La Paz de la Seguridad Democrática

Después de 8 años de “seguridad democrática” y de que tanta gente me diga que ahora se está mejor en Colombia, ¿Quiero que me expliquen cómo es que seguimos ocupando estos vergonzosos lugares:

Colombia ocupa el puesto 138 entre 149 países medidos en 2010 por el ranking Índice Global de Paz (IGP). Es el país más violento de América y uno de los más violentos del mundo, solo superado por 11 países, Corea del Norte, Congo, Chad, Georgia, Rusia,  Israel, Pakistán, Sudán, Afganistán, Somalía y en último lugar Irak.

El Índice de Paz Global 2010, elaborado por el Instituto de Economía y Paz examina 23 indicadores, entre los que están la tasa de criminalidad, el gasto en defensa, los conflictos con estados vecinos, el respeto por los derechos humanos, acceso de la población civil a armas, población carcelaria, cantidad de  gente desplazada, etc.

También se relacionan otros indicadores como participación política, libertades civiles, inequidad de género, libertad de prensa, desempleo y percepción de corrupción, entre otros indicadores sociales y económicos.

Este es el resultado. Esta es la continuidad que parece volverán a votar el próximo domingo, los colombianos que  depositen su voto por Juan Manuel Santos.

6 años después, ¿Seguridad… democrática?

Masacre en Colombia de Fernando Botero
Masacre en Colombia de Fernando Botero

Hace rato no tocaba temas de ese país que es el mío, ese que alguien alguna vez re – bautizó Locombia. En parte porque a veces quiero que la vida trascurra con ánimo sosegado, y allá todos los días pasan cosas que desafían la tranquilidad y arrastran, en el mejor de los casos, a una angustia callada. Y por otro lado, porque esta otra realidad, en este otro país – Argentina – no por menos convulsa deja de atropellarme cotidianamente.

Me pregunto, ¿qué dirán hoy aquellos que argumentan el poder viajar tranquilamente por carretera en vacaciones, para explicar lo mejor que se vive en Colombia con Uribe?

Qué dirán cuando despues de 6 años de la famosa política de seguridad democrática, los datos (artículo de Semana) muestran que las bandas organizadas, algunas nuevas, otras de desmovilizados del paramilitarismo rearmado, y algunas más que responden al narcotráfico, tienen el país así:

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Para aclarar: Las Águilas Negras son bandas criminales emergentes que, según las autoridades, son responsables de amenazas contra sindicalistas, concejales, profesores, periodistas, funcionarios de Personerías y Defensorías. Es obvio, como dicen los investigadores de la Corporación Arco Iris, quienes hicieron este relevamiento con información oficial y trabajo de campo, que su interés no es meramente criminal, tienen un evidente interés político.  La organización de Don Mario, está compuesta por ex paramilitares que no se desmovilizaron o se salieron de la negociación para su desmovilización. Don Mario está considerado el narcotraficante más poderoso, tanto que lo comparan con el mismísimo Pablo Escobar. La Organización al Servicio del Narcotráfico, así en mayúscula, ni necesita explicación. Sus representantes más conocidos parecen ser Los Rastrojos y Los Machos.

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Pero además algo que me preocupa especialmente de este informe es esta conclusión:

Algunas zonas de influencia de los paramilitares están en los 60 municipios del programa gubernamental llamado “Consolidación Social del Territorio”, que buscaba recuperar la institucionalidad en zona de conflicto. La presión militar para perseguir a las “bandas criminales” no es tan intensa en estas zonas, como sí ocurre en las áreas donde operaba el Plan Patriota contra las Farc.

Y aquí vuelvo y cuestiono de nuevo a los defensores a ultranza de la política represiva de Uribe, ¿la tolerancia cero y la mano dura es para quien?

