México, la ex dictadura perfecta

Vivía en México cuando asumió Vicente Fox como el presidente “renovador” de la democracia en ese país. Lo digo así porque eran muchas las voces de todo pelambre ideológico que celebraron el fin de lo que Mario Vargas Llosa llamó en 1990 “la dictadura perfecta”, refiriéndose a la larga hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder, y que terminó en 2000 con el triunfo  del candidato a la presidencia del Partido de Acción Nacional (PAN), después de 71 años ‘priistas’.

En marzo de este año le recordaron al flamante nobel de literatura, en un congreso de renovación educativa, su famosa frase. Vargas Llosa admitió que se equivocó y que la dictadura no era tan perfecta, porque finalmente había sucumbido ante la verdadera democracia, señaló contrito.

Supongo que se refería a los dos gobiernos de derecha que se han sucedido desde el 2000 – el de Vicente Fox y el de su copartidario en el PAN, el actual presidente Felipe Calderón – y que, según el lúcido escritor devenido en opinólogo político en todo América Latina (¡si lo sabremos acá en la Argentina!), han logrado que en México haya “un enorme progreso hacia el Estado de derecho”, elecciones libres y, lo más impresionante, “la legalidad informativa”.

Por suerte dejó una ventana abierta, y dijo también que esa democracia alcanzada todavía es imperfecta.

Por suerte digo, porque ¿cómo justificaría, si alguien se lo preguntara, que México es desde el 2000 precisamente, el país más peligroso para ejercer el periodismo?

Y no es retórica. De acuerdo a cifras de varios organismos como Reporteros Sin Fronteras, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos(CNDH) y otros organismos nacionales e internacionales, desde que asumió el PAN,  “78 comunicadores han sido asesinados y 15 más, desaparecidos”. Solo en el último gobierno, el de Calderón,  “la incidencia de crímenes fatales en contra de periodistas ha aumentado en 241.8% respecto de la administración de Fox”. Desde el 2006 “63 reporteros han sido víctimas de la violencia: 52 asesinados y 11 desaparecidos”.

Calderón por supuesto niega cualquier responsabilidad; pero de acuerdo a la CNDH, Reporteros Sin Fronteras y otros organismos nacionales  “el 49.03% de los ataques son cometidos por representantes de los gobiernos en sus tres niveles; el 26.45% por el crimen organizado, y del 11.61% restante se desconoce la identidad de los perpetradores”.

Todas estas cifras impresionantes se pueden ver en un completo y detallado informe en la revista Contralínea, aquí.

Para el relator para la libertad de opinión y expresión de las Naciones Unidas,  Frank La Rue,“México ha devenido en el lugar más peligroso para ejercer el periodismo en las Américas”. La organización Reporteros sin Fronteras va más allá y señala que es “el más peligroso en el mundo para ejercer la profesión, por encima incluso de Irak”. Para el investigador titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Javier Esteinou Madrid, México es un “estado fallido en el campo de la comunicación”.

Y para el analista de realidades latinoamericanas Mario Vargas Llosa, ¿qué grado de imperfección democrática ameritará reconocer que de nuevo está equivocado?

“Tatequieto” a la prensa

caricatura del argentino Roberto Bobrow

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos acaba de presentar un proyecto para una nueva ley de Inteligencia y Contrainteligencia.

El artículo 35 plantea una “reforma a los delitos de divulgación y empleo de documentos reservados y acceso abusivo a un sistema informático”. En él se establecen modificaciones al Código Penal y en uno de sus párrafos establece que quien “en provecho propio o ajeno, o con perjuicio de otro divulgue o emplee el contenido de un documento que deba permanecer en reserva, incurrirá en pena de prisión de cinco a ocho años, siempre que la conducta no constituya delito sancionado con pena mayor”. Como contraparte señala que “el servidor público que indebidamente dé a conocer documento o noticia que deba mantener en secreto o reserva, incurrirá en pena de prisión de cinco a ocho años y multa de 20 a 120 salarios mínimos legales mensuales vigentes, así como inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas por diez años”.

Con respecto al acceso de sistemas informáticos también castiga a “el que, sin autorización o por fuera de lo acordado, acceda en todo o en parte a un sistema informático protegido o no con una medida de seguridad, o se mantenga dentro del mismo en contra de la voluntad de quien tenga el legítimo derecho a excluirlo, incurrirá en pena de prisión de de cinco (5) a ocho (8) años y en multa de 100 a 1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

ehhhh?????

