La quimera de otro lugar

¿Por qué anhelan estar lejos?
¿Por qué la distancia imaginaria es tan deseable?
Pero permanecen, no se van.
¿Por qué el dolor propio les expulsa?
¿Qué esperan encontrar?
Será otro dolor, el ajeno
El que se puede observar, pero sentir apenas.
El que no los contiene.
Anestesiar el alma. Eso. 
 
Pero está en eso la felicidad también.
Y también será la ajena, la que apenas toquen.
¿Qué esperan? 
¿Robar un poco de otras almas?
Pero entre almas se entienden y la  propia no estará. 
Sabe y se quedará. Queda, agazapada y desapercibida.
Para cuando la necesiten, no estará.
 
Su ausencia será ese dolor propio que viajó en su lugar.
También quedo, disfrazado de ilusión.
Su no estar desnudará el errar de un viaje sin sentido.
 
Pero no se van.
Saben, en el fondo, que es mejor exorcizar el dolor  propio
solo soñando la felicidad ajena.
Porque ni uno los dejará nunca
ni la otra llegará jamás.
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