Explicaciones

Cada vez que entra el presidente Chávez en las conversaciones políticas, me encuentro con defensas apasionadas de su papel en el ámbito latinomericano. Al menos de parte de aquellos que profesan una ideología que defiende los derechos de las mayorías y la justicia social. La razón general que he deducido es que comparte los enemigos de los que se llaman de izquierda o progresistas. No mucho más que eso, aunque algunos argumentan mejor que otros su respaldo al presidente venezolano.

Aclaro que yo me incluyo entre quienes creen firmemente en eso que un amigo llama “una sensibilidad de izquierda”. Estoy convencida del rol fundamental del Estado para redistribuir las riquezas generadas no solo por el mismo Estado, sino y fundamentalmente en la regulación de los sectores productivos privados que lucran de los recursos materiales y humanos de una sociedad.

Pero cuando hablamos de Chávez, yo tengo un límite. Han supuesto, quienes lo defienden, que mi posición tiene que ver con que soy colombiana.  Y no es errado, pero no es preciso. Tengo obviamente otra percepción del vecino.

Pero antes que explicar mi posición de manera teórica, quiero dejarles un artículo de prensa aquí. Y antes de dar explicación teóricas, yo espero la explicación concreta del gobierno venezolano para justificar por qué armas de guerra como los rockets o lanzacohetes AT – 4 de fabricación sueca, cuyo video (arriba)  muestra el poder que tienen para destruir vehículos blindados, búnkers o instalaciones fortificadas, comprados legalmente por el Ejército venezolano a la empresa Saab Bofors Dynamics, terminaron en campamentos de las FARC en territorio colombiano.

En qué quedamos, ¿la estabilidad democrática y la no injerencia en asuntos internos son principios subjetivos? ¿En gobiernos amigos los defiendo apasionadamente  y para los que considero mis enemigos los vulnero sin mayor respeto por esa otra mayoría con la que no estoy de acuerdo?

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80%: Sube Uribe

Chávez y Uribe - foto de EFE en aporrea.orgTal y como lo sospeché cuando comenzó toda esta batahola entre los presidentes Uribe y Chávez después del desenlace de la fallida gestión humanitaria que terminó con la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, Uribe ganó.

Al margen de dudar sobre las intenciones solidarias del venezolano y ser escéptica sobre la voluntad real de la guerrilla para avanzar hacia una gestión humanitaria, siempre pensé que si el show chavista servía para presionar la liberación de los secuestrados, entonces bienvenido fuera.

Pero no hay que confiar cuando el método es dudoso, aunque el fin lo amerite. A más corto que largo plazo se comienza a pagar el favor.

Uribe es un peón de Bush. Uribe eres un peoncito imperial…

Las FARC son verdaderos ejércitos.

Uribe sirve para ser jefe de una mafia, Vito Corleone se queda corto…

El gobierno colombiano no está comprometido con la soberanía de Colombia… desesperado por desviar su opinión pública de la masiva presencia de tropas estadounidenses en su territorio.

Frases como éstas, la promoción de las FARC como fuerza beligerante en el ámbito internacional y el otorgamiento de la Asamblea General venezolana de estatus político, han logrado que Uribe convierta lo que parecía un arrinconamiento de su política guerrerista, en un triunfo que da aire a sus soluciones autoritarias.

Hoy, una encuesta hecha por Gallup le da el 80% de imagen favorable, porcentaje record en los 6 años de gobierno cuya bandera es la famosa política de seguridad democrática.

Tal y como lo dice un artículo en la revista Semana, Chávez unió a Colombia y alejó solidaridades internacionales.

Débil favor está haciendo el presidente venezolano a los secuestrados que siguen en la selva y a una solución real del conflicto, cuando sus acciones y palabras hacen que hasta los contradictores políticos se unan alrededor de la figura de Uribe, y que gobiernos de países participantes en la gestión humanitaria como Francia, Ecuador y Argentina se hayan deslindado rápidamente de sus palabras.

A vuelo de pájaro, solo se me ocurre pensar que con la fortaleza ganada por Uribe y el apoyo que está recibiendo en todos los ámbitos, la paz está cada vez lejos, los secuestrados van a seguir en el limbo y la tragedia de millones de colombianos no se va a acabar pronto.

Un panorama interesante del papel de Chávez y sus apuestas políticas aquí.