Con respecto a los medios de comunicación implica una clara mordaza a su libertad de prensa y una invitación a la discrecionalidad y al encubrimiento legal de la actuación de las autoridades del gobierno, que podrá ampararse en la norma para dictar medidas sin transparencia. ¿O quién decide qué es reservado?
Si esta ley hubiera estado vigente cuando se conocieron los sucesivos escándalos del ente de inteligencia nacional, el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, la población no hubiera conocido los desmanes, delitos y persecuciones de las que fueron objeto jueces, miembros de sindicatos, organismo de derechos humanos y periodistas.
Para explicar el proyecto, Santos dijo ante el Congreso que como “ahora es costumbre filtrar todo, y los medios de comunicación publican todo. A eso hay que ponerle también cierto ‘tatequieto’, porque mucha de esa información le da una información a los bandidos, a los terroristas, a los enemigos, valiosísima, para protegerse de cualquier acción”.
Es claro que si se aprueba, la ley aportará un importante paso hacia la impunidad.

Y aquí en la Argentina nos quejamos de autoritarismo… Alguna vez un amigo me dijo que Santos hacía parte de la derecha cool de América Latina, junto al chileno Piñera.

…hazte cargo ahora!

Proyecto_de_ley_estatutaria_de_inteligencia

La noble Argentina

Esta imagen impensada hace un par de años habla de que algo está cambiando en esta Argentina. Por suerte.

Cuando llegué a este país, ese librito blanco de letras rojas era una rareza, no circulaba, no se vendía. Estaba casi proscrito. Me lo mencionaban y era una especie de leyenda, como su autor.

Conocí algo de la historia de Pablo Llonto por gente que lo conocía cuando trabajó precisamente en ‘el gran diario argentino’. Una historia de lucha solidaria y sobre todo de coherencia y fidelidad consigo mismo. Llonto matuvo una larga pelea judicial contra el diario por su despido cuando era representante gremial. Todo esto y seguramente la publicación del libro lo llevó a ser considerado casi mala palabra, no solo en Clarín sino en muchos medios que por identificación corporativa vetaban su nombre (y de paso su libro) solo por no enemistarse con el diario de La Noble Ernestina.

Mi admiración tuvo un primer contacto directo cuando leí una crónica que escribió sobre los Pumas, la selección de rugby de este país. Me gustó esa tendencia a derribar ídolos y a cuestionar las construcciones mediáticas alrededor de verdades aparentemente incuestionables. Iba contra la corriente. Después supe de su lucha por los Derechos Humanos y su participación como abogado en causas de desaparecidos durante la dictadura.

En fin, este no pretendía ser un post de homenaje, de exaltación ni nada por el estilo. Solo me causó una gratísima impresión encontrar su libro en una de las librerías más comerciales de la ciudad, exhibido al lado de uno de los escritores que más vende… Una visibilidad que se merecía, aunque no se si al lado de Andahazi…

Un poder, otrora intocable, al fin cuestionado.

Adalides de la libertad de prensa

Pese a mi voluntad y a la instrospección de los últimos días, se me cuela el día a día que nos invade a través de los diarios. Por algunos asuntos personales últimamente exclamo para mí misma “sigo siendo tan ingenua!”. Pero también porque pese a saber o suponer los intereses que mueven este mundo, me sigue indignando percibir que las buenas banderas son utilizadas para intereses velados pero muy concretos y obviamente, particulares.

No quiero convertirme en cínica, pero tampoco quiero pecar de ingenua, y mucho menos darme cuenta que hay gente que cree que los demás somos tontos.

Y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cuya consigna es la libertad de prensa y la lucha por las garantías democráticas y dentro de ellas la necesaria libertad del ejercicio periodístico, me hace exclamar con indignación por mi ingenuidad.

Dice que sus objetivos son:

Defender la libertad de prensa donde quiera que se impugne en las Américas.
Proteger los intereses de la prensa en las Américas.
Defender la dignidad, los derechos y las responsabilidades del periodismo.
Alentar normas elevadas de profesionalismo y conducta empresarial.

Y en la declaración de Chapultepec, afirma:

La práctica democrática debe reflejarse en instituciones modernas, representativas y respetuosas de los ciudadanos; pero debe presidir también la vida cotidiana.

Y más adelante habla de la democracia y de la libertad así:

La libertad no debe ser coartada en función de ningún otro fin. La libertad es una, pero a la vez múltiple en sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.

Y además, sus principios comienzas diciendo:

Una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad.

Y no quiero seguir alimentando mi enojo con este lindo discurso.

El asunto es que acaba de terminar la Asamblea anual de la SIP, en Madrid inaugurada por Juan Carlos de Borbón (no se por qué, porque los objetivos hablan clarito de las Américas. Será por aquello de la madre patria o yo en realidad no entiendo nada de nada). En ella se presentó el informe sobre libertad de prensa país por país, solo de América, España solo es la madre anfitriona.

