Mi amigo Don Blog inauguró un nuevo quiosquito virtual. Dice que está de vacaciones, pero ahí sigue… Y me robé una de sus graficaturas que sintetiza mi pensamiento sobre ciertos “progres” de hoy, mi obsesión de los últimos tiempos.

Mi amigo Don Blog inauguró un nuevo quiosquito virtual. Dice que está de vacaciones, pero ahí sigue… Y me robé una de sus graficaturas que sintetiza mi pensamiento sobre ciertos “progres” de hoy, mi obsesión de los últimos tiempos.

Tengo un problema con este blog. Quiero escribir más seguido, más ligero, más anecdótico. Pero cuando comienzo con alguna idea, termino complicándola, investigándola en exceso, lo que atenta contra el espíritu casi espontáneo que quisiera que tuviera ahora este lugar. Horas enteras se me van en plasmar la idea que se me va derivando a asuntos y otros temas que complementan y completan mi ocurrencia inicial.
Antes tenía tiempo, y así había entradas al blog más o menos elaboradas sobre lo que me interesaba. Y me gustaba. Pero este espacio no ha podido evolucionar conmigo. Ahora no tengo tanto tiempo y este lugarcito que disparó tantos cambios en mi vida, ha quedado relegado. Cada tanto subo alguna cosa, pero ya no es lo mismo. Las ideas se topan con la falta de tiempo, el cansancio y el torbellino que es mi cabeza en los últimos meses.
Pero me niego a dejarlo. ¿Como abandonarlo ante la adversidad…?
Tampoco se muy bien qué hacer con él. En realidad, no se muy bien qué hacer con mi vida. Porque el problema es ese. Cómo volver a poner un poco de orden en este quilombete. Voy a probar con el viejo método paterno, planificación, flechitas, horarios y disciplina para seguirlos.
Pero ¿y la espontaneidad que quería que tuviera? ¿y la libertad de la quiero gozar con lo que hago? ¿la pasión se puede compartimentar? ¿la felicidad se puede lograr mediante un plan metódico? ¿La racionalidad es todo? ¿Y la ilusión? ¿Y las sorpresas?
Que complicado todo, que imposible me resulta no ser densa.
Cuando se levantó el polvorín bloggeril (más allá de quienes frecuentan blogs, me parece que nadie le dió mucha bola) por las declaraciones que hizo José Pablo Feinmann sobre los blogs, en la Feria del Libro de Buenos Aires - “En Argentina no hay pelotudo que no tenga un blog” - yo andaba en cualquier otra cosa, menos en la vida virtual. Así que dejé pasar el show. Algo atisbé y me reí mucho con las manifestaciones indignantes de quienes utilizan este medio y creen que están inventando el hilo negro. Para no extenderme mucho, lo más cercano a lo que pienso lo leí en Paredario.
Pero ahora resulta que no solo hay un absurdo corporativismo bloggero, sino que además se quiere institucionalizar el día … del comentarista de blogs!!, con la pretensión que sea además Internacional!! Supongo que se emplearán a fondo para conseguir su aprobación por ley en los parlamentos de otros países. Miren que hay que hacer lobby…
La nota en Clarín dice:
“una fecha para homenajear a esos internautas que dejan sus opiniones en las bitácoras de otros usuarios y le dan vida a la “blogósfera”.
Convengamos que hay comentaristas que cada tanto dicen cosas interesantes, debaten y aportan; otros no, pero acompañan. Y están los anónimos que se escudan en ello y se lanzan contra todo y contra todos sin argumentos y con una violencia y agresividad gratuita. Una gran mayoría, diría yo. Hay de todo como en botica y en la vida real. Pero ¿Hay que homenajearlos? – u homenajearnos porque yo también comento en varios – ¿A cuento de qué?? Instauremos entonces el día del lector de diarios, el día del lector de libros de autoayuda (que plomo debe ser esa celebración) o el día del televidente de realities. Cualquier cosa!. Si como dice Wall en Paredario, Feinmann se quedó corto y todavía faltan pelotudos que tengan blogs, no creo que entre los comentaristas falte mucho para poder hacer esa generalización.