Esperanzas postergadas

velas-por-los-secuestrados-afp-bogota-dic-20-07.jpgTodavía no se han publicado aún los enemil análisis de lo que pasó con la famosa “operación Emmanuel”. Lo que sí está claro en toda esta maraña de enojos, acusaciones, insultos, egos y manipulaciones, es que los únicos que siguen pagando el mayor costo de esta guerra que no es solo militar, son los secuestrados y sus familias.

Hoy, algunos amigos chavistas declarados, no dudaron en culpar a Uribe de haber “dinamitado” el acuerdo humanitario, utilizando la misma palabra que usó el presidente venezolano. A priori ya desconfían de la veracidad de las palabras del gobierno colombiano y de la razón que dió para que las FARC no cumplieran: Que Emmanuel no estuviera en su poder, sino que estaría desde 2005, bajo la tutela de la entidad gubernamental – ICBF- en Bogotá.

Y los defensores de Uribe, que siguen siendo muchos, celebran el desenmascaramiento de los “terroristas de las FARC” que siempre engañan, como dijo el consejero colombiano para la Paz, a la opinión pública.

En la última semana del 2007 traté con esperanza, de pensar bien de todos los actores políticos de este show – no por ser intolerablemente trágico deja de ser show -.

Esperaba que Uribe dejara a un lado el certero golpe a su protagonismo en el asunto de los secuestrados. Que aceptara replegar su inflexible discurso guerrerista en aras de la vida de Clara Rojas, su hijo y Consuelo González.

Esperaba que las FARC cumplieran con el “desprendido” acto humanitario de liberar a tres secuestrados de los cientos que tiene en su poder. Que ganen lo que quieran en estatus político frente al mundo, que traten de mejorar su imagen con la asistencia de Chávez, si con ello se logra que dos mujeres vuelvan a vivir,un niño tenga por fin una vida y de paso en Colombia se comience el año con una esperanza.

Esperaba que a Chávez le diera resultado una vez más su obvia ascendencia sobre la guerrilla. Que haga el espectáculo que quiera para afianzar su liderazgo regional. Que traté de ganar puntos para recuperarse del referendo perdido el pasado 2 de diciembre. Que importa en este momento si con ello le está otorgando un lugar que no merece a esa poderosa cuadrilla de delincuentes que se lucran del narcotráfico y el secuestro.

Pero no.

La guerrilla no cumplió. Y aunque Chávez camine por esa cuerda floja de darle credibilidad y convertir a esos criminales en contraparte válida, no se puede perder de vista que ellos son los causantes del drama de los secuestrados. Son los que encadenan y son los que asesinan.

Uribe no se aguantó y se despachó con una teoría temeraria con visos de oportunismo. ¿Por qué no esperar a tener la certeza de la identidad del niño? ¿Por qué no manejarlo de manera confidencial y con la familia, en primera instancia? ¿Por qué no darle prioridad justamente a la parte humana del asunto? ¿No habrá sido solo una manera de volver a tener el control de un proceso político que, en el propio territorio que gobierna, se le escapaba de las manos? Que las FARC mienten, engañan… ¿y que esperaban, palabras de honestos ciudadanos?

Y Chávez… Ojalá en su afán de recuperar imagen y de que su papel de mediador le de buenos dividendos políticos, no les esté fungiendo de relacionista público internacional a las FARC, para que sigan con aires renovados en este 2008, extorsionando, secuestrando, matando y desplazando a miles de ciudadanos civiles en Colombia y en los países vecinos.

Cómo cita el periodista Daniel Samper Pizano en su columna de opinión, en Colombia “Todo es grave pero nada es serio” .

Un vacío en la Patria Grande

imagen-de-brasilindymediaorg.jpgPor obvias razones, en los últimos días dos noticias han copado mi atención: el rompimiento de la negociación para un acuerdo humanitario en Colombia, la seguida aparición de las terribles pruebas de vida de los secuestrados, y por otro lado, el resultado del referendo en Venezuela. He observado lo que aparece en distintos medios sobre el tema, especialmente en la Argentina.

A todas luces Chávez y su derrota política se ganaron toda la atención, incluso en el rompimiento de la negociación en Colombia y la consecuente aparición de videos y cartas de los secuestrados, algunos lo vieron desde el ángulo del papel que cumplió o no el histriónico venezolano, y no tanto desde el de la tragedia humanitaria que sucede desde hace años en Colombia, trasfondo real de la situación que se evidenció con la última noticia. Página 12 dedicó las tapas del lunes y martes a Chávez, Clarín le dedicó su gran titular del lunes y …el de ayer también. La Nación lunes, …y martes. Ambito, lunes y obviamente ayer. Y ya me cansé …

En programas radiales y de televisión de actualidad y de los que no lo eran, porque hasta coincidió con el concierto de Soda Stereo en Venezuela, se hablaba del referendo en ese país.

