambre cuando pierden con sus jugadas, como ahora. ¿O alguien piensa que las administradoras privadas de pensiones andan pensando en salvar viejitos en esta época de vacas flacas?

El asunto es que en medio de estas terribles noticias de grandes crisis y paradigmas rotos, para millones la vida sigue siendo una tragedia y no porque sus acciones bajaron, o especularon y perdieron. Su tragedia no sabe de ideologías, teorías, mercados, la baja del dólar, los famosos ‘dineros tóxicos’ o la inversión en bonos públicos. Su tragedia es el abandono y la represión, el olvido y la marginación para un sistema (que incluye a los grandes medios) que no los cuenta porque no consumen. Y ahí sí que no parece haber diferencias entre las orientaciones de Uribe, Lula o Cristina. En cualquiera de los países que gobiernan, si se quejan les pasa esto:

La fotos son en su orden: En Jujuy, Argentina (represión en La Quiaca), en Colombia (informe sobre la resistencia indígena), y en el Amazonas brasileño (fotos de Luiz Vasconcelos).


Adalides de la libertad de prensa

10 oct

Pese a mi voluntad y a la instrospección de los últimos días, se me cuela el día a día que nos invade a través de los diarios. Por algunos asuntos personales últimamente exclamo para mí misma “sigo siendo tan ingenua!”. Pero también porque pese a saber o suponer los intereses que mueven este mundo, me sigue indignando percibir que las buenas banderas son utilizadas para intereses velados pero muy concretos y obviamente, particulares.

No quiero convertirme en cínica, pero tampoco quiero pecar de ingenua, y mucho menos darme cuenta que hay gente que cree que los demás somos tontos.

Y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cuya consigna es la libertad de prensa y la lucha por las garantías democráticas y dentro de ellas la necesaria libertad del ejercicio periodístico, me hace exclamar con indignación por mi ingenuidad.

Dice que sus objetivos son:

Defender la libertad de prensa donde quiera que se impugne en las Américas.
Proteger los intereses de la prensa en las Américas.
Defender la dignidad, los derechos y las responsabilidades del periodismo.
Alentar normas elevadas de profesionalismo y conducta empresarial.

Y en la declaración de Chapultepec, afirma:

La práctica democrática debe reflejarse en instituciones modernas, representativas y respetuosas de los ciudadanos; pero debe presidir también la vida cotidiana.

Y más adelante habla de la democracia y de la libertad así:

La libertad no debe ser coartada en función de ningún otro fin. La libertad es una, pero a la vez múltiple en sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.

Y además, sus principios comienzas diciendo:

Una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad.

Y no quiero seguir alimentando mi enojo con este lindo discurso.

El asunto es que acaba de terminar la Asamblea anual de la SIP, en Madrid inaugurada por Juan Carlos de Borbón (no se por qué, porque los objetivos hablan clarito de las Américas. Será por aquello de la madre patria o yo en realidad no entiendo nada de nada). En ella se presentó el informe sobre libertad de prensa país por país, solo de América, España solo es la madre anfitriona.

Mal para la hija Argentina. Según lo reflejan Clarín y La Nación, “En sus conclusiones, la Asamblea puntualizó que en la Argentina “continuaron las agresiones por parte del Poder Ejecutivo contra medios y periodistas, especialmente durante los meses de conflicto entre el Gobierno y el agro”.  También denuncia “promoción de proyectos administrativos y legislativos que podrían tender a controlar o debilitar a los medios, tanto en su faz periodística como en su independencia económica”.

Que me acuerde, en el problema con las cuatro entidades rurales que realizaron el lock out patronal, hubo una muy fuerte campaña mediática en favor de quienes pararon, que fueron los dueños de los medios productivos y no los trabajadores del campo. Ellos, con la unanimidad de esas mismas entidades, siguen trabajando de sol a sol con un  “derecho” laboral que data de la dictadura. Y que recuerde, Expoagro, la mayor feria agropecuaria del país, es organizada precisamente por Clarín y La Nación; que en su última edición, este añito no más – marzo de 2008 -, y según cifras de los organizadores, se batió un nuevo récord solo de ventas, de cerca de 170 millones de dólares en 4 días.

