Madrugada

insomnioNo es esta ciudad que me regaló esa primera noche en vela. Ni la siguiente que conformó el escenario de mis mayores dolores, mis grandes alegrías y grandes decepciones. Ni la otra que me acogió forzada y nunca ha terminado de perdonarme. Mi universo va conmigo. Mi paz no conseguida y mis mares tempestuosos arremeten siempre en el tiempo presente aunque ya hayan ocurrido y aunque todavía me acechen. Nunca en un recuerdo, nunca en inminencia. Siempre un ahora.

No, no hay ciudad que se salve. Yo tampoco.

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