Porque mientra estas “banditas” vuelven a pulular por el país, veo esta otra noticia:

La Fiscalía 12 de la Unidad Antiterrorismo, la misma que hace un mes ordenó de manera insólita revisar las bases de datos de las universidades Distrital, Pedagógica, Libre, Nacional y el Sena, en desarrollo de una investigación por supuestos nexos de estudiantes y profesores con la guerrilla, también fue la que solicitó la interceptación de 152 correos electrónicos, entre los que figuran los de prestigiosos columnistas, periodistas, académicos, organizaciones de derechos humanos y ni más ni menos que la actual secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara López Obregón.

Para los que no conocen, todas las universidades mencionadas son públicas, la Nacional es la principal del país, como la UBA en la Argentina o la UNAM en México. Según vi además en la lista hay directores de cine, el decano de Economía de la universidad de Los Andes (privada), en otros tiempos “alma mater” de peso político en diversos gobiernos (en éste se ve que no), escritores y hasta un funcionario de Naciones Unidas.

Y me pregunto y les pregunto de nuevo, ¿de verdad se sienten seguros y en democracia?

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El Cazador de Fernando Botero

Colombia expuesta

Más de 1200 personas se inscribieron para participar en el concurso de fotografía de la revista Semana, Colombia Expuesta. Algunas de las ganadoras son las que se ven abajo. La revista realizó además una edición extraordinaria que hace referencia a fotografías históricas y tiene algunas perlas como la fotografía más antigua, La calle del observatorio, un daguerrotipo tomado en 1842 y que hoy se encuentra exhibido en el Museo de la Fotografía de Paris.

Las manos de Anibal palacio, un recolector de café. Ricardo Vejarano.

Nadador en Tanguí, Chocó, Pacífico colombiano. Juan Arredondo.

Barrendero en la madrugada, Municipio de Chía, Cundinamarca. Santiago Castro Guzmán.

Minero en Marmato, Caldas. María Jimena Palacios.

Disciplina en la Casa de Nariño, Bogotá. Camilo Salgado.

Jugando a ser mamá. Catalina Patiño Echeverry.

Cantina en Salento, Quindío. Andrés Felipe Rodríguez.

Montaña de Sal en La Guajira. Javier Andrés Maldonado.

Fuegos Artificiales. Andrés Pizano Gutiérrez.

Caricatura

Tomada del Blog No le creemos a Alvaro UribeHace mil que no veo a Chócolo. Es una de esas personas con mucho humor y agudeza que me saca una sonrisa de solo recordarlo, no solo por las buenas caricaturas que siempre ha hecho, sino por la buena onda que siempre irradió. Un paisa de barrio. Y me encanta ver que no ha perdido para nada el toque…

Esta es una de sus caricaturas, a propósito del famoso argumento que esgrimen los que dicen que ahora el país está mejor porque la gente puede viajar y regresar a sus fincas y a propósito de quienes ya hablamos más abajo, los invisibles de siempre.

Sacada del blog No le creemos a Alvaro Uribe.

Los invisibles… de siempre

Mañana 20 de junio se celebra el Día Mundial del Refugiado y acaba de salir el último informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados – Acnur –.

Durante los dos últimos años (2006 y 2007) los desplazados por conflictos internos ha aumentado de 24,4 a 26 millones. Colombia ocupa un terrible segundo lugar en el mundo con 3 millones, después de Sudán (5,8 millones) y por delante de países como Irak (2,4 millones).

Vale aclarar, en todo caso, que ACNUR no cuenta a los palestinos que son 4,6 millones y son asistidos por la UNRWA – Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos -.

Hubo, por supuesto, reacciones del gobierno colombiano. Que no son tantos, solamente 2,5 millones entre 1997 y 2008.

Según la ONG Codhes – Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento Forzado – hay 4’437.000 personas desplazadas si se comienza a contar desde 1985. Y si se piensa en uno de los argumentos del mismo gobierno, no hay mucha esperanza de un retorno masivo:

“…en general los desplazados no tienen todavía acceso a tierras y … los retornos no pueden ser masivos porque no están dadas las condiciones de seguridad.”

