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El caso Amigorena y la humanidad

28 sep

Siempre me ha sorprendido la dureza con la que algunas personas que se caracterizan por su defensa de los derechos humanos, ciudadanos y sociales, juzgan a quien muestran flaquezas, propias de su naturaleza humana precisamente. Siempre les acredito de antemano un concepto superior del ser humano, una comprensión mayor de humanidad y del reconocimiento de lo excepcional de cada uno de los miembros de esta especie a la que pertenecemos y que hace que cada uno sea titular de todos los derechos.

Esa humanidad que automáticamente les escatimo en mi apreciación a aquellas personas que defienden modelos que niegan derechos a unos muchos para privilegio de otros pocos; a quienes actúan con frialdad, egoismo y maldad y se hunden en el pantano del delito y la destrucción. No es este el caso.

Quizás yo misma peque de lo que ahora critico. Porque reconocer que todos tenemos fortalezas y debilidades implica reconocerles aspectos rasposos a quienes son esencialmente generosos y valerosos, y brindarles un atisbo de piedad a quienes no pueden superar sus miedos y se muestran temerosos ante el poder que, creen, pueden destruirlos.

¿El actor Mike Amigorena fue débil, se dejó ‘apretar’, lo pensó mejor? Que importa, solo sabemos que desde su arte -actuar – no es incondicional en la defensa por la justicia social, por la reparación de los delitos contra la humanidad o por la defensa de la universalidad en los derechos humanos. No contamos con él para eso.  ¿Hace falta defenestrarlo comparando su supuesta muestra de debilidad con el sacrificio de muchos y la valentía de otros? ¿No es injusto y precisamente ir contra esa complejidad humana, tratar de que todos respondan ante el mismo compromiso de, por ejemplo, “los compañeros caídos en lucha”? ¿No es precisamente negar que cada uno elige su propio camino y algunos no son el nuestro? ¿No es en eso en lo que debe basarse nuestra percepción superior del ser humano? No de tolerar, sino de aceptar a quien no comparte la prioridad en nuestro rumbo elegido?

A mi juicio, Amigorena cometió un error; aceptar el papel que le ofrecieron sin ponderar lo que significaba una serie como ‘El Pacto’  en una realidad política de una abierta y muy encarnizada confrontación del gobierno nacional y una parte de la sociedad con el Grupo Clarín. Un  choque que ya lleva más de tres años y cuyo capítulo alrededor de Papel Prensa no solo es quizás el más siniestro, sino que se encuentra en plena gestación en varios tribunales judiciales.

Renunció, atrasó el proyecto, esa son las consecuencias y los riesgos de sus decisión profesional. Lo otro, es simplemente la reacción de un ser humano que no midió consecuencias y que, como cualquiera, no vive en soledad y responde con distinta calidad a los desafíos de la vida que asumió vivir.

Ojalá todos le diéramos la misma prioridad a la lucha por los derechos humanos y colectivos; el camino no sería tan largo y tan tortuoso. Es más, no sería una lucha, solo sería una realidad.

Principios

17 jun

en solopsicologia.comDe qué hablamos cuando hablamos de amor… leí en alguna parte. Yo me pregunto hoy, de qué hablamos cuando hablamos de principios.
Hoy fue un día de ubicación clara, de colocarse en ese lugar del que no se regresa. O de cuando se quiera regresar, se nos recordará. Hoy marcamos un trazo indeleble en nuestro camino. Creamos pasado, el nuestro en un futuro. Ese que nos seguirá cuando transitemos y ocupemos otros espacios.
Para algunos será un pasado de afirmación, de coherencia; para otros será un tiempo para esconder o, al menos, para evitar rememorar.
Dicen por ahí que todos tenemos un muerto en el clóset. Hoy algunos metieron uno en el suyo. O quízás no. Quizás lo exhiban orgullosos.
No hay camino sin retorno en esto en todo caso, siempre hay redención o en todo caso atenuante y las piedras a veces simulan suaves colinas.
Pero en todo caso, como me dijo alguien hace poco, de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno, o algo así. No me gustó, pero comparto la frase, por principio.

Un sábado cualquiera, o sea, casi perfecto

5 jun

Cómo me gusta la albahaca! Caminar por Rivadavia en una noche fría es estimulante, sobre todo si tienes la panza llena y el corazón contento. Dice el dicho.

