Un deseo para este 31

Bueno, es inevitable que el 31 de diciembre no sea un día más. 2012 ha sido, por decir lo menos, sorprendente. Un año lleno de agridulces. Un año de mucho amor y un año de mucha incertidumbre. Un año con el corazón expuesto, como nunca antes. Afectos férreos se corroyeron y amores que parecían frágiles se fortalecieron. Los de siempre se renovaron. Los nuevos se van acomodando.

Gracias a mis amigos incondicionales que se han decantado con el tiempo. Gracias a mi familia. Gracias a todos los que cruzan este umbral extraño conmigo, esta fecha que nos hace renovar deseos, desear más y menos al mismo tiempo. Cambiar.

También a aquellos que van a mi lado con prudente distancia, de ellos también será el reino de los cielos. Indispensables en ese lugar en el que están. Maravillosas compañías que tiñen de color y sustancia una vida que, de otro modo, sería muy lineal.

Espero ser mejor persona para todos este próximo año. Nada más.

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