Y que me acuerde, el proyecto legislativo que promocionó el gobierno fue una nueva ley de Radiodifusión que reemplazaría a la vieja, firmada por el dictador Rafael Videla (¿libertad de expresión en un sistema autoritario?)  y que con una enmienda del gobierno de Carlos Menem permitió la concentración empresarial de medios (modificación que tiene nombre propio).  Lamentablemente la iniciativa parece encajonada ahora que la marea bajó en el enfrentamiento de intereses de uno y otro lado. Quiero decir, entre el gobierno y los intereses muy particulares de las empresas que aglutinan medios. Y no, como lo quieren hacer ver, con los medios mismos en su función de informar.

Pero como si esto no fuera poco para desconfiar del famoso informe de la SIP, resulta que mientras aquí las cosas empeoran, en Colombia mejoran! Sí, bueno, si consideramos que ya no son 74 víctimas de violaciones a la libertad de prensa, sino ‘solo’ 63 en el primer semestre de este año, aunque la mayoría sean por amenazas de muerte. Sí, parece que mejoran.

Y seguramente va a seguir mejorando porque ahora los colombianos gozamos de la más alta representación en la SIP. El nuevo presidente de la Sociedad que defiende la libertad de prensa es ahora Enrique Santos Calderón. Sí, de los Santos de El Tiempo de Colombia, que tambiés es  como decir grupo Planeta de España. Hermano además del Ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, y primo del vicepresidente Francisco Santos.

No se porque se me vino de pronto a la mente la opereta de la foto filtrada a la prensa (léase El Tiempo) con la que se quiso “probar” que el gobierno de Ecuador era cómplice de la guerrilla de las FARC. Esa en la que el supuesto ministro de Seguridad ecuatoriano estaba reunido con Raúl Reyes, el acribillado en territorio de ese país, por el ejército colombiano (me parece recordar que estuvimos al borde de un conflicto armado con ese país por esa operación militar), y que resultó ser el secretario general del Partido Comunista de la Argentina, Patricio Echegaray. Una manipulación y violación a todas las reglas mínimas de respeto a la veracidad y a la honestidad periodística. Tanto así que el mismo diario tuvo que retractarse y pedir disculpas por la que resultó una burda operación a la que se prestó el medio, en exclusiva vale decir.

Pero no, yo soy demasiado mal pensada si desconfío de la “independencia” de nuestra Sociedad Interamericana de Prensa, porque ellos mismo lo expresan:

La libertad es una, pero a la vez múltiple en sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.

Colombia expuesta

20 jul

Más de 1200 personas se inscribieron para participar en el concurso de fotografía de la revista Semana, Colombia Expuesta. Algunas de las ganadoras son las que se ven abajo. La revista realizó además una edición extraordinaria que hace referencia a fotografías históricas y tiene algunas perlas como la fotografía más antigua, La calle del observatorio, un daguerrotipo tomado en 1842 y que hoy se encuentra exhibido en el Museo de la Fotografía de Paris.

Las manos de Anibal palacio, un recolector de café. Ricardo Vejarano.

Nadador en Tanguí, Chocó, Pacífico colombiano. Juan Arredondo.

Barrendero en la madrugada, Municipio de Chía, Cundinamarca. Santiago Castro Guzmán.

Minero en Marmato, Caldas. María Jimena Palacios.

Disciplina en la Casa de Nariño, Bogotá. Camilo Salgado.

Jugando a ser mamá. Catalina Patiño Echeverry.

Cantina en Salento, Quindío. Andrés Felipe Rodríguez.

Montaña de Sal en La Guajira. Javier Andrés Maldonado.

Fuegos Artificiales. Andrés Pizano Gutiérrez.

Los niños invisibles

15 may

Bueno aquí estoy de nuevo. A ver si me encarrilo de una vez por todas…

Cada vez que entro a ver cómo va mi blog en cuestión de “rating virtual” (sí, yo también soy sensible a esas pequeñas vanidades) y leo qué es lo que más busca la gente que llega aquí, me topo con que una de las entradas más leídas es Esa tragedia que no vemos, algo que escribí en marzo de 2007 indignada porque en Colombia morían niños por hambre y desnutrición. Desde hace tiempo tenía la idea de volver sobre el asunto porque es un tema que salta cada tanto en los medios, aunque sea meramente por los reportes estadísticos que los organismos intergubernamentales actualizan cada año.

