Diálogo II

– Estoy sola, ¿entiendes?.
– Sí, yo también.
– ahh!, entonces también has llegado a la noche con los labios entumecidos por el silencio y has descubierto que el ladrido de tu perro es diferente para llamar tu atención que cuando intenta llamar tu atención. Seguramente has bebido leche cortada por error y la olla ha sido tu plato más veces que las que puedes recordar. Conoces esa sensación de fatalidad cuando llegan los fines de semana porque todo comienza de nuevo el lunes y ¿quien percibirá tu ausencia antes?. Entiendes por supuesto este humor negro que desahogas sobre ti mismo imaginando tu propio fin, la imagen de tu cadáver incógnito y tu propia voz se vuelve tu arrullo. Te  conviertes, como no, en interlocutor de tu propio ser y creas los diálogos más chispeantes e inteligentes y te lamentas que nadie te escuche porque si no, quien detendría la admiración que incluso tu misma – no hay otra -, te despiertas.
– ¿¡eh!?
– Exacto. Eso es, sencillamente que no lo entiendas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s