Vericuetos del alma y del habla

Hoy me siento más fuerte. Las pequeñas desilusiones de la vida, se han convertido efectivamente en pequeñas cosas en la vida. Duran poco y  endurecen otro tanto. Hay que estar alerta, no vaya a ser que la capa de amianto vuelva a tomar su versión más incombustible; ya viene perdiendo fortaleza y el alma la ha ido recobrando.

Ahora es diferente. Las alarmas funcionan y aunque el letargo ha sido prolongado y la inconsciencia le ha allanado el camino, las pequeñas rendijas de un andar inconforme cada vez se disimulan menos.

“Por qué se me va toda la fuerza por la boca, que me condena y se equivoca…”

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