Por favor, más de Feinmann y menos pelotudeces para celebrar…
Estos días estoy muuuy vaga. Debería terminar unas cuantas ideas que tengo en cola para este blog, pero se atropellan en mi cabeza, me abruman un poco y termino por dejarlas para después, para cuando tenga ‘la pajarera en orden’. Y por ahora siguen desplumándose ahí arriba.
Cada tanto quisiera tener un blog como tantos otros, dedicados a chistes, anécdotas personales y tonterías varias. Que no me importe alguna incoherencia filtrada, que no importe si en el fondo nadie entiende qué quise decir, que no intente hacer pensar a nadie – aspiración un tanto petulante por demás -, que cite textual o ‘copie y pegue’, y así no tomarme el trabajo de interpretar, otra vanidosa presunción de mi parte (nótese que no utilicé el mentadísimo copy-paste; prueba de mi ‘políticamente correcta’ postura a no utilizar anglicismos si existe el equivalente en español, una petulancia más).
Hay muchos así, y debo decir que tienen decenas – cientos algunos – de comentarios y un tráfico virtual bastante más intenso que éste; máxima aspiración de periodistas, polluelos de escritores, poetas, críticos o simples exhibicionistas emocionales.
Pero bueno, no puedo con mi genio y termino siendo demasiado seria. Una aburrida, bah! Es lo que hay, que se va’cer…
Aunque me lo planteé, lo que acabo de escribir no es una crítica ‘mordaz’ a los blogs. Y aunque pensé en algunos especialmente, no los voy a enlazar porque la verdad me da fiaca entrar en conflicto con sus dueños en mi blog. Mejor me voy a pelear en los de ellos cuando tenga ganas. Este es un ‘post’ pura y llanamente culposo, porque desde el 10 de abril no escribía nada y en el fondo me mueve la misma vanidad de los polluelos arriba enunciados. Tengo miedo que mis pocos lectores terminen por abandonarlo, aunque no se si lo pueda evitar.
Hoy, como todavía sigo medio fumada por este humo que me tiene durmiendo más de la cuenta o al menos a mis neuronas, y dadas además las numerosísimas quejas que han llegado a esta casa de altos estudios, escribo para que no pierdan la costumbre de encontrar ‘algo’.
Les recomiendo el artículo Las 10 cosas malas que son buenas para la salud, publicado en la revista Live Science, que el buen blog (este sí que lo recomiendo) Ya está el listo que todo lo sabe tradujo.
Lean y después me cuentan. Yo personalmente estoy de acuerdo en que una buen ataque de ira cada tanto no está mal, pero no me pongo gusanos en una herida ni dopada. Lo del sexo y el vino tinto, ¿qué les digo? no los dejo ni que mil científicos me dijeran que acortan la vida.
En demasiados países escribir un artículo equivale a suicidarse. 58 periodistas murieron en 2006. 130 encarcelados en todo el mundo”.Ayer, leyendo el diario El Espectador de Colombia, me topé con una buena sorpresa (para variar), el periodista Felipe Zuleta había vuelto a activar su blog.
El 14 de enero pasado me había lamentado por el cierre de su espacio.
Aunque vive exiliado fuera del país, su familia en Colombia estaba siendo amenazada de muerte por sus opiniones y denuncias bloggeriles. Y en el lugar en donde, desde 1992 y hasta la fecha, han sido asesinados 40 periodistas, y solo en 2007 hubo 162 casos registrados de violaciones a la libertad de prensa, más del 50% por amenazas, esas cosas no se pueden tomar a la ligera.
Como dije en ese momento, para mí que vivo fuera del país, el blog de Felipe Zuleta se había convertido en un referente para contrastar las versiones oficiales y equilibrar la información manipulada que se difunde en los medios que apañan las caras oscuras del poder.
Justamente, en su primera entrada se lanzó con todo contra el diario El Tiempo, por la tremenda ‘metida de pata’ al publicar una foto – sin verificar ni consultar al implicado – del guerrillero asesinado Raul Reyes con quien sería el Ministro de Seguridad Externa e Interna de Ecuador, Gustavo Larrea.