Me siento en orden. En mi cabeza, en mi mente. Mi vida, sigue igual; pero he hecho lo que quiero, compré lo que necesité, nada más que eso, y hasta un ramito de flores me llevo a casa. Pregunté en la feria por un par de pantuflas multicolor con borlitas colgantes, miré libros, le coqueteé a un suéter que no compré por sensatez y por no sacarme las capas de ropa que tenía encima. El invierno hace bien a mis finanzas.

Caminé y miré gente. Toda demasiado envuelta en trapos para poder entrever su humor. Experimenté de nuevo la hosquedad propia del invierno, gente ensimismada o concentrada en el deporte citadino de la compra compulsiva y ajena a ese otro que cruza la misma calle y pisa el mismo adoquín suelto. Pero es sábado en la noche y la avenida está viva, en todo caso.  Bollitos caminantes que supongo infantes y caninos con variados abrigos le ponen risa y ladridos a la brisa helada. El alma se calienta.

- No te gusta?   - No. Es muy delgadita la masa.

Seguro la señora es de esas ‘tanas’ que comen pizza a la vieja usanza, gruesa, de queso chorreante y aroma encebollado. Aquí huele a albahaca. Pese a todo, el diente no se detiene y la charla en la mesa de al lado sigue muy animada entre los dos veteranos de las calles porteñas que se arriesgaron con una pizza ‘gourmet’.

Es temprano, por eso encontré mesa. Cenar a las 7:15 es una rareza. Salvo esos jóvenes veteranos que seguramente tienen costumbres añejas y cuerpos que necesitan pronto reposo, una familia que quiere comer junta antes de que la noche le presente mejores alternativas a los más ‘pollitos’, y yo que solo puedo argumentar a mi favor costumbres ajenas, apuramos una última cena casi a la hora del café para otros.

La moza es amable y me sonríe. Me explica que Macri prohibió el cerramiento en veredas sobre las avenidas y por eso no hay calefacción para las mesas de afuera. Clientes que se pierden.

- Cuando necesiten recaudar más, seguramente podremos volver a ponerlo –  remata, con algo de resignación y la seguridad paciente de algo inevitable.

El mundo no sonríe precisamente, pero es sábado y camino por Rivadavia, la avenida que parte la ciudad en dos; el corazón de la clase media porteña. Tiendas abiertas, comercios llenos, gente, mucha gente; autos, demasiados. Luces y vida por donde se mire. No es esta precisamente la Argentina en crisis.

Es delicioso el olor de la albahaca y es una noche de sábado casi perfecta. Solo falta una segunda copa de vino y estar enamorada.

Qué periodismo hacemos – a propósito de Sarlo -

30 may

Esta semana leí y escuché mil y una refutaciones y críticas a los argumentos de la intelectual Beatriz Sarlo en su participación en el programa de opinión 678 del canal público argentino. Todas bastante convincentes y con fundamentos basados en datos concretos. La nota del periodista Horacio Verbitsky de hoy es una buena muestra. El análisis de otros invitados al mismo programa como el historiador Norberto Galasso (minuto 37:05) el sociólogo Alberto Quevedo (ver minuto 39:25), la misma periodistaNora Veiras (minuto 42:06) o el fiscal federal Félix Crous (minuto44:22) también dan muestra de una lectura juiciosa de su intervención.

Un poco cansada en todo caso de tanta reiteración en aras de desmenuzar sus palabras y demostrar que no fue tan contundente como la quieren mostrar, me pregunté ¿por qué si estuvo tan floja de papeles en sus argumentos y obviedades, afirmaciones ligeras sin sustento fáctico, produjo tanta hilaridad y triunfalismo entre sus seguidores y opositores al gobierno nacional?

No creo que sea la única respuesta pero algo me quedó claro, y es que uno de los grandes defectos de los programas periodísticos en la actualidad es la falta de preparación para ejercerlo y de auto crítica. Y es que para mí, Sarlo fue exhibida como ganadora simplemente porque se paró en la seguridad de su discurso; sabía que desde su palabra académica podía revestir de rigurosa su crítica visceral al kirchnerismo. Tenía el entrenamiento, y los miembros del panel le fueron funcionales.