Y los niños, pese al negocio que son, siguen siendo invisibles.

Porque no me refiero a los que consumen Nickelodeon, Cartoon Network o Disney Channel, pasean en Temaiken, veranean en campamentos o estimulan su sentido musical con Mozart para niños. Me refiero a esa masa amorfa y sin cara de niños pobres, pero pobres de verdad, de esos que hablan en los informes sobre pobreza de la CEPAL y la UNICEF. De los que no comen todos los días, los que acompañan a sus padres a pedir monedas en el tren subterráneo en vez de ir a la escuela, los que mueren por enfermedades prevenibles o tienen retardo en su desarrollo motriz o mental a causa de la desnutrición. Los niños miserables, indigentes; pobres extremos, si queremos ser elegantes.

En el 2002 dos de cada cinco personas indigentes en América Latina eran niños; 41 millones entre las edades de 0 y 12 años y otros 15 millones entre los 13 y 19 años. 56 millones de esto!!:

Colombia es uno de los países que concentra el mayor porcentaje de pobres extremos o indigentes de América Latina, con el 12% del total. Solo lo superan Brasil y México.

En la Argentina, ese otro país que me trasnocha, los indigentes son el 9% del total de la población. De esa cantidad, la pobreza infantil es el 40%, en el segundo semestre de 2006, 4 de cada 10 niños eran pobres o indigentes. Entre los 0 y 13 años sumaban 4’100.000 niños que comían mal a muy mal, que en su mayoría no estudiaban y, lo peor, que estaban perdiendo su infancia preocupados por asuntos que deben ser solo de adultos.

Estadísticas que todos seguramente leemos con tristeza, aunque las crucemos con indiferencia en las calles.

¿A qué sometemos a esos pequeños cuya existencia nos garantizan el futuro como especie?. Y lo pongo así, porque ni siquiera por esa tendencia instintiva a la supervivencia que caracteriza a cualquier especie animal, ni así, los niños se han convertido en prioridad para los adultos, todos nosotros, los que nos encargamos de su presente.

En América Latina sometemos a 132 millones de niños entre 5 y 14 años a trabajar la tierra en condiciones insalubres y riesgosas. Según un informe de la FAO, el programa de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, a los niños se les obliga a trabajar por su propia supervivencia. En el artículo “Flagelo mundial: niños como peones agrícolas” de voltairenet.org se destaca que pese a que no existen cifras oficiales sobre el número exacto, se calcula de manera conservadora que representan una tercera parte de “la empleomanía total de la esfera productiva.”.

“…la penuria económica significa también falta de educación, malos servicios de salud y oportunidades limitadas”.

“Los empleos clasificados por esa agrupación internacional como los más peligrosos son la agricultura, la minería y la construcción, en ese orden de riesgo, motivo por el cual se duplican las afectaciones que sufren los pequeños, referidos fundamentalmente a accidentes, mutilaciones y padecimientos profesionales como silicosis y problemas respiratorios”.

Pero podemos ser aún más perversos. En Colombia los sometemos a la guerra. Mi país hace parte de una vergonzosa lista que permite la utilización de menores en actos de guerra, incluido el reclutamiento dentro de grupos armados. Lo acompañan en ese club Chad, Filipinas, Sri Lanka y Uganda. Y no solo son los bárbaros de las FARC y esos sanguinarios paramilitares. También el Estado, que tiene la obligación de protegerlos, es responsable.

En el artículo “El crimen invisible” publicado en la revista Semana de Colombia, se hace referencia al informe del Secretario General de la ONU del 21 de diciembre al Consejo de Seguridad en el que Colombia aparece como uno de los países que permite la impunidad frente a la violación de los derechos del niño. Y se leen cosas como esta:

“Tampoco se ha sentido ningún estremecimiento en el país por los relatos de los más pequeños de las tropas ‘Martín Llanos’ – el jefe paramilitar que nunca se desmovilizó -, según los cuales a la hora del almuerzo les servían carne humana, asada, para que perdieran cualquier escrúpulo.”

