El derrumbe de una fantasía

En laRepúblicaCultural.esAlguna vez escribí que la música era el resultado maravilloso de un quehacer misterioso para mí. Sin embargo, nunca quise desentrañarlo pese a algunos intentos familiares para que me acercara a la flauta cuando era niña. ¿Por qué la flauta?, otro misterio que tampoco se me antojó dilucidar; me bastó siempre con disfrutar su sonido. La flauta, traída de Alemania, quedó en el olvido y en el armario de algún amigo al que se la presté.

La música no siempre ha sido una banda sonora en mi vida,  pero siempre alienta mis sensaciones e invoca mis nostalgias.  Y los músicos eran los hacedores, los que conocían el secreto de esa magia. Supuse siempre que, por ello, quienes elegían ese camino eran seres especiales, que caminaban un poco a ras del suelo, sin tocarlo, rodeados de un aura que los hacía eternamente generosos y básicamente personas serenas, abiertas, y sobre todo sensibles. Conocían el secreto de las notas!! Y para mí, hacer e interpretar música nunca puede ser un trabajo, en todo caso es una artesanía de las sensaciones. Las propias y las ajenas.

Bueno, no. Recientes sucesos me demostraron que hay quienes se llaman músicos y parecieran serlo y aún así,  se descubren cerrados, intolerantes, amargos, pedestres y tan rancios como pan olvidado en una alacena.

Eso, nada más. El derrumbe de una fantasía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s