El pasado que es

01012013362

Lo reconocí al instante.  Caminaba con la tranquilidad de hace veinticinco años. Solo su cabello, con sus canas prematuras, detuvo por un momento mis recuerdos. Un momento nada más.

Su espalda era la misma que tantas veces había rodeado esas noches cuando el mundo no tenía fin, y en la que mi rostro descansó tantas veces mientras él conducía la moto con la que nos sentíamos eternos.

Sus manos en los bolsillos seguían mostrando ese paciente desenfado que no me pudo contener.

El recorrido cotidiano que ahora hacía, y yo seguía, me mostró la  vida que no tuve, el compañero que dejé ir por respirar aires más mundanos.

Se que vive en la casa que fue la de sus padres, ahora con su propia familia. En esa casa en la que me sorprendieron los primeros encuentros amorosos, escenario de una felicidad que aún no deseaba. La casa de esos padres tan sorprendentemente enamorados después de 30 años de casados. Una casa que he mirado de lejos tantas veces. Una casa con el aura del buen amor que no quise.

Caminé detrás de él unas cuadras más. No intenté alcanzarlo, el no se detuvo. Doblé en una esquina y nuestros caminos se alejaron de nuevo, veinticinco años después.

Anuncios

Un comentario en “El pasado que es

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s