En el día contra el trabajo infantil

Hoy es el día contra el trabajo infantil. La Organización Internacional del Trabajo lo instituyó desde el 2002. La publicidad de la Fundación Telefónica en la radio dice “para que los niños vuelvan a ser niños”. El locutor de la radio se queja de lo que sufren los niños que van a castings y los miles de padres que los someten a la presión de la competencia por figurar en los miles de programas de televisión con la esperanza de convertirlos en estrellitas. La misma página de la OIT hace una campaña mundial que dice: La educación: La respuesta acertada al trabajo infantil.

Sí, todo muy lindo.

Padres tratando de resolver sus propias frustraciones en sus hijos, que sufren como propias no ganar o quedar elegidos en concursos y castings. Muy triste, sí. Pero esos niños son el 0.000000001% de la población mundial y que carajo! Tienen 10 mil otros estímulos que le hacen la vida más fácil y si no, seguramente les van a pagar terapeuta desde los 4 años (esos padres son así de culpógenos).

Y que alguien les diga a los de la Fundación Telefónica que por más que hagan, los niños no vuelven a ser niños!!! Pierden su niñez y parte de sus capacidades para el futuro. En pocas palabras, los condenan a competir con desventajas en este mundo en el que algunos crecen con sobre- estímulos y otros lo sufren en condiciones criminales:

Aunque sobrevivan, los bebés con bajo peso tendrán un crecimiento físico y un desarrollo cognoscitivo deficiente durante su infancia. Cuando sean adultos, esta deficiencia mermará sus capacidades para trabajar y generar ingresos.

El atroz ciclo de la pobreza no solo afecta a las víctimas durante toda su vida sino que también se transmite a sus descendientes. Una madre malnutrida engrendrará un bebé con bajo peso.

Así que no me vendan que lo que los actuales niños sufren puede ser reversible.

Y lo de la educación… quizás tenga más sentido. Pero ¿A quién hay que educar? Si el sistema bárbaro en el que vivimos y al que sometemos a los niños y a los adultos responsables (o no) de esos niños no les da mucha opción. O vayan y díganle a un campesino en cualquier lugar remoto de América Latina que en vez de utilizar a toda su familia para traer algo de comida a su casa, mande a los niños a caminar horas y horas para que asista a la escuela más cercana, con el estómago vacío y sin las calorías acumuladas suficientes para aguantar las malas condiciones de su vida?

Hace poco escribí algo sobre los niños invisibles, esos que no van a castings, esos a quienes hacemos víctimas de las necesidades que crea este sistema capitalista, donde a un grupete le importa más los millones de dólares que deja de ganar por un impuesto mientras se queja en medio de un asado, pero no ha hecho nada por los peones agrícolas cuya situación criminal eterniza, condenándolos a sobrevivir y no a vivir.

Así que no me vengan con retórica con la que una vez por año nos hacemos los sensibles sociales. Tendríamos que recordar que nos estamos cargando el futuro. Y los medios pueden y deberían hacer más que solo difundir estadísticas.

Lo que se publicó sobre esto en Argentina, Colombia, España, y México.

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