La foto estaba en el famoso computador de Raul Reyes, ‘hallado intacto’ en el campamento bombardeado. Filtrada por la Policía Nacional, fue además utilizada por el gobierno colombiano ante la OEA,como prueba contra Ecuador.
El de la foto resultó ser Patricio Etchegaray, secretario general del Partido Comunista argentino. Una verguenza total!
El Tiempo pidió disculpas al Ministro y al gobierno de Ecuador con argumentos de increible candor:
El parecido con el ministro ecuatoriano es notable. La foto fue entregada, de manera no oficial (y precipitada, pues el material era aún objeto de investigación, lo que no se dijo al periódico), por la Policía. Y fue esa fuente la que identificó al ministro como el personaje fotografiado.
…este diario falló en sus procedimientos de verificación (una cosa es un parecido, otra es que se trate de la persona en cuestión) y falló al no atribuir claramente la información a la fuente, en lugar de asumirla como propia.
Lo que quedó en evidencia fue el papel lamentable que cumplió el diario como instrumento de propaganda en la estrategia de confrontación iracunda del gobierno. Y aunque uribistas furibundos lo disculpan en distintos foros con frases como que ‘errar es de humanos’, es obvio que, no solo no hizo bien su trabajo, sino que falló en una de las premisas básicas del periodismo: Confirmar con las fuentes y verificar la información.
Y la verdad, hay que ser medio estúpido para creer que fue ingenuidad o falta de oficio. El ahora diario de Editorial Planeta y antes de la familia Santos (la misma a la que pertenecen el ‘lujo’ de Ministro de Defensa que tenemos en Colombia, Juan Manuel Santos y su primo el Vicepresidente Francisco Santos, que casualidad), tiene una historia de casi 100 años.
Así que, bienvenido Felipe Zuleta. Bienvenida sea nuevamente una voz distinta y atrevida. Alguien que asume con valor riesgos personales, por una causa en la que cree y por un bienestar colectivo, es un especimen escaso.
Especialmente cuando este regimen guerrerista parece que anda copando todas las instancias del poder, y las declaraciones dañinas del asesor presidencial creó una nueva oleada de intolerancia política que se ha concretado en nuevos asesinatos y amenazas a miembros de organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y sindicalistas. Estas acciones se intensificaron después de las marchas del pasado 6 de marzo que se realizaron en varias ciudades en homenaje a las víctimas del paramilitarismo y los crímenes de estado. Pero ese, en realidad, es otro post.
Por ahora, celebremos la recuperación de Felipe Zuleta para la blogosfera.
La intolerancia sigue cundiendo en Colombia. La divergencia no está permitida, no en los hechos. Y la blogosfera colombiana replica la guerra que otros sufren en vivo y en directo.
Carlos cuentero, quien escribe unos de los blogs que consulto sobre Colombia, El desván, acaba de denunciar que está recibiendo amenazas de muerte.
Le dejaron estos ‘amables’ mensajes:
Como el mismo escribe,
“Cuando no hay ideas para debatir, la amenaza es la mejor forma de callar”.
Víctima de mi propia herramienta, me he visto obligada a regresar.
No solo algunos de mis pocos – y comprobados – lectores fieles andan amenazándome con no volver a entrar si no saco el ratón ese que anda por aquí abajo, sino que el amigo Peralta, a quien azucé en sus vacaciones para que sacara de su blog y de mi vista a Flavia Palmiero en liquidación, me sumó a una de esas cadenas que todo el mundo odia y que auguran grandes catástrofes si se rompen. Quien lo creería, ¡que sutil venganza!
Y efectiva, porque ante la duda… y con tiempo para pensar en pelotudeces, decidí tomar la posta.
Una aclaración para la tribuna: Para quienes se sorprendan por la utilización de la palabra pelotudo en este blog, les recuerdo que Roberto Fontanarrosa hizo una defensa ya legendaria de LA palabra -no hay otra – que describe con increible exactitud lo que ronda por mi cabeza en estos días ociosos. Suficiente acreditación.
