Estuve en la marcha

marcha-en-bogota-en-argentinaindymediaorg.jpg  La de ayer 6 de marzo, sí.

Y me sentí triste, porque no fue como en la foto.

Había pensado asistir en la mañana solamente. Me pasé por la plaza San Martín y había unos pocos colombianos, los organizadores. Aquellos que como yo, piensan que no hay que medir con distinta vara a las víctimas de la violencia según venga de guerrillas o de paramilitares y agente cómplices del Estado. Y que además hay que denunciar la flagrante facilidad con la que NO aparecen ante el gran público, no solo los desaparecidos y los desplazados, sino además las atrocidades y los atropellos del indecente proceso de negociación de penas que está llevando a cabo el gobierno con los paramilitares confesos. Que no son todos ni se han acabado como lo anunció con gran bombo el presidente Uribe ante las Naciones Unidas.

El acto fuerte era a las cinco en el Obelisco, me dijeron. Así que después de charlar unos momentos, decidí hacer algunas cosas y regresar a esa hora.

Quería estar, caminar por todas las víctimas, por los que sufren el fuego cruzado, por Fanny y los otros 3 millones de desplazados, por los desaparecidos, por los secuestrados y no solo los canjeables. En fin, ‘hacer bulto’ para que vean y escuchen que Colombia no solo es un gobierno de derecha alineado al gran ‘coco’ mundial, sino que es, sobre todo, escenario de una inmensa tragedia humanitaria, causada por múltiples fuerzas legales e ilegales.

A las cinco, mientras me acercaba por la 9 de julio, comencé a ver banderas argentinas y rojas y negras, ninguna colombiana. Por un momento pensé que no era la manifestación correcta. Quizás no había habido coordinación. Pero cuando llegué a los pies del Obelisco pude por fin ver algunas pancartas, fotos y leyendas que indicaban que era la marcha correcta.

Todavía no empezaba nada. Había prensa, fotógrafos por todos lados y móviles de televisión. La lluvia empapó a más de uno pero nadie se fue, todos esperábamos. Saludé a los que conocí en la mañana y vi unas cuantas caras conocidas más.

Evidentemente había habido un llamado entre asambleas, movimientos sociales y partidos de izquierda porque lo que más se veía eran este tipo de organizaciones movilizadas con banderas y pancartas identificatorias, gritando consignas contra Uribe.

Todavía los colombianos sin partido ni rótulo éramos los menos. Pero todos teníamos derecho a solidarizarnos, a estar ahí.

Cuando la lluvia paró, comenzaron a llenarse las veredas, en la 9 de julio empezó a cortarse el tráfico, las pancartas y las banderas se multiplicaron, aunque debo decir que las colombianas seguían siendo bastante pocas.

En las consignas nadie mencionaba a las víctimas. Los acarreados eran obvios. Un periodista colombiano que estaba por allí me dijo que había preguntando entre las personas que conformaban los distintos grupos y los que portaban banderas y pancartas. Casi nadie sabía qué hacía allí. Pregúntele a él, es el que sabe, respondían.

Mientras los punteros ordenaban a la gente cortando la 9 de Julio, embebidos en su propia lógica e indiferentes a la organización del meollo del acto, comenzaron los discursos.

Los representantes del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado – MOVICE – expusieron los motivos de la marcha. Otro grupo de colombianos agrupados para solidarizarse con las víctimas también leyó su mensaje. Comisiones de verdad, justicia y derechos humanos manifestaron su solidaridad también.

Y también hablaron los partidos. Los discursos habían virado ya hacia el ataque a la política estadounidense en el mundo. Se mencionaron a Gaza, Afganistán, Irak, Israel. Todavía no se había mencionado a ninguno de aquellos cuyas fotografías en blanco y negro aparecían en las pancartas. Nuestros muertos y desaparecidos.

La frutilla del postre fue cuando el que representaba al Partido Socialista comenzó con una reivindicación del “compañero” Raúl Reyes y a hablar de solidaridad con los “compañeros” de las FARC.

Fue indignante! Y ahí claramente se vieron las pocas voces que realmente estábamos allí para marchar por las víctimas.

Muy pocos comenzamos a decir No, No. Las dos chicas -parte de los bien intencionados organizadores- que estában con banderas colombianas y pancartas a espaldas del orador, dieron la espalda y gritaban No a las FARC! No a la guerra! Por las víctimas!

Era por las víctimas y lo estaban convirtiendo en otra cosa.

El asunto me dio un poco de miedo cuando en ese mismo momento tres hombres con pinta de patoteros alquilados se acercaron a ellas y les gritaban casi en la cara y con las manos en los bolsillos una consigna que decía algo así como Uribe paraco asesino, peón del imperio, pero en rima.

Sí. Miedo, la verdad. Y mucha tristeza.

Uno de los colombianos tomó la palabra y trató de encausar el evento. Después leyeron la historia de algunas víctimas y vocearon algunas consignas, pero la mayoría de los miles de congregados no estaban allí por eso y no escuchaban.

