Fábulas para el fin de semana


Tratando de despejarme un rato comencé a mirar qué podía leer que no me limara la cabeza. Reencontré a Augusto Monterroso,el cuentista guatemalteco de cuentos breves y hiperbreves, uno de los más grandes del siglo XX. Se dice que El dinosaurio es el cuento más corto de la literatura en español:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Parece que tan sencillas palabras han sido objeto de múltiples aproximaciones, análisis, estudios, traducciones y han sido citadas en varias antologías, relacionadas metafóricamente con situaciones y símbolos políticos, etc, etc. La verdad es que sus fábulas son lapidarias y como dice Gabriel Gacía Márquez en el comentario sobre La oveja Negra y demás fábulas:

Este libro hay que leerlo manos arriba: su peligrosidad se funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de seriedad.

Les comparto algunas:

El Rayo que cayo dos veces en el mismo sitio

Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.

El Burro y la Flauta

Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella hacíendola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del burro y de la flauta.

Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.

El Paraiso imperfecto

– Es cierto – dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraiso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

La Oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así en los sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Toda su obra reposa ahora en la Universidad de Oviedo en España, donada este año por su viuda.

Espero que anden descansando…

autorretrato de Monterroso

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7 comentarios en “Fábulas para el fin de semana

  1. Usted siempre hablando de gente que uno no conoce ni le interesa y que después, culpa suya, de usted, termina conociendo e interesándose. Sinceramente, desde mi ignorancia, me atrevo a pensar que Monterroso jamás buscó que sus siete palabras fueran motivo de tanto estudio; pero en fin, de algo hay que vivir. Y este tipo, indudablemente, llegó al socialismo. Trabajaba breve. Que laburen los que no saben escribir, habrá pensado, a mí me alcanza con estas pocas palabras.

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  2. Encantador, tuve la oportunidad de leeer por accidente a Augusto Monterroso,hace unos años y quede atrapado y herido…me alegra que alguien escrib una reseña en esta blogosfera…

    Saluditos.

    Un abrezo.

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  3. Volverá. volverá. Recargado, a lo Papipo. De qué? Ahí está el detalle, como decía Cantinflas. Pero tanto su dueña como el blog bajarán de la estratósfera a la blogosfera una vez más de nuevo y otra vez.
    Próximamente Re re re cargado.

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