Sabía, por ejemplo, que podía hablar de estudios que dicen que el 70 por ciento de los argentinos no hablan de política jamás, porque nadie en el panel estaba en condiciones de rebatirle en los mismos términos el dato y que la respuesta, como fue, se la iban a dar desde la militancia. Con los días aparecieron mil preguntas, cuestionamientos y refutaciones calificadas,  pero en ese momento no. Nadie tenía el sustento de una formación en opinión pública. Peor aún, ninguno le preguntó lo obvio, ¿cuáles son los estudios que arrojan esos datos?. La repregunta, una cuestión de periodismo básico, tan ausente aquí como en los programas del grupo Clarín cuando se entrevista a un personaje opositor al gobierno.

Hablar del proyecto nacional y popular, sus logros  y repetir el discurso militante es responder en un canal distinto que no reconocen y que adjudican a un periodismo adicto, el que, según el auto-denominado”periodismo independiente”, hace 678. O sea, era más de lo mismo frente a un desafío que no estuvo a su altura, el que les imponía una “intelectual crítica”.

Lo cierto es que la seguridad con la que Sarlo retóricamente ‘ganó’ el debate, tuvo su correlato en la falta de preparación de parte de sus anfitriones. Solo uno de los invitados y un panelista hablaron con el antecedente de haber leído su libro La audacia y el cálculo, su visión de Néstor Kirchner y el kirchnerismo. Uno de los panelistas, llegó incluso a reconocer no haberlo leído y solo conocer su pensamiento a partir de columnas de opinión. Una falta de preparación un poco soberbia. No se, ¿no era necesario empaparse de la obra de una invitada, que además iba a hablar críticamente de lo que defienden programa tras programa? ¿Bastaba con ser unos convencidos “del modelo” y tener un discurso armado? Otra falencia de periodismo básico.

Lo cierto es que el debate sobre el debate, también ha sido sesgado. Los defensores del gobierno nacional han cargado las tintas contra las imprecisiones y el relato amañado de Sarlo, pero poco o nada han dicho sobre las carencias de un panel un poco autocomplaciente y de discurso monocorde.  Y los feroces opositores al gobierno nacional, se regodean en enaltecer a una intelectual del palo, sin detenerse a examinar las profundidades y las certezas en el discurso de una persona que se vanagloria de su rigurosidad intelectual.

En ambas veredas solo hubo ejercicio del periodismo sin cuestionar su propio rol y en defensa de intereses, en un caso ideológicos, en otros, más oscuros, corporativos.

Mejor un buen instinto

1 may

Mientras caminaba por estas calles porteñas llenas de atolondrados y adoquines flojos llegué a la conclusión que el instinto es superior a la inteligencia… La naturaleza animal es mucho más sabia que la humana, me dije después de atravesar veredas estrechas y bolsas de basura sacadas a deshora u olvidadas por el poco eficiente pero civilizado servicio urbano de recolección. En una larga caminata lo mejor es filosofar y no refunfuñar.

Y el viernes fue el día del animal.

En mi filosofía de calle, el animal gana. Los animales comen para vivir. El perro, por ejemplo, si se siente mal se autosomete al ayuno, comen hierba para purgarse y esperan a sentirse bien antes de recibir más alimento. El ser humano come en exceso traspasando límites de salubridad, se droga para aplacar la protesta estomacal y a la más mínima mejora se atraganta con un kilo de helado.

Y me pregunto, ¿Qué especie destruye su propio hábitat? y de paso el de las demás. A conciencia eso sí, ehh!

Para saciar su muy humana tendencia a la acumulación y a la vanidad, el hombre ha abierto grandes heridas a la tierra para sacar oro y diamantes, desplazando comunidades enteras, disminuyendo a sus congéneres a la servidumbre y envenenando sus fuentes de agua. Ha cazado indiscriminadamente animales para quitarles su piel, su marfil, su carey, al punto de poner en peligro la existencia misma de algunas especies. ¿La racionalidad nos da derecho a que, además solo algunos de nosotros, podamos disponer de un planeta compartido?

La racionalidad nos ha permitido diseñar sofisticados sistemas de autoexterminio, desarrollar teorías para dominar y avasallar. Es la única especie que tiene como característica la perversión, llevada masivamente a extremos aberrantes. Porque queramos verlo o no, Hitler y su séquito eran estrictamente seres humanos, por ejemplo.

La inteligencia nos tiene al borde del pánico esperando el fin de los tiempos ya sea por el cambio climático, por la destrucción de la capa de ozono, por la insostenibilidad de los recursos naturales, por la inseguridad alimentaria en un mundo que cada vez produce más comida, por sangrientas guerras por petróleo, por un choque de planetas o por teorías cósmicas basadas en interpretaciones de textos y símbolos de culturas antiguas. ¡¡En el 2012 se acaba el mundo!!