Mal para la hija Argentina. Según lo reflejan Clarín y La Nación, “En sus conclusiones, la Asamblea puntualizó que en la Argentina “continuaron las agresiones por parte del Poder Ejecutivo contra medios y periodistas, especialmente durante los meses de conflicto entre el Gobierno y el agro”.  También denuncia “promoción de proyectos administrativos y legislativos que podrían tender a controlar o debilitar a los medios, tanto en su faz periodística como en su independencia económica”.

Que me acuerde, en el problema con las cuatro entidades rurales que realizaron el lock out patronal, hubo una muy fuerte campaña mediática en favor de quienes pararon, que fueron los dueños de los medios productivos y no los trabajadores del campo. Ellos, con la unanimidad de esas mismas entidades, siguen trabajando de sol a sol con un  “derecho” laboral que data de la dictadura. Y que recuerde, Expoagro, la mayor feria agropecuaria del país, es organizada precisamente por Clarín y La Nación; que en su última edición, este añito no más – marzo de 2008 -, y según cifras de los organizadores, se batió un nuevo récord solo de ventas, de cerca de 170 millones de dólares en 4 días.

Y que me acuerde, el proyecto legislativo que promocionó el gobierno fue una nueva ley de Radiodifusión que reemplazaría a la vieja, firmada por el dictador Rafael Videla (¿libertad de expresión en un sistema autoritario?)  y que con una enmienda del gobierno de Carlos Menem permitió la concentración empresarial de medios (modificación que tiene nombre propio).  Lamentablemente la iniciativa parece encajonada ahora que la marea bajó en el enfrentamiento de intereses de uno y otro lado. Quiero decir, entre el gobierno y los intereses muy particulares de las empresas que aglutinan medios. Y no, como lo quieren hacer ver, con los medios mismos en su función de informar.

Pero como si esto no fuera poco para desconfiar del famoso informe de la SIP, resulta que mientras aquí las cosas empeoran, en Colombia mejoran! Sí, bueno, si consideramos que ya no son 74 víctimas de violaciones a la libertad de prensa, sino ‘solo’ 63 en el primer semestre de este año, aunque la mayoría sean por amenazas de muerte. Sí, parece que mejoran.

Y seguramente va a seguir mejorando porque ahora los colombianos gozamos de la más alta representación en la SIP. El nuevo presidente de la Sociedad que defiende la libertad de prensa es ahora Enrique Santos Calderón. Sí, de los Santos de El Tiempo de Colombia, que tambiés es  como decir grupo Planeta de España. Hermano además del Ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, y primo del vicepresidente Francisco Santos.

No se porque se me vino de pronto a la mente la opereta de la foto filtrada a la prensa (léase El Tiempo) con la que se quiso “probar” que el gobierno de Ecuador era cómplice de la guerrilla de las FARC. Esa en la que el supuesto ministro de Seguridad ecuatoriano estaba reunido con Raúl Reyes, el acribillado en territorio de ese país, por el ejército colombiano (me parece recordar que estuvimos al borde de un conflicto armado con ese país por esa operación militar), y que resultó ser el secretario general del Partido Comunista de la Argentina, Patricio Echegaray. Una manipulación y violación a todas las reglas mínimas de respeto a la veracidad y a la honestidad periodística. Tanto así que el mismo diario tuvo que retractarse y pedir disculpas por la que resultó una burda operación a la que se prestó el medio, en exclusiva vale decir.

Pero no, yo soy demasiado mal pensada si desconfío de la “independencia” de nuestra Sociedad Interamericana de Prensa, porque ellos mismo lo expresan:

La libertad es una, pero a la vez múltiple en sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.

Regresó el periodista Felipe Zuleta a los blogs

de-la-agencia-draft-fcb-de-francia.jpg En demasiados países escribir un artículo equivale a suicidarse. 58 periodistas murieron en 2006. 130 encarcelados en todo el mundo”.

Ayer, leyendo el diario El Espectador de Colombia, me topé con una buena sorpresa (para variar), el periodista Felipe Zuleta había vuelto a activar su blog.

El 14 de enero pasado me había lamentado por el cierre de su espacio.

Aunque vive exiliado fuera del país, su familia en Colombia estaba siendo amenazada de muerte por sus opiniones y denuncias bloggeriles. Y en el lugar en donde, desde 1992 y hasta la fecha, han sido asesinados 40 periodistas, y solo en 2007 hubo 162 casos registrados de violaciones a la libertad de prensa, más del 50% por amenazas, esas cosas no se pueden tomar a la ligera.

Como dije en ese momento, para mí que vivo fuera del país, el blog de Felipe Zuleta se había convertido en un referente para contrastar las versiones oficiales y equilibrar la información manipulada que se difunde en los medios que apañan las caras oscuras del poder.

