De Lecumberri a Santiago del Estero

paliza-en-la-carcel.jpgHoy desempolvé un libro que tenía hace mucho en mi biblioteca. Lo compré hace años en uno de esos momentos ociosos en los que para hacer tiempo recorría librerías y terminaba con algunos billetes menos en mi bolsillo y varios libros encima. Abandoné la práctica, a mi biblioteca ya no le cabía un hojita más de libros esperando turno y la economía ya no estaba para tanta cultura. El diario de Lecumberri de Álvaro Mutis esperaba su turno y le llegó.

Lo comencé a leer en el subte. Es un libro práctico para cargar en el transporte público. Narra la experiencia del escritor cuando, de manera preventiva, fue encarcelado por 15 meses en la prisión de Lecumberri en México D.F. a finales de la década de los 50.

Un fragmento me hizo pensar mucho en los últimos hechos en la cárcel de Santiago del Estero. Murieron 33 reclusos. Ocurrió el domingo 4 de noviembre, hace poco más de 10 días y salvo pocas excepciones la atención de los medios ya no está ahí.

“No sé muy bien por qué he narrado todo esto. Por qué lo escribo. Dudo que tenga algún valor más tarde, cuando salga. Allá afuera, el mundo no entenderá nunca estas cosas. Tal vez alguien debe dejar algún testimonio de esta asoladora visita de la muerte a un lugar ya de suyo muy semejante a su viejo imperio sin tiempo ni medida. No estoy muy seguro. Tal vez sea útil narrarlo, pero no sabría decir en qué sentido, ni para quién.

Hoy han venido Elena y Alberto y les he contado todo esto. Por el modo como me miran me doy cuenta de que es imposible que sepan nunca hasta dónde y en qué forma nos tuvo acogotados el miedo, cómo nos cercó durante todos estos días la miseria de nuestras vidas sin objeto. No podrán saber jamás a merced de qué potencia devastadora se jugó nuestro destino. Y si ellos, que están tan hermosamente preparados para entenderlo, no pueden lograrlo, entonces ¿qué sentido tiene que lo sepan los demás?”


Si tanta desesperanza hubo a finales de los 50 en un pabellón de una cárcel para “privilegiados”, expresado por alguien que pudo contarlo ¿Cómo pueden dormir los que son responsables de esos seres humanos aniquilados moralmente y hacinados en esas pocilgas que hoy llaman cárceles y lo ven solo como una asignatura pendiente?

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2 comentarios en “De Lecumberri a Santiago del Estero

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