Los animales cazan para comer, matan porque necesitan sobrevivir. No conviven siempre en paz, pero participan en una cadena que naturalmente equilibra su existencia y la relación entre las distintas especies. Y aún animales domésticos mal educados por humanos, utilizan mejor su instinto disminuido que algunos hombres su inteligencia. Quieren sin condiciones; no elucubran complicadas teorías para autojustificar sus actos de rechazo. No retacean generosidad, tampoco ofrecen dádivas hipócritamente. Les gustas o no, punto.  Y eso expresan.

Y me cae gorda  esa gente que me critica porque “humanizo” a mis perros, básicamente porque los consiento y les manifiesto mi absoluto agradecimiento con mimos, cariño y los hago interlocutores de mis pensamientos. A  veces es más sano hablarle a las mascotas, que esperar una respuesta inteligente de, por ejemplo, un hijo prepúber que acaba de descubrir sus instintos más primarios, todavía le sale cada tanto su voz aflautada y ya cree que se puede comer el mundo.

Esas mismas personas que esperan que los animalitos les entiendan cuando les exigen que no ladren y farfullan en la calle al paso festivo de los canes. Me han llegado a decir “con tanto niño abandonado que hay…”  ¡¿ahhh?!

Ni qué decir de los que no se les ocurre nada más original que el consabido comentario, – ya casi lugar común -, “todo bien con los perros, pero preferirlos a los niños…” y frases similares que implican elegir entre unos u otros; justamente ¡¡como si fuera lo mismo!!

Filosofar,  refunfuñar… casi lo mismo en estas calles de Buenos Aires.

El derrumbe de una fantasía

27 mar

En laRepúblicaCultural.esAlguna vez escribí que la música era el resultado maravilloso de un quehacer misterioso para mí. Sin embargo, nunca quise desentrañarlo pese a algunos intentos familiares para que me acercara a la flauta cuando era niña. ¿Por qué la flauta?, otro misterio que tampoco se me antojó dilucidar; me bastó siempre con disfrutar su sonido. La flauta, traída de Alemania, quedó en el olvido y en el armario de algún amigo al que se la presté.

La música no siempre ha sido una banda sonora en mi vida,  pero siempre alienta mis sensaciones e invoca mis nostalgias.  Y los músicos eran los hacedores, los que conocían el secreto de esa magia. Supuse siempre que, por ello, quienes elegían ese camino eran seres especiales, que caminaban un poco a ras del suelo, sin tocarlo, rodeados de un aura que los hacía eternamente generosos y básicamente personas serenas, abiertas, y sobre todo sensibles. Conocían el secreto de las notas!! Y para mí, hacer e interpretar música nunca puede ser un trabajo, en todo caso es una artesanía de las sensaciones. Las propias y las ajenas.

Bueno, no. Recientes sucesos me demostraron que hay quienes se llaman músicos y parecieran serlo y aún así,  se descubren cerrados, intolerantes, amargos, pedestres y tan rancios como pan olvidado en una alacena.

Eso, nada más. El derrumbe de una fantasía.

Una indiferencia deseada

22 jul

Desde la semana pasada, la Argentina es un mejor país para vivir. Eso fue lo primero que pensé cuando el jueves me desperté con la noticia de la aprobación del matrimonio igualitario. El primer país en América Latina, el décimo en el mundo. De avanzada. Ayer se promulgó y hubo un acto en la Casa Rosada, pero la celebración es cotidiana. A mi juicio esto significa el comienzo de un cambio que supera por lejos el reconocimiento legal de derechos legales iguales para todos. Creo que el amparo de la ley dará visibilidad a situaciones de hecho, que de a poco se verán en la calle. Se incorporarán a la cotidianeidad. La deseada indiferencia llegará también para las parejas del mismo sexo, como escuché que era el deseo en una de las cartas que se leyeron en el Festival Sí, quiero. Esta será una sociedad en la que ya no se discutan las relaciones privadas en público.