En blogs sobre periodismo y medios el tema se coló por supuesto. Se venía colando ya, contagiados como gran parte de la intelectualidad mediática. La mayoría tuvo algo que decir desde el incidente con Juan Carlos de Borbón.

Y está bien. Lo que pasa fuera de las fronteras tiene que importar, no vivimos en islas. El concepto de soberanía está en entredicho, la interdependencia es ya una obviedad y pareciera que la idea de Patria Grande vuelve a estar vigente en este subcontinente virado a la izquierda, según analizan algunos la corriente anti neoliberal que anda por aquí.

Y sobre esa punta del iceberg que se asomó en la imagen acabada de Ingrid Betancourt, símbolo de la tragedia humanitaria que se vive en ese rincón de esta Patria Grande, ¿qué se dijo?

Recuadros y fotos impactantes de la ex- candidata, su carta terrible y conmovedora, dimes y diretes en contra de Uribe, en contra de esos delincuentes que son las FARC, a favor de Chávez, llamados de humanidad, Sarkozy, etc, etc.

Y su familia con todo el derecho, utiliza todos los recursos para llamar la atención sobre su caso, los tienen.

Pero algo falla en todo este cubrimiento… y falla lo que no se ve. Porque si esa imagen es terrible, quienes son ignorados detrás de ella multiplican por miles las tragedias individuales y convierten a Colombia en el país con la peor tragedia humana del continente. Solo tres datos:

Desde1996 han sido secuestrados 23.401 colombianos. Hoy siguen en cautiverio 3.203 personas. De ellos solo 776 se le atribuyen oficialmente a las FARC.

En la actualidad Colombia es el país con mayor número de desplazados internos (3’000.000) en el mundo, superando a Irak! (1’800.000) y a Sudán (1’300.000).

El Plan Colombia además posibilitó la entrada campante y oficial de los Estados Unidos en el país – y en la región – desde 1997. Solo en el 2006 Colombia recibió 632 millones de dólares en ayuda militar para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, con todo lo que eso puede implicar. De su mano comenzaron a cumplir un oscuro papel las empresas transnacionales de seguridad.

Pero eso no se dice, valen más los intereses políticos de los líderes. Vende la imagen y la imagen que quedó fue la del despojo en que ha convertido la guerrilla de las FARC a una de más de tres mil víctimas, la más famosa, la de doble nacionalidad.

Y entonces pienso en eso de la Patria Grande. Y pienso en las páginas y páginas, horas y horas dedicadas a la derrota de Chávez y a la dignidad de la aceptación de ella. Y pocas, muy pocas palabras de reflexión, de solidaridad, de movilización y análisis dedicadas a la gran tragedia suramericana del secuestro y el desplazado. Y en los blogs especialmente, donde la agenda no la imponen los grandes medios, muchas menos palabras aún. Practicamente ninguna. Ni siquiera en los dedicados especialmente a la política internacional en donde Irak, Pakistán, China e incluso Kurdistán han tenido dedicadas algunas palabras.

Patria Grande…

Ayer en el blog El Club del Fernet me llamaron la atención sobre ella. Y aunque para mí las dos palabras me remitieron inmediatamente al programa de legalización migratoria del gobierno tras la tragedia en una fábrica clandestina en marzo de 2006, sospecho que el blog no se refería a dicha política oficial.

Se refería a pensar en Latinoamérica como una unidad, sin un adentro y un afuera dentro de sus fronteras. La idea, creo, que desarrolló Jorge Abelardo Ramos:

“…Nadie ignora que la Patria Grande, vale decir la herencia hispana-lusitana que hemos recogido los latinoamericanos como propia, ha sido fragmentada por obra de dos factores determinantes: uno de ellos son los intereses extranjerizantes de las oligarquías portuarias de toda América Latina y el otro es la intervención decisiva que han puesto en nuestra impotencia y balcanización las grandes potencias imperialistas. La alianza de las oligarquías internas y de los imperialismos externos procuró desde los tiempos de San Martín y Bolívar separar a las partes territoriales que habíamos heredado de España y Portugal, porque de ese modo las repúblicas insulares podían ser mas fácilmente dominadas que una gran entidad confederada como la que tuvo la posibilidad de realizar la sociedad norteamericana.”