Aún así, hay comunidades como la de El Encanto que, después de 4 años, decidieron organizarse y recuperar sus tierras por cuenta propia y a pesar de enfrentar la muerte y la desprotección del Estado.

El video de arriba son sus testimonios y es la segunda parte del documental La Voz de las Piedras dirigido por Javier Corcuera para la TVE. Para quienes quieran verlo completo, aquí abajo están la primera y la tercera parte. Si tienen tiempo se los recomiendo.

Conocer las estadísticas no sirve de nada si no se escuchan las voces. Ellos lloran a sus desaparecidos y muertos, pero no se rinden:

Sé que son las cuotas de la guerra, pero sé que son las cuotas que no deberían suceder…(sic)

Un campesino sin tierra no es nada, así que muérase en la tierra…(sic)

Primera parte (8:05 mins)

Tercera parte (7 mins)

Las ideas de William Ospina

Fotografía en Eskpe.com de El Tiempo
Fotograf�a de Skpe.com de El Tiempo He llegado a pensar que acaso es cierto lo que escuchamos alguna vez: que tal vez el mundo volverá a fundarse sobre las conmovedoras e inconmovibles verdades de la poesía y ya no sobre los frágilesatisbos de la razón ni sobre las pueriles seducciones del lucro.
William Ospina.

En la maraña en la que se ha convertido este problemita que tenemos en Colombia, entre tantas declaraciones guerreristas, tanta euforia extrema que apela a un patrioterismo un poco histérico y siempre beligerante, es bueno conocer la visión de aquellas personas que piensan el país desde la creación.

William Ospina es poeta, ensayista, novelista y traductor. Un convencido de nuestra herencia mestiza y latinoamericana común desde las ardientes arenas septentrionales de México hasta las gélidas planicies de la Patagonia, como lo expone Nelson Sánchez en la revista digital Crítica de Chile.

Su análisis de la realidad, a partir de esa amalgama cultural que resultó del choque que sufrimos hace más de 500 años, reparte a todos la parte de la responsabilidad que nos toca en la construcción de la nación que desearíamos tener, haciéndo énfasis en la labor ciudadana más que en las estrategias del poder.

Tenemos que dejar de poner el énfasis en el aspecto épico o guerrero de nuestra historia. Yo muchas veces pensé que el conflicto colombiano y la violencia se debían a causas políticas. Ahora pienso que esas causas políticas tienen otras causas, y las más importante de ellas es la causa cultural. Cuando se puede abusar de unas comunidades y ellas no reaccionan, cuando se puede manipular a grandes sectores de la ciudadanía y esta se deja manipular, falta dignidad ciudadana, falta orgullo, falta afirmación, y esos son problemas culturales. El gran problema de Colombia no es tener guerreros, tener mafiosos, ni tener guerrilleros, ni paramilitares, el gran problema de Colombia es no tener una ciudadanía que sea capaz de ponerle freno a todo eso.

Extractado de ésta entrevista en la revista Semana.

Pero además, o justamente por eso, reconoce que en los gobernantes recae la resposabilidad vital de que el estado y su gobierno no solo sean entes administradores sino, además y fundamentalmente, una guía ética de la sociedad. En ese sentido el pasado 21 de enero dirigió una carta abierta al presidente Hugo Chávez, a propósito de su intervención en el conflicto colombiano y su mediación política. Entre argumentos muy equilibrados, hay algunos párrafos que, a mi juicio, son impecablemente lúcidos:

Ahora bien, en días pasados, y movido, estoy seguro, por su voluntad de ayudar a Colombia a superar sus problemas, usted, señor Presidente, ha afirmado dos cosas sobre las que pienso que es necesario meditar. Primero, ha declarado que se debe reconocer la existencia del conflicto, e incluso el carácter de ejércitos insurgentes de las FARC y del ELN. Tal vez sea verdad, porque creo que sólo reconociéndolos como adversarios políticos es posible negociar políticamente con ellos. Pero está claro que el primer paso tendrían que darlo las guerrillas mismas, dejando en libertad a todos los secuestrados que mantienen en condiciones infrahumanas, y demostrando que acogen, no como una imposición exterior sino como una convicción íntima, las normas del Derecho Internacional Humanitario.

