la anhelada levedad

get it this is yoursTengo un problema con este blog. Quiero escribir más seguido, más ligero, más anecdótico. Pero cuando comienzo con alguna idea, termino complicándola, investigándola en exceso, lo que atenta contra el espíritu casi espontáneo que quisiera que tuviera ahora este lugar. Horas enteras se me van en plasmar la idea que se me va derivando a asuntos y otros temas que complementan y completan mi ocurrencia inicial.

Antes tenía tiempo, y así había entradas al blog más o menos elaboradas sobre lo que me interesaba. Y me gustaba. Pero este espacio no ha podido evolucionar conmigo. Ahora no tengo tanto tiempo y este lugarcito que disparó tantos cambios en mi vida, ha quedado relegado. Cada tanto subo alguna cosa, pero ya no es lo mismo. Las ideas se topan con la falta de tiempo, el cansancio y el torbellino que es mi cabeza en los últimos meses.

Pero me niego a dejarlo.  ¿Como abandonarlo ante la adversidad…?

Tampoco se muy bien qué hacer con él. En realidad, no se muy bien qué hacer con mi vida. Porque el problema es ese. Cómo volver a poner un poco de orden en este quilombete. Voy a probar con el viejo método paterno, planificación, flechitas, horarios y disciplina para seguirlos.

Pero ¿y la espontaneidad que quería que tuviera? ¿y la libertad de la quiero gozar con lo que hago? ¿la pasión se puede compartimentar? ¿la felicidad se puede lograr mediante un plan metódico? ¿La racionalidad es todo? ¿Y la ilusión? ¿Y las sorpresas?

Que complicado todo, que imposible me resulta no ser densa.

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2 comentarios en “la anhelada levedad

  1. ¿Qué tal si intenta escribir cuentos cortos por un tiempo? Puede ser una posibilidad para fluír, le permitirá desahogar esa inevitable densidad y quien sabe, hasta se gane un nobel.
    Un abrazo.

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  2. Mire, ya que hace tantas preguntas, le voy a contestar algunas según mi parecer. La felicidad se puede lograr de mil maneras, con un plan metódico o sin él, sólo hace falta que su corazón esté en sintonía con su cabecita. Ahora bien, creo que la felicidad es más fácil de lograr si uno, simplemente, no espera nada. Cuando uno hace cosas que le hacen bien, en algún momento, es feliz. Y tal vez hasta ni se da cuenta. Hasta que ya no lo tiene, y entonces aterriza: eso me hizo feliz, o esa persona me hizo feliz. Uh, pero ya no está. No importa. Estuvo. Fue.
    No, la racionalidad no es nada. La racionalidad sólo nos complica la vida.
    La ilusión es una compañera fiel, nunca la abandone.
    Las sorpresas, bueno, qué decir; nos acompañan hasta tal punto que, salvo que decidamos volarnos la cabeza o tirarnos de un vigésimo piso, será lo último que experimentemos.
    El blog? Ah, no se haga problema, usted siempre lo tiene lindo. Decida lo que decida, va a estar bien

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