Pero, aunque fue una sorpresa la aprobación en el Senado, incluso para militantes de la causa,  me parece que si un país de Latinoamérica debía llevar la batuta en esto, ese sin duda, debía ser la Argentina. En este país se respira indiferencia. En el mejor sentido. También en el peor, pero ese es otro asunto. Aunque pensándolo bien, debo circunscribir esto a la ciudad de Buenos Aires, que es el ámbito que conozco.

Hay, por supuesto, bolsones conservadores, que todavía mantienen a sus caballeros templarios en cruzadas mediáticas, y de otras que no confiesan. Pero su fracaso en este caso, fue un triunfo de una ciudadanía mayoritaria que confirman una teoría que comencé a formarme cuando llegué aquí hace años. La gente acá se relaciona con irreverencia, informalidad y una alta dosis de individualismo.  Y eso, que genera un caos formal, muchas veces indiferente a cualquier conducto regular y que provoca un irrespeto a las jerarquías y a las formas, está también en la base de una relación de igualdad de trato, de relación horizontal. Una relación en la que la circunstancia del otro me es indiferente y que a la larga, filtrada por algún criterio de análisis, se ha convertido en el reconocimiento de la diferencia.

Me parece a mí, qué se yo… los viajes en bus a veces son muy largos en esta ciudad.

Esa clase media ‘acomodada’

22 jun

Siempre he escuchado como una característica positiva y que coloca a la Argentina como uno de los países avanzados en América Latina, su gran franja de clase media.  Supongo que desde el punto de vista económico es un motor importante. Jamás me detuve mucho a pensar mucho en ello, pero supongo que es un sector de la población que consume, paga impuestos, utiliza los sistemas formales de la actividad económica, entre otras cosas.

Pero también en los dos últimos años, desde el parteaguas que significó el conflicto del gobierno con las patronales del agro por la resolución125, que imponía retenciones móviles a las exportaciones de oleaginosas, la clase media ha sido protagonista en una agresiva escalada que la ha colocado, desde entonces, siempre en un lugar antigobierno, no importa qué haga éste.

No importa la Asignación Universal por Hijo, posible gracias a la trasferencia de los fondos de pensiones al Estado y que logró bajar la indigencia entre un 50 y un 70% y la desigualdad de ingresos en un 32%; ni el aumento de un 41% en la cobertura de jubilados, que devolvió a la Argentina al primer lugar en cobertura previsional en América Latina; ni la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual; ni el fin de las restricciones en las transmisiones televisivas del fútbol, salvo que se pagara por ello; ni el salvataje de una vaciada Aerolíneas Argentinas por parte del Estado argentino, otrora orgullo de esa misma clase media.

No desconozco las enormes contradicciones de este gobierno; los escándalos de corrupción en la que están inmersos algunos funcionarios y ex funcionarios de gobierno; las malas formas que a veces tienen; el autoritarismo; y si se quiere un montón de etcéteras. Pero no son el objeto de esta reflexión. Hablo de ese “amuchamiento” de gente a la que se llama clase media y nada parece conformarlos.

Quiero decir, pareciera que nada les viene bien, aunque objetivamente su situación económica hace que llenen los balnearios en verano, las carreteras no puedan del tráfico en los largos fines de semana, las automotrices estén rompiendo records en ventas de autos, haya sobre oferta de inmuebles para la venta y el alquiler y aún así no cedan los precios, porque la gente no tiene problema de tenerlos vacíos un tiempo.

Molesta mucho la actitud de algunos que, en medio de su boyante situación, siguen quejándose como si estuvieran viviendo en el peor de los mundos. Irrita esa actitud individualista azuzada desde un discurso dominante dirigido y que se levanta sobre un concepto aparente de “moralidad” y “rectitud”, pero después se ‘avivan’ para evadir algún impuesto o ‘pasarse por alto’ alguna molesta medida que obstaculiza su “derecho ciudadano”.

Bueno, hoy leí una de las miradas más interesantes sobre esa clase media y el lugar en el que se ha ubicado frente a distintos conflictos que han marcado la vida social argentina. Pertenece a Enrique Martínez, Presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Después de leerlo, me pregunto si esa clase media que nos venden como gran fortaleza, no es parte también de lo que ha debilitado a la Argentina…

Creo que, dolorosamente, los siglos XX y XXI llevaron a que los atributos de un país se asocien a los atributos de la clase media. Y que, a su vez, la clase media tienda a mimetizarse con los atributos de los dueños del poder económico. En consecuencia, la clase media es más demandante que oferente de solidaridad social; la clase media tiende a despegarse de los perdedores y así se siente ajena a la política, suponiendo que lo que consiguió lo consiguió por sí misma. Así razonan los arquetipos del poder económico al estilo Gustavo Grobocopatel. Y me parece que eso son los principales atributos y defectos, simultáneamente, del pueblo argentino, expresados como clase media.

