Desapego

No siento apego a costumbre alguna.

Mis amores han sido, no siempre pacientemente, construidos; no adquiridos ni heredados.

Mi lugar no es en el que nací, tampoco en el que me vi obligada a crecer. Mi lugar fue ganando espacio a medida que mis pasos lo recorrían y mis rodillas sufrían sus asperezas.

Mis afectos fueron decantándose de las deslumbrantes promesas amorosas que se apagaron en el camino.

Mi mundo es tan pequeño como los restos brillantes de una vida horadada por la entelequia de las tradiciones.

No necesito nada más, no quiero menos que eso.

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