Justamente, en su primera entrada se lanzó con todo contra el diario El Tiempo, por la tremenda ‘metida de pata’ al publicar una foto – sin verificar ni consultar al implicado – del guerrillero asesinado Raul Reyes con quien sería el Ministro de Seguridad Externa e Interna de Ecuador, Gustavo Larrea.

La foto estaba en el famoso computador de Raul Reyes, ‘hallado intacto’ en el campamento bombardeado. Filtrada por la Policía Nacional, fue además utilizada por el gobierno colombiano ante la OEA,como prueba contra Ecuador.

El de la foto resultó ser Patricio Etchegaray, secretario general del Partido Comunista argentino. Una verguenza total!

El Tiempo pidió disculpas al Ministro y al gobierno de Ecuador con argumentos de increible candor:

El parecido con el ministro ecuatoriano es notable. La foto fue entregada, de manera no oficial (y precipitada, pues el material era aún objeto de investigación, lo que no se dijo al periódico), por la Policía. Y fue esa fuente la que identificó al ministro como el personaje fotografiado.

…este diario falló en sus procedimientos de verificación (una cosa es un parecido, otra es que se trate de la persona en cuestión) y falló al no atribuir claramente la información a la fuente, en lugar de asumirla como propia.

Lo que quedó en evidencia fue el papel lamentable que cumplió el diario como instrumento de propaganda en la estrategia de confrontación iracunda del gobierno. Y aunque uribistas furibundos lo disculpan en distintos foros con frases como que ‘errar es de humanos’, es obvio que, no solo no hizo bien su trabajo, sino que falló en una de las premisas básicas del periodismo: Confirmar con las fuentes y verificar la información.

Y la verdad, hay que ser medio estúpido para creer que fue ingenuidad o falta de oficio. El ahora diario de Editorial Planeta y antes de la familia Santos (la misma a la que pertenecen el ‘lujo’ de Ministro de Defensa que tenemos en Colombia, Juan Manuel Santos y su primo el Vicepresidente Francisco Santos, que casualidad), tiene una historia de casi 100 años.

Así que, bienvenido Felipe Zuleta. Bienvenida sea nuevamente una voz distinta y atrevida. Alguien que asume con valor riesgos personales, por una causa en la que cree y por un bienestar colectivo, es un especimen escaso.

Especialmente cuando este regimen guerrerista parece que anda copando todas las instancias del poder, y las declaraciones dañinas del asesor presidencial creó una nueva oleada de intolerancia política que se ha concretado en nuevos asesinatos y amenazas a miembros de organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y sindicalistas. Estas acciones se intensificaron después de las marchas del pasado 6 de marzo que se realizaron en varias ciudades en homenaje a las víctimas del paramilitarismo y los crímenes de estado. Pero ese, en realidad, es otro post.

Por ahora, celebremos la recuperación de Felipe Zuleta para la blogosfera.

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Otro periodista blogger amenazado

en-magicaweb-de-eduardo-abel-jimenez.jpg La intolerancia sigue cundiendo en Colombia. La divergencia no está permitida, no en los hechos. Y la blogosfera colombiana replica la guerra que otros sufren en vivo y en directo.

Carlos cuentero, quien escribe unos de los blogs que consulto sobre Colombia, El desván, acaba de denunciar que está recibiendo amenazas de muerte.

Le dejaron estos ‘amables’ mensajes:

“Mucho cuidado con lo que dice, un día de estos va a amanecer con la boca llena de moscas. Y atrévase a salir a marchar, si es tan machito”.
… Y le seguimos la pista.
“Usted no debería seguir escribiendo tantas maricadas, le podría ir mal. ¿Se cree muy valiente?”
“Marche y verá”.

Como el mismo escribe,

Cuando no hay ideas para debatir, la amenaza es la mejor forma de callar”.

Periodista cierra su blog por amenazas

despedida-del-blog.jpgEl fin de semana quise ingresar a uno de mis blogs favoritos, el del periodista colombiano Felipe Zuleta, uno de los más duros y despiados críticos – con justicia debo decir- del gobierno de Alvaro Uribe.

Conocí tarde su blog, pero se había convertido, para mí que vivo fuera de Colombia, en una de las pocas voces desnudas y valientes. Sus opiniones y denuncias equilibraron la balanza entre tanto medio arrodillado y dispuesto a manipular y disfrazar la cara oculta del poder en Colombia.

Hoy supe aquí que había cerrado por amenazas de muerte a su familia, que todavía vive en Colombia. El, según leí, está exiliado en Canadá. Una víctima más de la intolerancia que nos tiene en el hueco fangoso en el que estamos.

La mordaza a la libertad de expresión llegó a la blogósfera.