Y esta otra:

“…un niño desmovilizado de las Farc fue utilizado como informante y que luego resultó muerto en combate con la guerrilla, dos niños (8 y 11 años) a los que el Ejército obligó a transportarle materiales, y el caso Bebedó (Chocó), donde las Fuerzas Armadas proporcionaban alimentos a los niños a cambio de que se ocuparan de la limpieza y el mantenimientos de sus armas.”

No hay cifras de cuántos niños participan de la guerra. Se habla de 10.000, pero es un dato arbitrario y hay un consenso de que es una cifra conservadora. Según datos de más de 10.000 desmovilizados solo de la guerrilla, se calcula que el 42% ingresó siendo menor de edad. Según un desmovilizado de las Farc, tienen un “kinder en armas”.

Y cada vez se utilizan niños más pequeños. Hay datos concretos de menores de seis años que son reclutados para involucrarlos en actividades de guerra. Según el artículo, cuando salió el informe que lo denunció no hubo un solo titular de prensa.

¿¡Qué hacemos que además de someter a nuestra prole a semejante futuro, ni siquiera queremos verlos?!

Regresó el periodista Felipe Zuleta a los blogs

27 mar
de-la-agencia-draft-fcb-de-francia.jpg En demasiados países escribir un artículo equivale a suicidarse. 58 periodistas murieron en 2006. 130 encarcelados en todo el mundo”.

Ayer, leyendo el diario El Espectador de Colombia, me topé con una buena sorpresa (para variar), el periodista Felipe Zuleta había vuelto a activar su blog.

El 14 de enero pasado me había lamentado por el cierre de su espacio.

Aunque vive exiliado fuera del país, su familia en Colombia estaba siendo amenazada de muerte por sus opiniones y denuncias bloggeriles. Y en el lugar en donde, desde 1992 y hasta la fecha, han sido asesinados 40 periodistas, y solo en 2007 hubo 162 casos registrados de violaciones a la libertad de prensa, más del 50% por amenazas, esas cosas no se pueden tomar a la ligera.

Como dije en ese momento, para mí que vivo fuera del país, el blog de Felipe Zuleta se había convertido en un referente para contrastar las versiones oficiales y equilibrar la información manipulada que se difunde en los medios que apañan las caras oscuras del poder.

Justamente, en su primera entrada se lanzó con todo contra el diario El Tiempo, por la tremenda ‘metida de pata’ al publicar una foto – sin verificar ni consultar al implicado – del guerrillero asesinado Raul Reyes con quien sería el Ministro de Seguridad Externa e Interna de Ecuador, Gustavo Larrea.

La foto estaba en el famoso computador de Raul Reyes, ‘hallado intacto’ en el campamento bombardeado. Filtrada por la Policía Nacional, fue además utilizada por el gobierno colombiano ante la OEA,como prueba contra Ecuador.

El de la foto resultó ser Patricio Etchegaray, secretario general del Partido Comunista argentino. Una verguenza total!

El Tiempo pidió disculpas al Ministro y al gobierno de Ecuador con argumentos de increible candor:

El parecido con el ministro ecuatoriano es notable. La foto fue entregada, de manera no oficial (y precipitada, pues el material era aún objeto de investigación, lo que no se dijo al periódico), por la Policía. Y fue esa fuente la que identificó al ministro como el personaje fotografiado.

…este diario falló en sus procedimientos de verificación (una cosa es un parecido, otra es que se trate de la persona en cuestión) y falló al no atribuir claramente la información a la fuente, en lugar de asumirla como propia.

Lo que quedó en evidencia fue el papel lamentable que cumplió el diario como instrumento de propaganda en la estrategia de confrontación iracunda del gobierno. Y aunque uribistas furibundos lo disculpan en distintos foros con frases como que ‘errar es de humanos’, es obvio que, no solo no hizo bien su trabajo, sino que falló en una de las premisas básicas del periodismo: Confirmar con las fuentes y verificar la información.

Y la verdad, hay que ser medio estúpido para creer que fue ingenuidad o falta de oficio. El ahora diario de Editorial Planeta y antes de la familia Santos (la misma a la que pertenecen el ‘lujo’ de Ministro de Defensa que tenemos en Colombia, Juan Manuel Santos y su primo el Vicepresidente Francisco Santos, que casualidad), tiene una historia de casi 100 años.