Retomo…¿Quién me asegura que no ganarme el pozo de los diez millones del Quini 6 el próximo miércoles no sea culpa de haber subestimado el poder de la bendita cadenita?. Por las dudas, y para no dejar eslabones sueltos, llevo dos días pensando las 8 cosas que quisiera hacer antes de morirme – tienen que ser 8, Sí. No me pregunten por qué, debe ser la fecha en la que al pelotudo que se le ocurrió ésto, le dieron la buena noticia que podía viajar gratis en Bondi -.
En fin… Estaba en mi tarea de tratar de multiplicar por 4 las 2 únicas cosas que quiero hacer antes de morir, cuando me topé, en la revista Viva del diario Clarín, con el artículo La fórmula de la felicidad, en la que le preguntan a 50 personalidades las 5 cosas que no se pueden dejar de hacer en esta vida.
Ehhh, pistas, me dije. A lo mejor con algunas me acomodo y me ahorro seguir pensando pelotudeces.
Las respuestas del variopinto grupo vinieron después de una larga introducción histórica sobre el concepto de felicidad, que más bien pareció un pretexto para darle la apariencia de profundidad a una blogeril encuesta de revista. Pero, a caballo regalado…
Sin embargo, parece que mi felicidad no es la de las personalidades. Quizás por eso, yo siga desahogando mi ‘genio creador’ en un blog y a ellos se les acredite para opinar en un artículo que quiere darnos La fórmula de la felicidad.
De cualquier manera, lo que sí me quedó claro a medida que leía, eran las cosas que definitivamente no quisiera hacer en esta vida, o en la otra y quizás en una tercera – habría que ver en qué reencarno, en todo caso -.
Así que, aquí van 8 pelotudeces que NO quiero hacer antes de morir:
1. Recordar cada día que nos vamos a morir. La idea de felicidad de Jaime Roos es de loooocos. Es como despertar cada mañana esperando ser tragada por “El grito” de Edvard Munch, después de haberlo hecho pintar en cada pared de la casa.
2. Tratar de recordar todos los momentos vividos en tu vida en un minuto. Definitivamente para Emmanuel Horvilleur o su vida se condensa en muy poco o quiere pasar rapidito por el recuento de ella. Ninguna alternativa es muy halagadora para quienes le rodean.
3. Ver morir una babosa cubriéndola de sal. Quizás sea porque Mario Segade no conoce a mi ex, pero recrearse y ser feliz por el proceso de la muerte de una babosa me parece una crueldad innecesaria y una verdadera pelotudez – llevaba varias líneas sin decirla y hoy es mi ‘palabra – musa’ inspiradora -.
4. Indignarse por la desigualdad. ¿No estaría bueno que alguien le dijera al señor Pedro Cahn que solo con indignarse no alcanza?. Como dice el dicho “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno” y de esas indignaciones retóricas están llenas cientos de discursos derechosos. Debería aplicar mejor la versión feliz de Martín Kohan, pasar del dicho al hecho.
5. Enamorarse, de quien sea, como sea. ¿Será en serio? Mi única explicación, ante el súmmun de la felicidad para Laura Ubfal, es la angustia normal del paso inexorable del tiempo o que tampoco conoció a mi ex. Me inclino por lo primero, teniendo en cuenta que otra de las cosas que no dejaría de hacer es disfrutar, a veces, lo que se pueda, como se pueda, con quien se pueda. … ¿¡…!?
6. La necesidad, ya biológica, de convertirse en habitante de la ciudad hidroespacial. Yo solo sé que el 70% de mi cuerpo es agua, pero de ahí a tener necesidad biológica de ser habitante hidroespacial…¿¡!? Si los de las N.A.S.A. le dan bola a Gyula Kosice y de paso los señores Bush, Putin, Wen Jiabao entre otros, detienen la producción bélica durante 24 horas, que me avise y podría considerarlo, mientras tanto me parece una pelotudez. ¡Ja!
