Fantasías

Están las inofensivas, las descaradas, las previsibles. Y están esas otras ladinas, sinuosas y peligrosas. Las primeras son infantiles, sin grandes ambiciones pero seguras de si mismas, maravillosamente primitivas. Cándidas. Las otras, tan crecidas y sofisticadas, se envuelven en una piel de expectante realidad, pero desnudan sus crueles púas cuando se las enfrenta. Perversas.

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