La marcha comenzó por la calle Carlos Pellegrini hacia la Embajada de Colombia. Hace rato estaban ya alineados los movimientos piqueteros, las Asambleas barriales, el Partido Comunista, el Partido Obrero y otros muchos grupos que no pude identificar. Hasta una chica hipermaquillada que no pasaba de los 18 años, con pantalón camuflado y boina a lo ‘Che’ encabezaba un grupo que llevaba la bandera colombiana con un escudo de las FARC y que llamativamente iba acompañaba de muchas señoras mayores con fotos de Raúl Reyes y letreros que decían Uribe narco asesino.

En fin, en ese momento decidí irme. No era mi marcha, no estaba allí por eso. Mi motivo lo expresó ayer Susana López, familiar de una víctima del paramilitarismo, en la marcha en Bogotá:

“Duelen los secuestrados de las Farc, pero también duelen nuestros familiares, sepultados en fosas y en el olvido”.

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Contra la guerra

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Estos últimos días me he sentido apabullada por los que ha sucedido entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Y estoy un poco paralizada.

Mañana 6 de marzo hay una marcha contra los crímenes de estado, de los paramilitares y de la parapolítica, convocada por el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado – MOVICE –.
Este post que he comenzado a escribir varias veces en estos últimos tres días, iba a tratar sobre la justicia de hacer visibles a los ignorados de la violencia, aquellos campesinos, militantes de derechos humanos, sindicalistas, líderes comunitarios y población civil en general que ha sido víctima de la ultraderecha en Colombia, apañada en muchos casos por agentes y funcionarios estatales.

Pero la intención se me ha diluído entre las declaraciones provocadoras, contradictorias y manipuladas del gobierno de Uribe, disfrazadas de disculpas y justificaciones inaceptables de lo que fue una clara violación y agresión cuando invadió y bombardeó territorio ecuatoriano.

Inaceptables porque los argumentos con los que ahora defienden la posición colombiana es el resultado de una acción prepotente e ilegal. Hablo de las pruebas que supuestamente se encontraron en computadores de la guerrilla sobre los nexos y el cobijo de Ecuador y Venezuela a las FARC.

Más allá de las acusaciones puntuales que habrá que probar, no solo era público que la guerrilla venía dialogando con el gobierno venezolano, sino que desde hace años se sospecha que la guerrilla traspasa las fronteras para refugiarse. Declaraciones de Luis Eladio Pérez, uno de los recién liberados, así lo demuestra. Pero no solo él, antes otro secuestrado que estuvo en poder de la otra guerrilla activa, el Ejército de Liberación Nacional, declaró que su cautiverio de 20 meses, transcurrió en la selva venezolana cobijado por un pacto de no agresión con el gobierno de ese país.

Existen además numerosos artículos de prensa que prueban que al menos las sospechas existían desde hace años. Éste, éste, éste o éste otro, por ejemplo.

Por lo tanto, y con seguridad, es un tema que los gobiernos deberían tener ya en agenda. El asunto es lo suficientemente grave para que fuera parte del temario de cualquier reunión bilateral. Sobre todo cuando existen o existían mecanismos técnicos, políticos y militares de coordinación, encargados entre otras cosas de desarrollar las llamadas Médidas de Confianza Mutua…discurso puro, parece…

Con esto quiero decir, ¿Por qué si Colombia mantiene vínculos formales de diálogo con sus vecinos, ejecuta medidas inconsultas y luego acusa para defenderse? Me parece que ignorar las vías de entendimiento que el mismo Estado tiene, es un argumento más que refuerza la vocación guerrerista de este gobierno, que quiere imponer su lógica a cualquier precio.

Y el precio de la guerra también lo han pagado las víctimas de masacres perpetradas por paramilitares y militares como ésta, recientemente demostrada, o ésta otra. Los más de tres millones de desplazados que, además, aumentaron en el último año. Las víctimas de políticas que en el mejor de los casos, son tolerantes con las atrocidades de los paramilitares. Los miles de desaparecidos que ahora están ‘apareciendo’ en fosas comunes, gracias a la confesión de paramilitares que andan negociando sus condenas.

sin_olvido-en-pangeaorg.jpg Y por eso, aquí vuelvo a la intención original de este post.

Por los muertos, por los que quedamos y en contra de las políticas de guerra y de quienes quieren hacer prevalecer la lógica militar, hay que respaldar la marcha de mañana. No vamos a cambiar mucho, pero no hay que guardar silencio cuando se tiene la oportunidad.

Aquí, las ciudades del mundo donde se han programado las marchas. En Buenos Aires se harán dos eventos, en la Plaza San Martín a las 11 de la mañana y en el Obelisco a las 17:00 horas.

En Argentina cuenta con el respaldo de Madres de plaza de Mayo – línea fundadora – y de Adolfo Pérez Esquivel a través de la Comisión Ética de la Verdad en Crímenes de Lesa Humanidad.

No conozco a los organizadores locales y como esta vez no contamos con la invitación formal del Consulado de Colombia en Buenos Aires, como para la pasada marcha contra las FARC, tampoco hubo mucha difusión. Veremos quien aparece…

wiphala-en-katariorg.jpg P.D. Más información en la página de MOVICE, en la que también se podrá encontrar el respaldo de intelectuales como Noam Chomsky y James Petras.