No solo soja, nos consumimos la tierra

ilustración en el blog filosofando de el pais de España Por estos días en la Argentina el campo anda de huelga.

Al menos esa es la frase con la que se engloba el gran polvorín que levantó la decisión del gobierno de establecer un nuevo sistema de retenciones a las exportaciones de soja, girasol, trigo y maíz.

Según el Ministerio de Economía, en los últimos 12 meses la soja aumentó su precio internacional en un 73%, el girasol en un 111%, el maíz, en un 30% y el trigo, un 92%. Con los precios record que han alcanzado, quien exporte soja deberá pagar el 44,1% al Estado (antes era el 35%), el girasol pagará un tributo del 39,1% (antes pagaba el 32%). En cambio el trigo y el maíz pagarán un 0,8 y un 0,9% menos respectivamente. El impuesto variará de acuerdo a los precios internacionales de estos granos.

Para las federaciones rurales que lideran la protesta, es una confiscación de la producción agropecuaria, una agresión a los pueblos del interior y un freno a la producción del campo. Para el Ministro de Economía la medida da certidumbre a los precios de los alimentos, combate la sojización y estimula otras actividades como por ejemplo, la producción cárnica y láctea.

En esta gran barahúnda que se ha armado entre los gremios del campo y el gobierno, muchos argumentos y acusaciones se han lanzado de un lado y del otro. Que se podría llegar al desabastecimiento o, que es un paro exagerado y el sector rural es poco solidario.

Las charlas de café abundan: “que no se pueden quejar porque la están levantando con pala e igual siguen ganando”, “que no es justo que casi la mitad de lo que se trabaja se lo quede el gobierno”, “que son los que están haciendo crecer la economía”, “que por qué se tiene que meter el gobierno a decir qué producir”, etc, etc.

No conozco en vivo y en directo la situación del campo. Soy lectora nada más, como la mayoría, de los análisis de los periodistas especializados y los argumentos de unos y otros. Sin embargo, se me vino a la mente un reciente artículo que leí en la revista Gatopardo, en donde habla de la Huella Ecológica – HE –.
huellaeco.jpg Este indicador fue desarrollado por dos científicos de la Universidad de Columbia Británica para medir el impacto de la actividad humana sobre el entorno en el que vive.

Lo que se mide es el área biológica productiva necesaria para sustentar la demanda de recursos y absorber los desperdicios de la población.

Idealmente cada hombre del planeta debe utilizar la productividad de 1,75 hectáreas por año para que la tierra pueda regenerar sus recursos y mantener su sostenibilidad en el tiempo. Esta es la capacidad de carga del planeta, es lo razonable. La tierra tiene una biocapacidad de 11.2 mil millones de hectáreas y en la actualidad la humanidad está consumiento el producto de 14.1 mil millones. Estamos en déficit ecológico y la tendencia aumenta. Nos estamos consumiendo la tierra y no solo sus recursos.

Por supuesto la torta no se ha repartido igual. Como siempre los más ricos se quedan con el porcentaje mayor y los más pobres se reparten el resto. De los más de 6 mil millones de habitantes en el planeta, uno de cada cinco viven en países ricos y consumen el 80% de los recursos.

Los 42 países más ricos superan ampliamente la Huella Ecológica sustentable. Los Emiratos Arabes llevan la delantera, su HE es de 11,9 hectáreas per cápita por año. Un estadounidense utiliza la productividad de 9,4 hectáreas por año; un español consume los recursos de 5,5 hectáreas en el mismo período, un danés necesita 10,3 y un noruego 9,2. Y así la mayoría de los países industrializados, de primer mundo o como se les quiera decir. En América Latina, México encabeza la lista, su huella ecológica es de 4,5 hectáreas. Le sigue Chile y en tercer lugar está Argentina con 2,2 hectáreas per cápita.

Como los recursos son limitados, este sobre – consumo es posible solo a costa de otros, y los otros son generalmente países con riqueza natural pero subdesarrollados o pobres y la biodiversidad que debería garantizar la supervivencia de las generaciones futuras. Si todos los habitantes del planeta comenzaran a consumir como un estadounidense promedio, para el 2050 necesitaríamos básicamente otro planeta extra para sustentar el consumo de la humanidad.

