Amor y poesía

amor-eterno en unamunoprim.wordpress.comQuería hablar de amor.  No se, me dio. Nunca le he dedicado mucho. Lo he sentido, sí. Algunas veces muy intensamente, otras no tanto pero de mejor manera. Otra cosa es ocuparme de los sujetos de mi amor. Esos sí que me han ocupado, preocupado, desvelado y costado, en el sentido más literal de la palabra, porque ¡Cuántas horas de terapia he pagado por ellos! Pero ese no es el asunto aquí.

Lo que quiero decir es que nunca le he dedicado demasiado espacio ni tiempo en mi mente al sentimiento en sí, salvo para reprochárselo a alguien y escribir algunos versos malísimos en mi adolescencia. Y confieso que para ese entonces a mi cabeza  la invadían tremendas historias de aventuras y dificultades amorosas que transcurrían en lugares exóticos o super “cool” que describían en esas novelitas rosas que se producen como en fábrica de salchichas y que le dieron forma a  mis primeras aspiraciones amorosas. Todavía las veo en los quioscos, novelitas que se intercambian, cuando las terminas, por otras más nuevas o que no hayas leído. Una vez hojeé alguna y no pude creer que las devorara con tanto placer en aquellos años.  Son indigeribles. Quizás esa práctica perversa – y en la adolescencia abundan – explique la marginalidad a la que he relegado al amor y de paso, la anarquía a la hora de elegir mis lecturas, con omisiones y desdeños imperdonables, según algunos metódicos intelectuales. Pero ese también es otro asunto.

En fin, que últimamente me he dedicado a pensar el amor y a tratar de limpiar su imagen ante mis ojos. Porque para mí, es una figurita necesaria pero internamente difícil. El amor no es tan  simple, está tan contaminado de circunstancias externas, tan sucio de intereses individuales, tan tergiversado en su propósito generoso (¿o será egoista?). Me hace débil y lo necesito para empujar mi vida, entonces también me hace fuerte. No lo entiendo, ¿Debería? Quizás solo tendría que sentirlo y abandonarme. amor11Pero no, ese camino no resulta. Quizás por eso me ha sido más fácil marginarlo, aunque lo busque.  Lo vivo cuando llega, me hace víctima y victimaria y sin darme cuenta muy bien cómo, agobia la vida.

Y entonces viene en mi auxilio esa otra cara más tranquila del amor, el propio. Y el mejor escenario para recomponerlo, la soledad. Y en ese refugio incubo la esperanza de que la próxima vez coincida tan solo un poco con mi fantasía de adolescente.

Mientras, en un nuevo intento de desentrañarlo, decidí leer algo del género literario amoroso por excelencia, la poesía. La poesía habla de amores, me dije. Quizás ahora le pueda sacar el jugo a esos versos que me parece que nunca termino de apreciar, al menos de esa manera arrobada que los eruditos dicen que tendría que hacerlo.

Así que comparto algunos autores a los que estoy regresando, de manera caótica como siempre.

De  José Asunción Silva (Colombia, 1865 – 1896).

En Libro de Versos, fragmento de Poeta, Di Paso:

¡Ah, de la noche trágica me acuerdo todavía!
el ataud heráldico en el salón yacía,
Mi oído fatigado por vigilias y excesos,
Sintió como a distancia los monótonos rezos!
Tú mustia yerta y pálida entre la negra seda,
La llama de los cirios temblaba y se movía,
Perfumada la atmósfera un olor de reseda,
Un crucifijo pálido los brazos extendía
Y estaba helada y cárdena tu boca que fue mia!

En Gotas Amargas, Madrigal:

Tu tez rosada y pura; tus formas gráciles
De estatua de Tanagra; tu olor de lilas;
El carmín de tu boca de labios tersos;
Las miradas ardientes de tus pupilas;
El ritmo de tu paso; tu voz velada;
Tus cabellos que suelen, si los despeina
Tu mano blanca y fina, toda hoyuelada,
Cubrirte con un rico manto de reina;
Tu voz, tus ademanes, tú… no te asombre:
Todo eso está, ya a gritos, pidiendo un hombre.

De Porfirio Barba Jacob (Colombia, 1883 – 1942).

Canción de la Vida Profunda:

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar…
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonría…
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar…

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de obscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos…
– ¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir! –
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
¡y hasta las propias penas! nos hacen sonreír…

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar:
el alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

Mas hay también ¡Oh Tierra! un día… un día… un día
en que levamos anclas para jamás volver:
un día en que discurren vientos ineluctables…
¡un día en que ya nadie nos puede retener!

Uno más contemporáneo, Geraldino Brasil (Brasil, 1926 – 1996).

En Poemas, Desolación:

La tristeza de la calle
procede de los que viene y que van.
De aquellos que no quieren llegar adonde van,
y andando van.
De los que no tienen adonde ir
y van andando.
De los que no tienen hacia donde regresar
y vienen de regreso.
Y de los que regresan sin traer
lo que fueron a buscar.

Yo no fui:

El hombre a quien perseguían
no leerá este poema.
Sus gritos se acallaron
al doblar la esquina.
Los tiros a sus pies,
solo para asustarlo,
supe que se desviaron
un poco hasta el corazón.
Ah, poema, tal vez
en su poltrona,
el hombre que disparó
te lee sonriente.
Buenas Maneras:
Los defensores de los derechos humanos
ordenaron fabricar
la bomba que mata
SIN DOLOR.
Cortesía que no merecísteis,
hombres, mujeres, ancianos y niños
de Hiroshima y Nagasaki,
vietnamitas ardientes en Napalm:
la muerte sin dolor,
esa gentil concesión
de la bomba LIMPIA,
la bomba bien educada.

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2 comentarios en “Amor y poesía

  1. Hola Deb, siempre es confuso este tema del amor… yo no me atrevo a escribir del tema, porque sé que al otro día pensaré algo distinto.
    En mi opinión, es eso lo más bonito de esa sensación.
    Me alegra ver que nuevamente está publicando con frecuencia, me gusta pasarme por aquí.
    Un saludo desde Don Blog Pérez.

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  2. Deb, regresaste con las pilas más que puestas. Que alegría.
    Creo en el amor, no con la ingenuidad de antaño. Pero he sido afortunada, no puedo quejarme.
    Sé que es un tema complejo y veo tanta gente sufrir por ese tema, en todas sus variantes y cuando me agobio por lo que creo es “otra” cosa siempre la raíz es la misma.

    Salud

    Lane

    Me gusta

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