Amor por ese desconocido

Caravaggio, Cupido dormido, 1608, Galleria Palatina (Palazzo Pitti), Florencia

No pude dejar de mirarlo. Busqué en esa presencia serena la pasión de sus palabras virtuales. Merodeé alrededor de esa figura formal tratando de adivinar esos cortes abruptos de rebeldía que enojan pero imantan mi corazón. Pospuse lo inevitable. Pospuse el amor, una vez más.

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