Pero, ¿qué tiene que ver con el asunto del campo?. Hay varias puntos de ambos temas que se tocan directamente, y deberían ser tenidos en cuenta en el diseño de políticas públicas.

La principal causa del déficit ecológico a nivel mundial es la emisión de CO2, pero en América Latina es la sobreexplotación de los suelos, su cambio de uso, la deforestación y la destrucción de bosques primarios y hábitats productivos.

De acuerdo a investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, de 1995 a 2005 la superficie de cultivo de soja creció un 170%. Si se toma el año de 1977, la superficie dedicada aumentó 1122% y la producción un 1453%, llegando en la última temporada 2004/2005 a los 14,6 millones de hectáreas.

Y como la producción a gran escala exige grandes capitales, el monocultivo ha desplazado a otros cultivos y actividades productivas, convirtiendo el campo en lo que algunos investigadores llaman una gran desierto verde. No existen corredores biológicos que mantengan el equilibrio de la cadena ecológica en las regiones y desde 1996 se han talado alrededor de 5 millones de hectáreas de bosques autóctonos para sembrar soja. La calidad de los suelos se ha deteriorado por la utilización intensiva de agroquímicos y la falta de rotación.

Pero además se ha creado una “agricultura sin agricultores”. Según el INTA en el Gran Buenos Aires, de cada 10 desempleados, 8 provienen del campo. En la provincia de Santa Fe por ejemplo, según el censo nacional en el 2002 existían 60 mil peones rurales, en el 2005 ya solo eran 30 mil.

Gracias a la producción de granos a gran escala, la tierra es ahora solo una fuente de recursos para las empresas de agronegocios. Como dice el investigador Eduardo Spiaggi de la Universidad Nacional de Rosario:

La Argentina cuenta con un 90% de su población en centros urbanos, aunque paradójicamente su principal riqueza nacional es el campo.”

“La soja permite vivir la mayor parte en el pueblo o la ciudad trabajando solo dos meses en el campo.”

“…Es el punto donde no valorás tener un árbol; peor aún, tratás de sacarlo para pasar mejor con las máquinas.”

Las consecuencias son previsibles, inundaciones o sequías, desaparición de fauna nativa, desplazamiento de comunidades enteras y graves problemas de salud pública para las que quedan.

Cuando el ministro de Economía argentino, argumenta combatir la sojinización del campo a través de la reciente imposición de nuevas retenciones, se refiere a que la siembra de soja desplaza la explotación de otros sectores competitivos y encarece estos productos en el mercado, no directamente a la debacle ambiental y social que por goteo está esquilmando el campo argentino.

Las ganancias extras y entrada de divisas no puede ser los únicos motivos para regular un sector que no solo sobre – explota los campos, sino que además juega el juego del primer mundo, sosteniendo con nuestras hectáreas productivas sus hábitos de consumo.

Si los gremios rurales solo se rigen por las leyes del mercado y no miden las consecuencias sociales de sus negocios, le corresponde al Estado regular su producción, para que haya un mínimo de equidad en el reparto y de paso, nos quede aunque sea una pequeña área productiva que consumir a los trabajadores y demás habitantes, ya no del planeta, sino de este país de desiguales.

¡¡Quiero mis 1,75 hectáreas completas este año!!

huella_ecologica.jpg

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7 comentarios en “No solo soja, nos consumimos la tierra

  1. Excelente artículo, deb, estoy muy de acuerdo con el planteo, aunque cargaría un poco más las tintas sobre los grandes productores, tipos que con el verso de que con el campo se alimenta la ciudad lo único que están haciendo desde un tiempo a esta parte es, efectivamente, levantarla en pala. A todos los rige la guita.

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  2. yamila …

    tenes haglo mejor apra decir del tema???

    de lo contrario me parese que no podrias opinar de tal manera porque la informacion dada es muy buena dado que ya habla del campo y su contraaccion con la tirra y demas …

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