‘Flashback’ musical, lo que me queda de ellos

casete-en-bubble-columns.gif No se si es casualidad o si estoy pasando un período especialmente nostálgico. Pero últimamente he tenido varios encuentros y re – encuentros musicales que me han teletransportado a otras épocas.

A riesgo de revelar mi edad, a lo cual me niego sistemáticamente y cada vez con más terquedad – que si lo pienso, en realidad, me juega en contra -, todo comenzó hace unos días cuando en el canal Films & Arts me detuve al escuchar una de las voces inconfundibles que marcaron tiempos mocísimos. Era Siouxsie Sioux, esa vampira inglesa que me transformaba con su voz. En realidad no se en qué, porque en mi candorosa inconciencia de entonces, había decidido que me gustaba y ya, sin ningún orden ni criterio musical.

Por esos días muchos grupos y cantantes llegaron a mi vida de manera caprichosa en casetes grabados a gusto de quien sabía. En mezclas extrañas que yo me limitaba a escuchar como cátedras del saber que hay saber, conocí a Joy division, a Nina Hagen, a Velvet Underground, a Violent femmes, a Nick Cave and the bad seeds, a X, a Roxy Music, a los Smiths, a Yello, a los Talking Heads y a un montón más que, como si hubiera quitado un tapón, ahora salen a chorros de mi memoria.

No tenía idea de qué tipo de música hacía ninguno de ellos. Solo que algunos me gustaban más que otros. Siouxsie me sedujo siempre con esa voz ronca, que venía de una profundidad que se me hacía conocida y que me emborrachaba un poco más cada vez que la escuchaba, con la oscuridad de algunos de sus sonidos, los escenarios en los que la veía, su cabello renegrido y ese maquillaje dark. Se acoplaba perfectamente a mis momentos de humor dramático y un poco rebeldes.

siouxsie_en_austin_young.jpg

Y otra vez, su presencia que sigue siendo magnética, me volvió a atrapar. El concierto en Films & Arts era un reecuentro con sus banshees en el 2002. Gocé tanto de verla sin miedo a perder el peinado con el sudor, sin movimientos de diva, solo los que le marcaba lo que sentía con la música, que una hora de ella me hizo replantear seriamente el propósito que tenía de cancelar mi suscripción a la señal de cable. Quizás estos re – encuentros valían el resto de inútiles horas que pago al dope.

La semana pasada experimenté otro flashback. En un blog que he estado explorando en las últimas semanas, Bajate del auto, pelotudo, el Ringo Starr que lo escribe andaba perezoso y parece que inspirado en la lluvia colgó la canción Gypsy de Suzanne Vega. Y otra vez mis sensaciones de antaño volvieron a aparecer. Otro re – encuentro.

Su voz siempre tuvo una especie de magia apaciguadora y acompañaron momentos que se me antojaban como oasis en medio de turbulencias. Música y voz que me conciliaba conmigo misma cuando todavía no terminaba de entender ese mundo al que quería pertenecer y para el que yo todavía me sentía tan verde. El mundo de los eruditos al que yo me asomaba con ojos hambrientos. Sí, Suzanne Vega me acompañaba con buenas sensaciones.

suzanne-vega-en-la-pagina-de-paul-auster.jpg

Y para cerrar una semana de memorabilia, el domingo leí en Radar de Página 12 una entrevista con Jarvis Cocker. No fue éste un re – encuentro, sino una especie de nuevo encuentro con sensaciones familiares que alguna vez despertaron en mí esas otras voces. Encuentro con viejos conocidos a través de un desconocido.

Un par de ideas me devolvieron a esa rebeldía de antaño, a esa hambre que no logré saciar en otros tiempos:

“La cultura no debería ser un ente pacificador. No debería ser algo que uno acepte de forma pasiva. Debería ser algo disruptivo que te hace pensar y cuestionar cosas, que abre debates.

Cuando estás viendo una película en DVD el tiempo pasa y la sensación es que las cosas pasan por el costado. En vez de comprometerse con lo que uno está viendo o escuchando, es un tranquilizador.