Patria Grande… ¿Cómo aspirar a ella, como dice Ulises Dumond en su blog del Fernet, si algo que la carcome es ignorado tan campantemente? Incluso cuando la coyuntura la trae de manera tan cruda ante nuestras caras.

Angustia de país

//atrabilioso.blogspot.com/2007/03/hay-que-seguir-la-ruta.html

Los que me conocen saben que soy anti uribista desde sus inicios, nunca estuve de acuerdo con sus ideas autoritarias, con su propuesta de seguridad democrática y otras medidas de mano dura por encima de la justicia social. En ese momento, no sabía lo que salió a la luz con el libro de la ex diva Virginia Vallejo y su relación narco- mafiosa, aunque sí presumía sus nexos con fuerzas paramilitares.

Aún así, no deja de asombrarme las facetas que día a día salen a la palestra de quien yo creía de ultra – derecha y sí con algunas relaciones oscuras, pero lo suponía todavía con pudor político para no expresar esta mostruosa insensibilidad ante la tragedia de buena parte de la población para quien dice gobernar.

Confieso que tampoco soy chavista, porque no me gustan los cantos de sirenas y tengo una resistencia visceral a las grandilocuencias y al discurso que vende “yo soy del pueblo y por eso los entiendo, hagamos la revolución…siganme, soy el elegido”.

Siendo anti uribista, también descreo de la “generosa mano” de Chávez, ambos tienen el mismo estilo efectista en sus discursos, que apunta a crear efervescencia nacionalista, mientras planean y ejecutan su proyecto mesiánico para mantenerse en el poder. Justamente Tanto Uribe como Chávez tienen esa idea estúpida de …el que no está conmigo es enemigo del pueblo y defiende a los terroristas (Uribe) o son burgueses oligarcas (Chavez).

Ninguno cree en un sistema democrático, sino ¿por qué piensas entonces que todo ser iría al tacho sin la presencia única de ellos? Toda su fuerza política recae en la persona y no en su propuesta política.

Serían democráticos si gobernaran de acuerdo a sus ideas, pero conciliando y no polarizando con palabras incendiarias. En ambos países ambos son muy populares pero también son rabiosamente atacados por una gran parte de la sociedad. Y los chavistas no me digan que son solo los ricos y burgueses, estamos en Latinoamérica, no tenemos tan extendida la prosperidad!!

Serían democráticos si defendieran al estado y la constitución y no lo y la manipularan para eternizar su proyecto personal.

Serían democráticos si respetan al contrario, debatieran con argumentos y no solo descalificaran a los opositores.

Pero esta semana tengo una gran angustia interna ante el resultado de este acto fallido que fue la mediación de Chávez por los secuestrados. Ante la fría y calculada jugada del Presidente Uribe para acabar con este intento de acuerdo humanitario, con dolor que solo puedo llamar nacional o patrio o de la tierrita que me hizo ser lo que soy en esencia, – la verdad, no se como llamarlo sin parecer patriotera -, solo puedo, muy a mi pesar, reconocer que Chávez tiene razón.

Necesitamos un presidente más digno.

Alguien que al menos considere la angustia de un padre, un hermano, un esposo, una madre que tienen a sus hijos, hermanos y parejas secuestrados hace 5, 7, 10 años, por encima de una caprichosa y rígida idea de seguridad.

Alguien que tenga un mínimo de humanidad y generosidad con los cientos de colombianos que se están pudriendo en la selva.

Alguien que le exija y no permita a las guerrillas seguir delinquiendo bajo el falso manto de la justicia social y que al mismo tiempo no tenga miramientos con la lacra de extrema derecha que se ha infiltrado en la sociedad. Pero… qué se puede esperar, así comenzó su mano dura, patrocinando cooperativas rurales de autodefensa… Convivir se llamaron…! Y ahora les está echando una mano de impunidad con la lamentable ley de Justicia y Paz.

Hoy estoy de acuerdo con Chávez, fue utilizado para un fin mezquino y egoista.

Supongo que no tengo excusa para mi ingenuidad. Qué podía esperar, me dirán… la verdad, no lo se. Pero seguro no me esperaba que la vida de personas – o mejor su muerte lenta – y el dolor desangrante de sus familias, estén por debajo de orgullos personales y avaros como los que reflejan estas declaraciones del ministro de Defensa ante la insistencia de Chávez para que entreguen pruebas de vida:

…expresó que esas pruebas de vida no son necesarias para continuar las negociaciones con las FARC.