7. Esconder algún tesoro y dejar las coordenadas para que el que realmente te conoce lo encuentre. No se para Luciano Cáceres, pero para mí a la gente querida no hay que ponerle obstáculos ni pruebas. La desconfianza no es buen comienzo, puedo serlo para un final. Por otra parte, puede resultar que quien realmente te conoce sea quizás un ser indeseado.Si a alguien estudiamos con atención es al enemigo/rival. ¡¡Si lo sabremos las chicas!!
8. Conocer el mundo desde el espacio. La verdad es que hay tantas e incontables experiencias emocionantes que me dan absoluta felicidad en esta tierra, que esas aventuras espaciales y otras que se me antojan propias para quienes quieren huir de lo real y tangible, se las dejo a chicos soñadores como Nazareno Casero. Además, pese a mi vida itinerante, sigo tomando frascos enteros de valeriana para subirme a un avión, así que ni imaginar qué necesitaría para subirme a un cohete.
Bueno, hasta aquí llego y como mis deseos son no – deseos, no estoy segura que va a pasar si rompo la cadena. Me arriesgo, ¡y al carajo! - otra palabra reivindicada por Fontanarrosa-.
Solo espero fervorosamente que no se le devuelva al buen Peralta, no quisiera ser responsable de sus futuras 808 frustraciones sexuales.
El fin de semana quise ingresar a uno de mis blogs favoritos, el del periodista colombiano Felipe Zuleta, uno de los más duros y despiados críticos – con justicia debo decir- del gobierno de Alvaro Uribe.
Conocí tarde su blog, pero se había convertido, para mí que vivo fuera de Colombia, en una de las pocas voces desnudas y valientes. Sus opiniones y denuncias equilibraron la balanza entre tanto medio arrodillado y dispuesto a manipular y disfrazar la cara oculta del poder en Colombia.
Hoy supe aquí que había cerrado por amenazas de muerte a su familia, que todavía vive en Colombia. El, según leí, está exiliado en Canadá. Una víctima más de la intolerancia que nos tiene en el hueco fangoso en el que estamos.
La mordaza a la libertad de expresión llegó a la blogósfera.
Por obvias razones, en los últimos días dos noticias han copado mi atención: el rompimiento de la negociación para un acuerdo humanitario en Colombia, la seguida aparición de las terribles pruebas de vida de los secuestrados, y por otro lado, el resultado del referendo en Venezuela. He observado lo que aparece en distintos medios sobre el tema, especialmente en la Argentina.
A todas luces Chávez y su derrota política se ganaron toda la atención, incluso en el rompimiento de la negociación en Colombia y la consecuente aparición de videos y cartas de los secuestrados, algunos lo vieron desde el ángulo del papel que cumplió o no el histriónico venezolano, y no tanto desde el de la tragedia humanitaria que sucede desde hace años en Colombia, trasfondo real de la situación que se evidenció con la última noticia. Página 12 dedicó las tapas del lunes y martes a Chávez, Clarín le dedicó su gran titular del lunes y …el de ayer también. La Nación lunes, …y martes. Ambito, lunes y obviamente ayer. Y ya me cansé …
En programas radiales y de televisión de actualidad y de los que no lo eran, porque hasta coincidió con el concierto de Soda Stereo en Venezuela, se hablaba del referendo en ese país.
En blogs sobre periodismo y medios el tema se coló por supuesto. Se venía colando ya, contagiados como gran parte de la intelectualidad mediática. La mayoría tuvo algo que decir desde el incidente con Juan Carlos de Borbón.
Y está bien. Lo que pasa fuera de las fronteras tiene que importar, no vivimos en islas. El concepto de soberanía está en entredicho, la interdependencia es ya una obviedad y pareciera que la idea de Patria Grande vuelve a estar vigente en este subcontinente virado a la izquierda, según analizan algunos la corriente anti neoliberal que anda por aquí.
Y sobre esa punta del iceberg que se asomó en la imagen acabada de Ingrid Betancourt, símbolo de la tragedia humanitaria que se vive en ese rincón de esta Patria Grande, ¿qué se dijo?