(…)

Creo que no se ha eliminado para nada el “que se vayan todos”. O sea, yo creo que esta posición generó curiosas y muy poco efectivas asambleas, supuestamente autogestionadas, que duraron lo que un pelado en la nieve. Esto condujo al descompromiso absoluto de la clase media en los asuntos públicos, que se coloca como demandante pero nunca como comprometida con una gestión. O sea, es muy cómodo decir dame más cuando en realidad no se pone nada. Me parece que, en fin, la Resolución 125 fue mal gestionada por el Gobierno y que la reacción se montó en función de esa liviana actitud de la clase media, que hoy vota a Macri, mañana descubre que se inunda y dice que no lo va a votar más. Así, hasta que le hagan el canal aliviador, entonces lo vuelven a votar. La verdad es que con ese tipo de lógica un país tiene poco destino.


Fragmentos de una entrevista, con motivo del Bicentenario, aquí.

La Paz de la Seguridad Democrática

17 jun

Después de 8 años de “seguridad democrática” y de que tanta gente me diga que ahora se está mejor en Colombia, ¿Quiero que me expliquen cómo es que seguimos ocupando estos vergonzosos lugares:

Colombia ocupa el puesto 138 entre 149 países medidos en 2010 por el ranking Índice Global de Paz (IGP). Es el país más violento de América y uno de los más violentos del mundo, solo superado por 11 países, Corea del Norte, Congo, Chad, Georgia, Rusia,  Israel, Pakistán, Sudán, Afganistán, Somalía y en último lugar Irak.

El Índice de Paz Global 2010, elaborado por el Instituto de Economía y Paz examina 23 indicadores, entre los que están la tasa de criminalidad, el gasto en defensa, los conflictos con estados vecinos, el respeto por los derechos humanos, acceso de la población civil a armas, población carcelaria, cantidad de  gente desplazada, etc.

También se relacionan otros indicadores como participación política, libertades civiles, inequidad de género, libertad de prensa, desempleo y percepción de corrupción, entre otros indicadores sociales y económicos.

Este es el resultado. Esta es la continuidad que parece volverán a votar el próximo domingo, los colombianos que  depositen su voto por Juan Manuel Santos.

Decisiones: la vuelta a casa

14 jun

Hace unos  años mis papás decidieron vender la casa. Pronto encontraron quien comprara; eran épocas de bonanzas y todos se tentaban con buenos negocios. El comprador tenía una apariencia sospechosa, pero no había que hacer muchas preguntas. Lo importante era que pagaría un buen precio y sería rápido.

Así que muy pronto nos mudamos a un apartamento. Lo más doloroso fue entregar a Negrita y a Margarita, dos perritas que daban alegría, nada más, nada menos. No podían venir con nosotros. Mi hermano nunca lo olvidó. A mí, el corazón se me pega al estómago cada vez que lo recuerdo. Era la renovación, había que progresar.

Pero tanto brillo opacó la razón. La lustrosa promesa desapareció con el entusiasta comprador. Así que, en menos de un mes, volvimos a casa. Nuestra casa. La de siempre. Y así volví a mis viejas paredes intervenidas, a las que dieron refugio a mis adolescentes sueños de amores imposibles, sirvieron de galería de mis primeros dibujos y aguantaron mis rabietas de temprana rebeldía.

No volvieron Negrita ni Margarita. Regresamos, pero no todo fue igual.

Esto, para decir que vuelvo a ésta, mi casa virtual. Algo me faltaba allá. Una anónima, hermosa y muy cálida sonrisa me hizo sentir, ayer, que no quiero comenzar de nuevo. Remozar, sí. Mejorar, espero. Los cambios extremos no garantizan una mejor vida. Quiero cargar con mi historia, no comenzar de cero. Demasiados comienzos, pocas raíces.

Una tía me dijo una vez que no es inteligente no estar dispuesto a rever posturas. Así que tomé decisiones. Por lo pronto, doy marcha atrás en esto. Con cicatrices, pero sin heridas,  vuelvo. Y con uno de mis viejos amores musicales, Rubén Blades…

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