Su segunda declaración, señor Presidente, es más discutible. Ha dicho usted que las Farc tienen un proyecto político bolivariano que en Venezuela es respetado. Allí me veo en la obligación de disentir. Si usted llama bolivariano a su propio proyecto, me parece que comete un grave error al compararlo con el de las FARC. Porque hasta donde yo lo advierto, el proyecto bolivariano de Venezuela ha sido siempre un proyecto democrático, que no ha ejercido violencia contra el Estado ni contra la sociedad venezolana. Las FARC y el ELN le deben a Colombia demasiados muertos y demasiados secuestrados, demasiados asaltos a las aldeas y demasiada crueldad e insensibilidad, como para que puedan equipararse a un proyecto mucho más respetuoso de la sociedad y de la comunidad como es el proyecto de la República Bolivariana de Venezuela.

Yo ignoro si usted y su movimiento están logrando transformar para bien a la sociedad venezolana; sé que lo han intentado con instrumentos legítimos, apelando a las mayorías, sin atropellos y sin violencia, y eso me merece todo el respeto.

Tal vez si las guerrillas cambiaran sus métodos y sus propósitos podrían aspirar algún día a ser reconocidas como una alternativa política por la sociedad. Pero yo no puedo ver hoy a las guerrillas colombianas como proyectos de civilización. Siento que la lucha de cuatro décadas los ha endurecido, los ha envilecido, y los ha alejado demasiado de la sensibilidad popular. Es más, sus principales víctimas suelen ser los sectores populares.

Más recientemente encontré en el blog de la periodista Constanza Vieira extractos de una segunda carta que circuló recientemente en la Red Caribe de Periodistas, en la que Ospina se expresa asombrado sobre la paradoja de que sea justamente Alvaro Uribe, el presidente que más visceralmente ha querido aniquilar a la guerrilla, quien en últimas más rédito político le ha dado:

“Creo que Uribe, paradójicamente, pasará a la historia como el hombre que convirtió a las FARC en un ejército revolucionario de dimensión latinoamericana. Si uno quisiera acabar con las FARC, que es lo que habría que hacer, negociaría con ellas, haría la reforma agraria que la sociedad colombiana requiere, salvaría a las instituciones colombianas, mejorándolas un poco, y la guerrilla local se diluiría en el mar de la sociedad como ocurrió con el M-19 y otras fuerzas.

“Pero no, Uribe las odia, Uribe sólo acepta aniquilarlas, y considera como una vergonzosa concesión dialogar y negociar con ellas. Por ello se lanza a combatirlas a toda costa, de cualquier modo, y sin atenuantes. El resultado: ha internacionalizado la lucha de esa guerrilla. Con tal de matar a uno de sus jefes ha producido la mayor crisis de Latinoamérica en los últimos tiempos, ha llevado a Colombia por primera vez en su historia a romper relaciones simultáneamente con tres países…

“Algo más: Uribe se proponía demostrar que no son una fuerza política, que no son beligerantes, pero en su ceguera insiste en afirmar que Chávez no sólo está aliado con ella sino que es, casi, su jefe. ¿A qué más beligerancia podía aspirar la guerrilla que a tener entre sus miembros o sus simpatizantes a los presidentes de dos naciones y a sus electorados?

“Si Chávez es partidario de las FARC, o como dicen los uribistas, su jefe, entonces ya las FARC tienen un carácter político indudable. Es más, tienen ya status de gobernantes en varios países. El odio ha logrado lo que nunca lograría la simpatía. O, dicho de otro modo, el que las odia les da mucho más que el que habría querido ayudarlas.”

Y aquí paro, porque está ya va muy largo y la verdad, ¿Qué puedo agregar ante tanta claridad en medio de la espesura?