Recuadros y fotos impactantes de la ex- candidata, su carta terrible y conmovedora, dimes y diretes en contra de Uribe, en contra de esos delincuentes que son las FARC, a favor de Chávez, llamados de humanidad, Sarkozy, etc, etc.
Y su familia con todo el derecho, utiliza todos los recursos para llamar la atención sobre su caso, los tienen.
Pero algo falla en todo este cubrimiento… y falla lo que no se ve. Porque si esa imagen es terrible, quienes son ignorados detrás de ella multiplican por miles las tragedias individuales y convierten a Colombia en el país con la peor tragedia humana del continente. Solo tres datos:
Desde1996 han sido secuestrados 23.401 colombianos. Hoy siguen en cautiverio 3.203 personas. De ellos solo 776 se le atribuyen oficialmente a las FARC.
En la actualidad Colombia es el país con mayor número de desplazados internos (3’000.000) en el mundo, superando a Irak! (1’800.000) y a Sudán (1’300.000).
El Plan Colombia además posibilitó la entrada campante y oficial de los Estados Unidos en el país – y en la región – desde 1997. Solo en el 2006 Colombia recibió 632 millones de dólares en ayuda militar para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, con todo lo que eso puede implicar. De su mano comenzaron a cumplir un oscuro papel las empresas transnacionales de seguridad.
Pero eso no se dice, valen más los intereses políticos de los líderes. Vende la imagen y la imagen que quedó fue la del despojo en que ha convertido la guerrilla de las FARC a una de más de tres mil víctimas, la más famosa, la de doble nacionalidad.
Y entonces pienso en eso de la Patria Grande. Y pienso en las páginas y páginas, horas y horas dedicadas a la derrota de Chávez y a la dignidad de la aceptación de ella. Y pocas, muy pocas palabras de reflexión, de solidaridad, de movilización y análisis dedicadas a la gran tragedia suramericana del secuestro y el desplazado. Y en los blogs especialmente, donde la agenda no la imponen los grandes medios, muchas menos palabras aún. Practicamente ninguna. Ni siquiera en los dedicados especialmente a la política internacional en donde Irak, Pakistán, China e incluso Kurdistán han tenido dedicadas algunas palabras.
Patria Grande…
Ayer en el blog El Club del Fernet me llamaron la atención sobre ella. Y aunque para mí las dos palabras me remitieron inmediatamente al programa de legalización migratoria del gobierno tras la tragedia en una fábrica clandestina en marzo de 2006, sospecho que el blog no se refería a dicha política oficial.
Se refería a pensar en Latinoamérica como una unidad, sin un adentro y un afuera dentro de sus fronteras. La idea, creo, que desarrolló Jorge Abelardo Ramos:
Patria Grande… ¿Cómo aspirar a ella, como dice Ulises Dumond en su blog del Fernet, si algo que la carcome es ignorado tan campantemente? Incluso cuando la coyuntura la trae de manera tan cruda ante nuestras caras.
Último día del mes de octubre. Día de brujas, hechicería y conjuros. Y los brujos aparecen. Hay en mi lista de misterios, dos especímenes humanos que exceden mi modesto raciocinio.
Los músicos. Seres enigmáticos y fascinantes que desarrollaron ese rincón del cerebro que en mi cabeza quedó atrofiada (para interpretar, cantar, componer y demás dones, no así para escuchar, bailar y convertir cualquier reunión en guachafita). Pero ellos hacen mi vida hermosa y me ofrecen momentos de verdadera felicidad. No necesito entender cómo llegan a eso, lo hacen y punto.
Pero hoy, el conjuro me llegó de esos otros seres extraños que viven en un mundo virtual, lejos de mi realidad y de la de cientos de miles más, aunque ellos no lo crean. Esos seres obsesos por las nuevas tecnologías, los software, los plug in, tags, el facebook, el hosting y otros términos que se han convertido en lenguaje corriente de ese mundo colectivo que se vive a través de una pantalla individual. Como leí en algún blog, enfermitos de la computadora según los etiquetó alguna novia resentida y seguramente pobre víctima medio abandonada.
