De toros, saben las vacas

torero-antonio-bricio-y-toro-madrilisto-foto-efe.jpgEn tierra de vacas, hablar del toro es raro.
Quiero decir, referirnos a él y solo él como protagonista.
Por deducción y simple observación, en la Argentina – y que me disculpen los ganaderos que de eso deben saber – supongo que además de comérnoslo sin notar la diferencia con la vaca – o sea, nos meten toro por vaca – solo debe ser útil además como semental.
Por aquel asunto de preñar a las vacas para que éstas se encarguen de la tarea más dura.
O sea, tener terneritos, dar leche que después se convierta en yogurt que haga que nuestra digestión no sea de tránsito lento como la publicidad llama ahora al estreñimiento, algún queso blanco para el desayuno, el dulce de leche de los alfajores Capitan del Espacio – ¡los mejores de los mejores! – o el riquísimo postre de natas sabanero. Y después, para que en todo caso, también termine, la pobre vaca, convertida en asado, en peceto o en un buen choripán – que en mi modesto criterio, es ¡el mejor invento argentino! -.
Pero en otras latitudes, el toro sí que es cosa seria, mejor dicho animal serio. Porque son bravos. O eso dicen los que por estas épocas andan de sombrero cordobés (de Córdoba, España) asistiendo a ese espectáculo bárbaro que es la temporada taurina.
Nunca como ahora que vivo rodeada de tanos latinoamericanizados, me doy cuenta cuánta vieja tradición española conservamos aún, por allá más al norte.
Quizás la llamada fiesta brava sea la más primitiva de todas y la más cruel. Y el toro es su triste e involuntario protagonista.
A propósito encontré en el blog /revista digital EquinoXio un genial pero terrible artículo llamado “Nueva masacre en Bogotá”:

En la plaza de toros de Santamaría ha ocurrido esta tarde un nuevo asesinato múltiple en presencia de un nutrido grupo de espectadores, quienes al parecer estarían encubriendo los sangrientos hechos protagonizados estos por unos hombrecitos ridículamente vestidos, de quienes se sospecha son en realidad autómatas que funcionan con pilas doble A, a juzgar por el bultico que se observa en su ceñido pantalón.

La trágica noticia ha sido transmitida en vivo y en directo por RCN y Caracol, empresas que junto con la ETB, increíblemente patrocinaban el evento al que las víctimas, seis inocentes toros, habrían sido llevadas con engaños.
Al cierre de esta edición las autoridades habían identificado plenamente a los asesinos como Pepe Manrique, Sebastián Vargas y Paco Perlaza, quienes huyeron de la plaza por la puerta grande, con la complicidad de varias bandas de agitadores profesionales, denominadas peñas taurinas y muchos curiosos de marca menor.

Como dato curioso, la plaza de Santamaría está cumpliendo 77 años de actividad, número de suerte que sería muy propicio para que sus puertas se cerraran para siempre.

Si no fuera porque este sádico y sangriento espectáculo proviene de la civilizada España, seguro nos lo endilgarían como típico de país bananero y subdesarrollado.

El toro es un herbívoro pacífico, que en su hábitat natural vive en manada y ante el peligro reacciona como otros grandes mamíferos, huyendo.

Dicen los que saben, que quienes crían toros de lidia los manipulan para hacerlos más pesados y lentos de reflejos. Tratan de buscar que el animal, ante una situación de peligro reaccione atacando y no piense en huir; en eso reside la “nobleza del toro”.

Un toro que rehuye la pelea es un toro manso e inteligente y en general se gana el desprecio de esa otra manada que lo observa desde las tribunas de esos coliseos romanos modernos.

Parece ser que la corrida en sí es toda una puesta en escena para engañar una y otra vez al pobre animal. Algunos datos nada más:

Aislado de la manada se asusta y ataca. Así lo hace cuando sale a la arena. Pero el torero, y su capa desafiante, huye en el momento justo. El toro se desconcierta. Ante la sinuosa capa, vuelve a arremeter; el torero se queda muy quieto, pues sabe que el toro responde al movimiento y no a la figura quieta.

