Confesiones de una tarde musical

Ando medio introspectiva. Poca política, poca de esa macro realidad que saca la lengua. No viene mal. Especialmente cuando se redescubren viejos disfrutes – ya vendrá nuevas épocas de saturación-. Hoy me he pasado la tarde escuchando música, confortando un poco el espíritu con algunos intérpretes que no conocía y otros ya conocidos. La mayoría habían quedado agazapados en rincones de un gelatinoso corazón que últimamente se ha visto zamarreado por golpes de una realidad poco generosa. Y así han salido en auxilio de un espíritu un tanto desencantado.

Aquí van pues un par de las canciones que más me gustaron. En realidad quisiera poner todo lo que escuché porque hoy quiero convencer a todos los que visitan este lugar, como lo querría hacer con esos amigos que se alegran por tu alegría, no de lo buenas que son, sino de lo llenísima que me dejaron, de lo feliz que fue que me acompañaran en esta tarde un tanto fría.

Brett Anderson fue un hallazgo más que le debo a éste Ringo Starr. Siempre hay buenas cosas por allí. Además de Love is dead, repetí hasta la saciedad The Infinite kiss y We can be anyone, las que más me gustaron de lo que pude encontrar de él.

Para un buen fin de semana…

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Un comentario en “Confesiones de una tarde musical

  1. Huy me has dado en un lugar blando ,normalmente intento escribir con algo de música y Infinite kiss ha sido de gran ayuda y me encanta, es una gran casualidad que traigas esa canción a colacción un gran y bonita curiosidad.

    Un gran saludo.

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