“Nosotros todos sabemos que aparte de los once diputados que fueron asesinados por la guerrilla, los demás están vivos. No se requieren pruebas de vida para hacer el intercambio”, manifestó.

Hay canales de comunicación con las FARC y esperamos usarlos.

Hace cinco años están en el poder y desde hace 10 años hay gente secuestrada!!!! ¡¿puede haber tal cinismo?!

Mi única conclusión es que se está apostando la vida de gente en una maraña de peleas de poder y egos a escala presidencial.

Ni don Juan Carlos ni el camarada Chávez

Chavez por Bob Row y el rey por Paco GuzmánAhora que bajó la polémica sobre el manoseado y posteado cruce entre Juan Carlos de Borbón y Hugo Chávez, y las cabezas están un poco más frías, los discursos menos calientes y los argumentos más pensados, solo tengo claro que la razón no es completa para ninguno y que el ataque no es la mejor defensa. Mi primera impresión sobre el asunto se ha enriquecido con razones de uno y otro lado.

Las mil y una percepciones del mismo episodio aclaran y confunden al tiempo. Tratando de llegar a alguna conclusión leo puntos de vista a favor de Chávez, en contra de Chávez, a favor del rey, en contra del rey. Algunos con argumentos lúcidos, otros con simples discursos panfletarios.

La mayoría de los anti monárquicos sacaron la discusión del contexto de la reunión y se dedicaron duro y parejo a liquidar al rey por los intereses que representa, su relación con Franco, su vida “un tanto” parásita, a endilgarle posturas de superioridad prepotente propias de la época colonial.

Entre tanto insulto y ridiculización de su figura me encontré con la utililización ad-hoc de un texto memorable, una poesía del siempre vigente Gonzalo Arango, fundador del nadaismo a finales de los 5os:

SALVAJE ESPERANZA
Eramos dioses y nos volvieron esclavos.
Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Eramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.
gonzaloarango
 

Y luego me enviaron una defensa del exabrupto de Chávez escrita por el dramaturgo Eduardo Pavlovsky en Página 12 y de la cual éste es un fragmento:

… Necesitamos exabruptos que expresen los ojos reventados de hambre,
los dolores infinitos, los aullidos. Que exploten toda la impostura
y de esos escombros el lenguaje nuevo. La belleza de los restos,
poesía de los escombros. A la hoguera con los lenguajes viejos,
olor a trampa, a impudicia, a corrupción por todos los rincones .
 

Después de la bellísima arenga de Arango, de la apasionada defensa del exabrupto, pasando por archivos contundentes contra el monarca, casi casi celebré a Chávez.

Pero cuando el ataque llegó con la defensa del “presidente del pueblo” como si fuera casi un mesías, desconfié de tanta belleza. Y entonces busqué y recordé el golpe de estado de febrero de 1992 que encabezó contra otro presidente elegido, y cuyo aniversario celebró como “el día de la dignidad”, busqué y encontré su constante acoso a la prensa opositora en Venezuela, busqué y encontré las acusaciones por nepotismo y corrupción a su administración, busqué y encontré… y ya no celebré tanto.

Y entonces volví al asunto original, las constantes interrupciones de Chávez a la intervención de Rodríguez Zapatero y la salida de pantalones de don Juan Carlos como le dicen, en la Cumbre Iberoamericana – que se sabe es un 80% de protocolo y un 20% de sustancia, lo importante ya está cocinado desde antes – .

Y entonces vi a un presidente maleducado, que no es tan democrático ni transparente con prácticas similares a cualquier otro, que no respeta a otro par. Y vi a un rey anacrónico y soso, un poco prepotente y acostumbrado a que le rindan pleitesía, que perdió la paciencia ante la grosería. Y todo ante las cámaras.

Y vi el show mediático que sirvió para desempolvar resentimientos y conocidos discursos contra la madre patria, idea que en todo caso y en otros ámbitos se sigue cultivando sin mucho cuestionamiento de este lado del charco.

Así que decidí no estar de ningún lado y reirme “no más” del acaloramiento que debió pasar la presidenta Bachelet y del soponcio que casi seguro sufrieron los de protocolo de la diplomacia chilena.

Nosotros seguimos teniendo a España como referente con rey obsoleto incluido y Chávez sigue siendo un presidente latinoamericano de prácticas no muy claras con muchos dinero en el subsuelo.

P.D. Recomiendo la columna del sociólogo colombo-español Carlos Castillo Cardona, una mirada ecúanime sobre el asunto.