Aunque puede ser que nuestra idea de que antes la música ‘importaba’ más, cambiaba vidas, tenga que ver con que romantizamos un tiempo donde todo costaba más, esta tonta idea de que algo tiene más valor porque es raro.”

Y me sorprendió. Porque Sí, Sí, eso era. Eso significó. Todo tenía valor porque era raro. No lo entendía muy bien pero sentía que ahí tenía que estar, la diferencia venía por ahí. Que Morrisey dijera que antes de cumplir los 40 se iba a suicidar, por algo así como que ya tenía que haber hecho lo que tenía que hacer, era transgresor. Me atemorizaba, pero admiraba su audacia. No importa que ahora ande por los 50 y siga vivito y coleando.

No importa que yo haya “torcido” mi camino y terminara siendo más caribeña que ¿rockera? ¿punkera? ¿popera? Ni idea, ahora tengo un poco más de conciencia, pero tampoco se mucho más que entonces.

Ahhhh!!!… En fin, que los hombres de mi vida me han dejado algunas cosas. Sí. Porque todo esto no se trata sino de hombres. La inevitable y eterna presencia de esa mitad que me gusta tanto. La conocidísima historia de tratar de llegarles. Esos enamoramientos que han hecho que explore caminos y sensaciones que no hubiera conocido de otro modo y que, por retazos, terminan siendo ingredientes que ya son parte de mi propia vida.

Y como siempre llego tarde a todos los “descubrimientos” musicales, Jarvis Cocker tendrá que esperar, quizás para formar parte de otro momento nostálgico. En contradicción con su propia frase:

“Quiero sentir que la gente está participando activamente en algo antes que sentir que lo está consumiendo.”

Imposible no sentir antes que lo voy a consumir si para participar tengo que pagar mínimo 200 pesos para verlo… parada!!!

Comienzo a perder el pudor para bajar música pirateada…

mi plan maestro en el blog de Falso Profeta- blogspot

Anuncios

7 comentarios en “‘Flashback’ musical, lo que me queda de ellos

  1. Casualidad pura, pero leí tu post y escribo esto mientras escucho a joy division.
    Y no tengas pudor en bajar música, que ni los músicos se alimentan de la venta de discos ni los sellos se van a fundir.
    Tal vez Jarvis Cocker tenga algo de razón, pero no creo que para concretarla vaya a renunciar a su cachet.

    Todos tenemos esos discos que sacuden, tocan esa fibra que hace estremecer todo el cuerpo, que las mas de la veces no tiene una explicación, no podemos explicarlo, pero ahí está la música, como fondo de esa pelicula descabellada de la realidad.

    Me gusta

  2. Sííiííí. Estoy segura que dentro de un tiempo escucharé, por ejemplo a Los Piojos, y no podré evitar regresar a esta época, aquí en esta querida tierra austral…
    Mmm, solo rezo para que el Pity con su Pila Pila no quede en mi banda sonora inconsciente.

    Me gusta

  3. Cuanta nostalgia! Leí tu post y se me vino a la mente toda esa música que escuchaba cuando era chica…un poco porque me gustaba y otro poco porque mi hermano mayor lo hacia y no me quedaba otra. Y casualmente, justo antes de leer esto, nos preguntabamos con un amigo mientras escuchabamos: ” The light is always green” si seremos los únicos dos que se acuerdan de The Housemartins.

    Me gusta

  4. Señor puteador, la edad no se pregunta!! Y… quien??, Gardel, Medellín? se incendió algún avión????Yo acabo de desempacar. Pero bueno para eso están los ‘ seniors masters’, Evidentemente tu Sí que puedes ilustrarme al respecto.

    Me gusta

  5. No es pirateada la música que bajás, a menos que tengas pensado venderla, y creo que no. Sólo la estás compartiendo con alguien más que la puso ahí porque le gustó escuchar eso.
    Y creo que bajar música gratis de internet va a favor del bolsillo de los músicos y no en contra.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s