Memoria

nunca másEl año pasado fui al Centro cultural Recoleta y recorrí, sentí y lloré una exposición de fotografías que me hizo vivir una época en este país que no fue mía. Cuando caminé por los pasillos, fotografía tras fotografía, me llené de un sentimiento que contradecía mi razón. Sentía que usurpaba un dolor que no era mío. No entendí mucho al principio lo que me pasaba. Lloraba y sentía que no debía hacerlo, porque nunca experimenté el miedo, la persecusión, la muerte y la desaparición durante la dictadura militar que asoló a la Argentina desde 1976 hasta 1983. Y sin embargo esas fotografías violentaron mi tranquilidad… más de 30 años después.  Nada parecido viví en mis tempranos años,  que trascurrieron en otro país y tan ligeros e inconscientes, que hubiera dado lo mismo que fuera en éste.

germano8germano9Pero tuvieron razón un par de comentarios que me dejaron en esa oportunidad, cuando describí las sensaciones que me había dejado la exposición Ausencias del fotógrafo Gustavo Germano. El dolor no es ajeno. Y ese dolor fue la primera evidencia que tuve de esa más grande sensación de sentirme parte de este lugar. Del  sitio que elegí para seguir gozando y padeciendo la vida. Por eso hago parte de su memoria, de esta memoria colectiva que debe iluminar hacia adelante.

Ayer fue el día de la Memoria por la verdad y la justicia en la Argentina. El 24 de marzo de 1976, con un golpe militar,  comenzó un desangre humano que dejó 30 mil desaparecidos, ausencias de las que son parte justamante quienes no están en las fotografías de Gustavo Germano, aunque suene redundante.

Es paradójico que precisamente la percepción de tamaña tragedia haya descubierto mi vínculo, hasta entonces inconsciente, con esta sociedad capaz de parirla. Pero también de trascenderla; aunque resabios de esa época sigan demorando justicia para los miles que no han logrado una tumba dónde llorar a sus muertos.

abuelas1

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Un comentario en “Memoria

  1. Hola, hace tiempo, cuando vi por primera vez “La noche de los lápices” tuve una sensación muy similar a la suya al respecto.
    Considero que como humanos nos duelen los demás, estén donde estén. Bueno, exceptuando los dictadores, policías (…)
    Un abrazo Deb, buena suerte.

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