Así que, bienvenido Felipe Zuleta. Bienvenida sea nuevamente una voz distinta y atrevida. Alguien que asume con valor riesgos personales, por una causa en la que cree y por un bienestar colectivo, es un especimen escaso.

Especialmente cuando este regimen guerrerista parece que anda copando todas las instancias del poder, y las declaraciones dañinas del asesor presidencial creó una nueva oleada de intolerancia política que se ha concretado en nuevos asesinatos y amenazas a miembros de organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y sindicalistas. Estas acciones se intensificaron después de las marchas del pasado 6 de marzo que se realizaron en varias ciudades en homenaje a las víctimas del paramilitarismo y los crímenes de estado. Pero ese, en realidad, es otro post.

Por ahora, celebremos la recuperación de Felipe Zuleta para la blogosfera.

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No solo soja, nos consumimos la tierra

18 mar

ilustración en el blog filosofando de el pais de España Por estos días en la Argentina el campo anda de huelga.

Al menos esa es la frase con la que se engloba el gran polvorín que levantó la decisión del gobierno de establecer un nuevo sistema de retenciones a las exportaciones de soja, girasol, trigo y maíz.

Según el Ministerio de Economía, en los últimos 12 meses la soja aumentó su precio internacional en un 73%, el girasol en un 111%, el maíz, en un 30% y el trigo, un 92%. Con los precios record que han alcanzado, quien exporte soja deberá pagar el 44,1% al Estado (antes era el 35%), el girasol pagará un tributo del 39,1% (antes pagaba el 32%). En cambio el trigo y el maíz pagarán un 0,8 y un 0,9% menos respectivamente. El impuesto variará de acuerdo a los precios internacionales de estos granos.

Para las federaciones rurales que lideran la protesta, es una confiscación de la producción agropecuaria, una agresión a los pueblos del interior y un freno a la producción del campo. Para el Ministro de Economía la medida da certidumbre a los precios de los alimentos, combate la sojización y estimula otras actividades como por ejemplo, la producción cárnica y láctea.

En esta gran barahúnda que se ha armado entre los gremios del campo y el gobierno, muchos argumentos y acusaciones se han lanzado de un lado y del otro. Que se podría llegar al desabastecimiento o, que es un paro exagerado y el sector rural es poco solidario.

Las charlas de café abundan: “que no se pueden quejar porque la están levantando con pala e igual siguen ganando”, “que no es justo que casi la mitad de lo que se trabaja se lo quede el gobierno”, “que son los que están haciendo crecer la economía”, “que por qué se tiene que meter el gobierno a decir qué producir”, etc, etc.

No conozco en vivo y en directo la situación del campo. Soy lectora nada más, como la mayoría, de los análisis de los periodistas especializados y los argumentos de unos y otros. Sin embargo, se me vino a la mente un reciente artículo que leí en la revista Gatopardo, en donde habla de la Huella Ecológica – HE -.
huellaeco.jpg Este indicador fue desarrollado por dos científicos de la Universidad de Columbia Británica para medir el impacto de la actividad humana sobre el entorno en el que vive.

Lo que se mide es el área biológica productiva necesaria para sustentar la demanda de recursos y absorber los desperdicios de la población.

Idealmente cada hombre del planeta debe utilizar la productividad de 1,75 hectáreas por año para que la tierra pueda regenerar sus recursos y mantener su sostenibilidad en el tiempo. Esta es la capacidad de carga del planeta, es lo razonable. La tierra tiene una biocapacidad de 11.2 mil millones de hectáreas y en la actualidad la humanidad está consumiento el producto de 14.1 mil millones. Estamos en déficit ecológico y la tendencia aumenta. Nos estamos consumiendo la tierra y no solo sus recursos.

Por supuesto la torta no se ha repartido igual. Como siempre los más ricos se quedan con el porcentaje mayor y los más pobres se reparten el resto. De los más de 6 mil millones de habitantes en el planeta, uno de cada cinco viven en países ricos y consumen el 80% de los recursos.

