Hace rato no tocaba temas de ese país que es el mío, ese que alguien alguna vez re – bautizó Locombia. En parte porque a veces quiero que la vida trascurra con ánimo sosegado, y allá todos los días pasan cosas que desafían la tranquilidad y arrastran, en el mejor de los casos, a una angustia callada. Y por otro lado, porque esta otra realidad, en este otro país – Argentina – no por menos convulsa deja de atropellarme cotidianamente.
Me pregunto, ¿qué dirán hoy aquellos que argumentan el poder viajar tranquilamente por carretera en vacaciones, para explicar lo mejor que se vive en Colombia con Uribe?
Qué dirán cuando despues de 6 años de la famosa política de seguridad democrática, los datos (artículo de Semana) muestran que las bandas organizadas, algunas nuevas, otras de desmovilizados del paramilitarismo rearmado, y algunas más que responden al narcotráfico, tienen el país así:
Para aclarar: Las Águilas Negras son bandas criminales emergentes que, según las autoridades, son responsables de amenazas contra sindicalistas, concejales, profesores, periodistas, funcionarios de Personerías y Defensorías. Es obvio, como dicen los investigadores de la Corporación Arco Iris, quienes hicieron este relevamiento con información oficial y trabajo de campo, que su interés no es meramente criminal, tienen un evidente interés político. La organización de Don Mario, está compuesta por ex paramilitares que no se desmovilizaron o se salieron de la negociación para su desmovilización. Don Mario está considerado el narcotraficante más poderoso, tanto que lo comparan con el mismísimo Pablo Escobar. La Organización al Servicio del Narcotráfico, así en mayúscula, ni necesita explicación. Sus representantes más conocidos parecen ser Los Rastrojos y Los Machos.
Pero además algo que me preocupa especialmente de este informe es esta conclusión:
Algunas zonas de influencia de los paramilitares están en los 60 municipios del programa gubernamental llamado “Consolidación Social del Territorio”, que buscaba recuperar la institucionalidad en zona de conflicto. La presión militar para perseguir a las “bandas criminales” no es tan intensa en estas zonas, como sí ocurre en las áreas donde operaba el Plan Patriota contra las Farc.
Y aquí vuelvo y cuestiono de nuevo a los defensores a ultranza de la política represiva de Uribe, ¿la tolerancia cero y la mano dura es para quien?
Porque mientra estas “banditas” vuelven a pulular por el país, veo esta otra noticia:
Para los que no conocen, todas las universidades mencionadas son públicas, la Nacional es la principal del país, como la UBA en la Argentina o la UNAM en México. Según vi además en la lista hay directores de cine, el decano de Economía de la universidad de Los Andes (privada), en otros tiempos “alma mater” de peso político en diversos gobiernos (en éste se ve que no), escritores y hasta un funcionario de Naciones Unidas.
Y me pregunto y les pregunto de nuevo, ¿de verdad se sienten seguros y en democracia?