En mi afán por entender un poco este espacio que trato de utilizar pese a mi incomprensión, asistí al Wordcamp Argentina 2007. Puntual, y sin que comenzara a llover todavía, llegué al edificio de la universidad de Palermo donde se iba a realizar. Cuando subí al auditorio me topé de entrada con un par de famosos personajes de la electrónica, de uno no recuerdo el nombre pero seguro es conocidísimo, el otro era Bill Gates, qué decir… toda una línea…
La primera conferencia era en inglés, la daba el creador de wordpress, el hosting de este blog (¿se dice así?) Había traducción simultánea, así que pedí auriculares, ya me la veía venir… Me senté modosita, esperé y observé la fauna alrededor…
Siempre me hizo gracia que aquellos que adoptan una postura muy marcada en su entorno, terminan estandarizando su pinta. En este caso era clarísimo quienes eran los “enfermitos de la computadora” y quienes solo la utilizábamos.
Matthew Mullenweg comenzó su charla con mucha gracia y hasta haciendo chistes, pero cuando entró en materia comencé a mirar alrededor y sentí que toooodos entendían menos yo. Sentí que era la única b.. que necesitaba doble traducción. Así que me decidí a escribir las palabras que rebotaban en mi mente para buscarlas luego en mi google amigo, pese a algunas críticas que deslizó contra ellos.
Mis compañeros de auditorio eran todo jovencitos con camisetas, o remeras como dicen aquí, con inscripciones como “<tag my ass>”, computadoras portátiles en línea sobre sus piernas, relojes de juvenil estilo pero no de juvenil costo, celulares con demasiados botoncitos y cámaras digitales nikon 10 mp.
¡¿Dónde estaban los periodistas que habían ido a escuchar y polemizar sobre blogs y periodismo?! ¿Esos informales sin un peso, que “manguean” sanduches de miga en guardias y cocteles y se quejan porque no tiene para comprar la revista 23, como cierto aguilucho virtual? – Espero no le moleste la mención pues no me conoce -.
Finalmente aparecieron después de una más comprensible y muy interesante conferencia del chileno Leo Prieto, que parece que ya también goza de fama… virtual según parece. De entrada, me enseñó que querían decir cuando se hablaba de web 2.0... Lo confieso no sabía a qué se refería … el término, no el concepto por supuesto.
Y así llegamos a las conferencias de dos conocidos virtuales, Gastón Roitberg y Vanina Berghella - si quieren saber realmente de qué se trató el Wordcamp, lo mejor es que hagan click en su blog -. La mesa estuvo moderada por otro periodista, Leandro Zanoni, – parece que Lalo para los conocidos- que, para mi paz mental reivindicó la imagen que tenía de los periodistas, aunque se “copen” con la tecnología.
Y escuché entonces un discurso más familiar, la reivindicación de lo que ofrece la libertad de un blog personal para un periodista, el acercamiento a la audiencia, el intercambio personal, la democratización de la noticia, el desafío para el periodista tradicional, el blog como complemento al CV, etc etc. Estuvo bien, nada muy nuevo, salvo para el 90% del auditorio, que no se si le interesaba. Bueno excepto uno que cuando comenzó su pregunta, confesó que hace unos años había suspendido el consumo de medios tradicionales, como quien confiesa la curación de alguna malsana adicción.
Pero la mayoría eran como los tres pequeños nerds muy “cool” a mi lado. Se reían indulgentes con cada cándida intervención de los periodistas sobre la básica aplicación de la tecnología. Supongo que pensaban “uuuhh, estos b… no tienen idea…” Pequeñas prepotencias impertinentes de gente muy de avanzada…
Me tuve que ir justo cuando se iba a hablar de monetización… ¿Irían a dar tips para hacer plata con ésto?
Cuando salí y tomé el ascensor, unos chicos que bajaban de otro piso me preguntaron que había ahí. Les dije que un seminario sobre blogs. La cara que hicieron y la risita de “¡hay cada loco con su tema…!” me reivindicó con los jóvenes veinteañeros y terminó con mi sensación de haber estado como mosca en leche.