Después, en otro momento, los banderilleros saben que su visión cercana es mala y que, al contrario, ve bien de lejos. Así que a la distancia, simulan unos cuernos con las banderillas y luego cuando el toro corre y está cerca justo para el choque, aprovechan los ángulos muertos de su visión y la poca movilidad lateral que tiene, para clavar las banderillas, que los van desangrando.

Y cuando el “matador” se quiere lucir con la estocada final, la verdad es que el toro ya está débil y aunque corre el riesgo de calcular mal los ángulos muertos de su visión para hundir la espada y recibir una merecidísima corneada del animal herido, parece que la mayoría de los toros sufren de lo que llaman el síndrome de claudicación: con tal de no seguir sufriendo, se dejan matar.

En las famosas pamplonadas, a los toros se les inflingen descargas eléctricas y golpes para que salgan corriendo en estampida.

En total, en España mueren alrededor de 40 mil toros al año víctimas de estas prácticas.

En España, el estado gasta en subsidios para el sector taurino 550 millones de euros anuales. De acuerdo a la Fundación Altarriba cada familia española aporta 47 euros para sostener esta actividad.

¿Cómo puede alguien ganarse la vida con un oficio tan cobarde, inútil y salvaje? ¿Cómo puede tanta gente reunirse para celebrar y gozar ante semejante espectáculo? ¿Cómo pueden creer que con esa muerte, el toro lo hace con dignidad? ¿Cómo gente culta a la que podría admirar, se regodean en su sapiencia sobre esta práctica a la que incluso llama arte?

Aunque en Uurguay, Chile, Paraguay y en Argentina desde 1899,  su práctica es ilegal, en pleno siglo XXI todavía México, Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador mantienen este “arte” perverso heredado de la “madre patria”, como evento cultural y social.

20 siglos después, sigue funcionando el coliseo romano en su versión moderna y elitista. La prepotencia y la crueldad humana aplicada ante la indefensión.

toro-toreador.gif¡¡La madre que nos parió!!.

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14 comentarios en “De toros, saben las vacas

  1. Escreverei em Português, pois imagino que nossas línguas sejam muito próximas. Talvez uma palavra ou outra fique sem compreensão. Entretanto, penso que no geral seja possível compreender a mensagem.

    Aqui no Brasil também havia uma carnificina chamada “Farra do Boi” (Fiesta del Toro), na qual os animais eram molestados, torturadas e perversamente serviam de “alegria” para pessoas que só poderiam ter problemas mentais. Tais pessoas alegaram ser, a Farra do Boi, um ato cultural, uma preservação de tradições que remontam aos açorianos (Portugal) que vieram para o Brasil e se estabeleceram no estado de Santa Catarina, quando o governo brasileiro proibiu esta prática perversa, em 1997. A farra do boi acontecia aos moldes de las pamploneras

    Também não penso que, pelo fato de a Espanha ainda manter as touradas, ela venha a ser conhecida como uma República das Bananas ou um país subdesenvolvido. Estranho esta comparação, pois, todos nós, latino-americanos temos orgulho de sermos brasileiros, uruguaios, argentinos, venezuelanos, peruanos etc. É uma visão preconceituosa querer classificar países deste continente que durante séculos pertenceu e enriqueceu a Espanha com ouro e prata (*). Eu, particularmente, nunca entendi como os espanhóis amavam esta coisa que não sei como denominar. Esporte ou sadismo coletivo?

    (*) Entre 1580 e 1640, o Brasil pertenceu a Espanha.

    Saludos de Brasil.