Los 42 países más ricos superan ampliamente la Huella Ecológica sustentable. Los Emiratos Arabes llevan la delantera, su HE es de 11,9 hectáreas per cápita por año. Un estadounidense utiliza la productividad de 9,4 hectáreas por año; un español consume los recursos de 5,5 hectáreas en el mismo período, un danés necesita 10,3 y un noruego 9,2. Y así la mayoría de los países industrializados, de primer mundo o como se les quiera decir. En América Latina, México encabeza la lista, su huella ecológica es de 4,5 hectáreas. Le sigue Chile y en tercer lugar está Argentina con 2,2 hectáreas per cápita.

Como los recursos son limitados, este sobre – consumo es posible solo a costa de otros, y los otros son generalmente países con riqueza natural pero subdesarrollados o pobres y la biodiversidad que debería garantizar la supervivencia de las generaciones futuras. Si todos los habitantes del planeta comenzaran a consumir como un estadounidense promedio, para el 2050 necesitaríamos básicamente otro planeta extra para sustentar el consumo de la humanidad.

Pero, ¿qué tiene que ver con el asunto del campo?. Hay varias puntos de ambos temas que se tocan directamente, y deberían ser tenidos en cuenta en el diseño de políticas públicas.

La principal causa del déficit ecológico a nivel mundial es la emisión de CO2, pero en América Latina es la sobreexplotación de los suelos, su cambio de uso, la deforestación y la destrucción de bosques primarios y hábitats productivos.

De acuerdo a investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, de 1995 a 2005 la superficie de cultivo de soja creció un 170%. Si se toma el año de 1977, la superficie dedicada aumentó 1122% y la producción un 1453%, llegando en la última temporada 2004/2005 a los 14,6 millones de hectáreas.

Y como la producción a gran escala exige grandes capitales, el monocultivo ha desplazado a otros cultivos y actividades productivas, convirtiendo el campo en lo que algunos investigadores llaman una gran desierto verde. No existen corredores biológicos que mantengan el equilibrio de la cadena ecológica en las regiones y desde 1996 se han talado alrededor de 5 millones de hectáreas de bosques autóctonos para sembrar soja. La calidad de los suelos se ha deteriorado por la utilización intensiva de agroquímicos y la falta de rotación.

Pero además se ha creado una “agricultura sin agricultores”. Según el INTA en el Gran Buenos Aires, de cada 10 desempleados, 8 provienen del campo. En la provincia de Santa Fe por ejemplo, según el censo nacional en el 2002 existían 60 mil peones rurales, en el 2005 ya solo eran 30 mil.

Gracias a la producción de granos a gran escala, la tierra es ahora solo una fuente de recursos para las empresas de agronegocios. Como dice el investigador Eduardo Spiaggi de la Universidad Nacional de Rosario:

La Argentina cuenta con un 90% de su población en centros urbanos, aunque paradójicamente su principal riqueza nacional es el campo.”

“La soja permite vivir la mayor parte en el pueblo o la ciudad trabajando solo dos meses en el campo.”

“…Es el punto donde no valorás tener un árbol; peor aún, tratás de sacarlo para pasar mejor con las máquinas.”

Las consecuencias son previsibles, inundaciones o sequías, desaparición de fauna nativa, desplazamiento de comunidades enteras y graves problemas de salud pública para las que quedan.

Cuando el ministro de Economía argentino, argumenta combatir la sojinización del campo a través de la reciente imposición de nuevas retenciones, se refiere a que la siembra de soja desplaza la explotación de otros sectores competitivos y encarece estos productos en el mercado, no directamente a la debacle ambiental y social que por goteo está esquilmando el campo argentino.

Las ganancias extras y entrada de divisas no puede ser los únicos motivos para regular un sector que no solo sobre – explota los campos, sino que además juega el juego del primer mundo, sosteniendo con nuestras hectáreas productivas sus hábitos de consumo.

Si los gremios rurales solo se rigen por las leyes del mercado y no miden las consecuencias sociales de sus negocios, le corresponde al Estado regular su producción, para que haya un mínimo de equidad en el reparto y de paso, nos quede aunque sea una pequeña área productiva que consumir a los trabajadores y demás habitantes, ya no del planeta, sino de este país de desiguales.

¡¡Quiero mis 1,75 hectáreas completas este año!!

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