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  2. Sentido Común, gracias por el aporte! Estoy convencida que parte de nuestro bienestar como humanidad (aunque dicho así parezca a un ente difuso – parafreseando a B. Russell) depende de establecer una convivencia de respeto y equilibrada con el resto de las especies y con nuestro entorno. No estoy de acuerdo con aquellos que piensan que si nos interesan los animales o al medio ambiente es porque les damos más importancias que a los seres humanos; o que primero hay que solucionar los problemas de los hombres y después viene el resto. ¿Sin conservar el equilibrio natural del lugar donde vivimos cómo podríamos sobrevivir como especie?
    Sin embargo, vi en el post que enviaste que se habla ahí de comer o no carne, ser vegetariano e incluso (en los comentarios) del veganismo.
    Me parece que ese es un tema distinto. Sin embargo, quiero aclarar que no soy vegetariana. Aunque respeto quien asume un estilo de vida en ese sentido, el ser humano es una de las especies omnívoras, y si queremos hablar de equilibrio desde ese punto de vista, también ocupamos un lugar en el ecosistema. Tampoco creo que depredar miles de hectáreas de bosques naturales para sembrar soja y convertir esas tierras en estériles para cualquier otro propósito (además de destruir el hábitat naturla de una inmensa variedad de animales), como ocurre acá en la Argentina, sea un buen ejemplo de cómo defender el ambiente. La soja es una de los alimentos que vegetarianos en todas sus variantes consumen, además de muchos otros granos y no dicen nada sobre esto. Con la lógica extrema de los veganistas (¿se dirá así?) no podríamos consumir nada porque sencillamente la cantidad de seres humamos en el planeta hace que la posibilidad de no morir de hambre venga de la mano de la producción masiva y eficiente de alimento.
    Así que creo que el asunto no es ser solo compasivos o proteger a los animales, sino tratar de mantener en lo posible el equilibrio de un ecosistema que supera al ser humano. Todas las especies han cumplido su rol en la naturaleza para mantener ese equilibrio, muchas de ellas como depredadores de otras especies. Solo que el ser humano ha utilizado su inteligencia para dominar y no convivir con su entorno.
    Pero como dije al principio este es otro tema muy distinto a la gratuidad de las prácticas taurinas.
    Sin embargo en un punto se toca con el tema de mi entrada, el maltrato y la crueldad de la actividad taurina es una forma más que el ser humano ha ideado para demostrar prepotentemente su “supuesta” superioridad como especie. Una manera despiadada, cruel y lo que es más terrible, considerada un espectáculo.

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  3. Jorge Alberto, sabía algo de que en Brasil también se había practicado la actividad taurina, supongo que heredada de Portugal, otro país que creo también sigue manteniendo las corridas de toros.
    No se si entendí bien, pero no estoy llamando a España país bananero. Decía que si el toreo fuera originario de Colombia, Perú o Ecuador, quienes nos observaran desde afuera nos acusarían por ello de república bananera o que sería una razón más para llamarnos subdesarrollados. Pasa mucho con otros temas.
    Saludos colombianos desde Argentina!!

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  4. Doris, acredito que eu tenha interpretado mal a parte de seu texto que fala sobre repúblicas bananeras. É comum se referirem aos países latino-americanos de forma pejorativa usando este termo, ou seja, República de Bananas demonstrando que aqui é tudo confuso, sem lei ou civilização.

    Saludos de Brasil desde Rio de Janeiro.

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  5. Pois é amigos, a evolução humana está longe de chegar. Em pleno 2008 ainda sucedem atos irracionais como este. No Brasil, como já foi citado, a Farra do Boi, submete os animais à mesma humilhação. Muitos morrem no final da “diversão”. Felizmente foi proibida mas ainda existem alguns lugares que resistem e continuam na ignorância.
    Acho o fim da picada se divertir às custas do sofrimento de um animal e não me venham com esse papo furado de que é uma questão cultural. Na África, mutilar o clitoris das meninas também é cultural e nem por isso tenho que aceitar, ou concordar. Faça-me um favor! A humanidade tem que evoluir e isso significa questionar velhos rituais, costumes etc.
    Mirian Annoni – diretamente de Buenos Aires.

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  6. quizás mi comentario va a parecer instrascendente. y lo es. pero quería reafirmar un dicho tuyo, doris: los capitán del espacio son los mejores alfajores de toda la argentina! y no exagero. lástima que sólo se consigan en un kiosco de piedras e ituzaingó…

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  7. Sólo unas palabras para suscribir desde España todo lo que dices. Pero, que sepas que aquí también sufrimos mucha gente (no suficiente) con esta “vergüenza nacional”… La única esperanza es la concienciación progresiva con los medios informáticos nuevos de esta barbarie… haciendo que la mayoría de la sociedad que permanece indiferente a esta crueldad empiece a inclinar la balanza al llegarle mayor información….sobre la auténticidad que oculta “la fiesta” de los toros…..
    Un abrazo muy fuerte desde Sevilla!!!!

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