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En defensa del Colo

El colo

tomada de www.adnmundo.com. Afiche que sacaron a las calles a propósito del partido entre Argentina y Colombia por la eliminatoria para ir al mundial

De acuerdo. El colo (rado) es de lo peor que ha llegado a la política argentina en los últimos años. Un reciclaje de prácticas neoliberales, esas en las que el mercado y la teoría del derrame, el esfuerzo meramente individual y el gerenciamiento empresarial son paradigmas sine qua non para el progreso de las sociedades. Así nos fue, pero la gente parace olvidarlo. Además parece que ejerce prácticas empresarias despiadadas y oscuras, según he leído, que unido a una especie de prepotencia que expresa a través de la desmedida y casi obscena exhibición de su dinero en pos de lograr un lugar de poder político, lo hacen un personaje bastante nefasto.

Pero no, en esta ocasión no voy a criticarlo, al contrario, voy a defender al colo(mbiano).

El asunto es: ¡Me saca de quicio que le digan colombiano a De Narváez, como una de sus carácterísticas cuando buscan descalificarlo!
Me parece discriminatorio,  tendencioso, y estigmatizante. Miren que hay tela para cortar para caerle encima como para que tener que echar mano del hecho de que sea extranjero, y colombiano para más señas. Se que les cae de perlas a sus detractores por aquello del narcotráfico y la causa judicial con la que se le relaciona ahora. Pero hasta donde yo se, su posible vinculación con el rey de la efedrina no tiene nada que ver con Colombia.
Es tan inocuo decirle colombiano de la manera despectiva como viene siendo utilizado en los diarios y blogs supuestamente “progres”, que de quien habla mal es de quien utiliza la adjetivación gratuitamente.
Porque se supone que debería ser una virtud  que la sociedad argentina tenga la apertura de votar a alguien que adoptó este país para vivir … cualquiera que sea el bicho.
Se supone que los “progres” que lo atacan por colombiano defienden los valores democráticos, inclusivos, solidarios para todos y no solo para quienes ellos elijan. Esos valores que supuestamente ven amenazados con la opción política que representa De Narváez.
Señalar junto a sus características negativas que sea extranjero es fomentar en el imaginario social la exclusión por rasgos objetivos. Bolitas, perucas, negros de mierd… Esos calificativos que tanto se condenan desde esos mismos medios y que relacionamos con los intereses mezquinos de sectores que seguramente votarán una opción de derecha como la de De Narváez.

Así que media pila! No nos parezcamos. Críticas con altura y con argumentos! No todo se vale para atacar al opositor, y menos lo que menoscaba el propio ideario.
Ser progre, de izquierda, social o como quieran calificar la opción contraria a lo que representa el colo (rado), incluye defender el derecho de todos los que vivimos (y sufrimos) en este país (incluyendo el de él), para participar como ciudadano de este  sistema democrático (con defectos y profundos vacíos, pero democrático al fin), que da la opción de que un extranjero nacionalizado participe en lo que sin importar su origen, lo afecta.
La Argentina actual nos da esa oportunidad a muchos. Hay que defender esa Argentina. En esa elegí vivir.

Hay un dicho que dice que no se elige al hermano, pero sí a los amigos. Yo digo, no se elige en donde se nace pero sí donde se vive. O, ¿no es, desde cierta perspectiva, más comprometido el lazo por opción que el inevitable?

Consecuencia de la pandemia

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la anhelada levedad

get it this is yoursTengo un problema con este blog. Quiero escribir más seguido, más ligero, más anecdótico. Pero cuando comienzo con alguna idea, termino complicándola, investigándola en exceso, lo que atenta contra el espíritu casi espontáneo que quisiera que tuviera ahora este lugar. Horas enteras se me van en plasmar la idea que se me va derivando a asuntos y otros temas que complementan y completan mi ocurrencia inicial.

Antes tenía tiempo, y así había entradas al blog más o menos elaboradas sobre lo que me interesaba. Y me gustaba. Pero este espacio no ha podido evolucionar conmigo. Ahora no tengo tanto tiempo y este lugarcito que disparó tantos cambios en mi vida, ha quedado relegado. Cada tanto subo alguna cosa, pero ya no es lo mismo. Las ideas se topan con la falta de tiempo, el cansancio y el torbellino que es mi cabeza en los últimos meses.

Pero me niego a dejarlo.  ¿Como abandonarlo ante la adversidad…?

Tampoco se muy bien qué hacer con él. En realidad, no se muy bien qué hacer con mi vida. Porque el problema es ese. Cómo volver a poner un poco de orden en este quilombete. Voy a probar con el viejo método paterno, planificación, flechitas, horarios y disciplina para seguirlos.

Pero ¿y la espontaneidad que quería que tuviera? ¿y la libertad de la quiero gozar con lo que hago? ¿la pasión se puede compartimentar? ¿la felicidad se puede lograr mediante un plan metódico? ¿La racionalidad es todo? ¿Y la ilusión? ¿Y las sorpresas?

Que complicado todo, que imposible me resulta no ser densa.

Recuerdo verdolaga

Veo fútbol. Me gusta aunque no soy hincha fanática y desde que vivo fuera del país le he perdido el rastro cotidiano al equipo del que me declaré seguidora hace ya… hace tiempo.

Bueno, 20 años  han pasado (¡ya!) desde que el Atlético Nacional, los verdolagas, se convertían en campeones de la Copa Libertadores de América. El primer equipo colombiano en lograrlo, los pioneros, y el único hasta que Once Caldas volvió a ganársela a Boca Juniors en el 2004.

En 1989, los verdes le ganaron la final al Olimpia de Paraguay. El orgullo venía también porque era un equipo de “puros criollos”, o sea todo el triunfo era nacional y no solo del Nacional. Fue el Nacional de Francisco Maturana, de Leonel Álvarez, de Alexis García, de René Higuita, del Palomo Usuriaga, de Andrés Escobar, la base de lo que después sería la selección Colombia de tanta alegría que llegó a su punto máximo con el triunfo 5 a 0 sobre la Argentina en el mismísimo monumental. Después vendría el acabose. Pero mientras…

Hoy vi el video del desenlace por penalties de ese partido de infarto en Bogotá. Volví a sufrirlo. Reviví con el corazón en la boca cada cobro errado por los nuestros, aún sabiendo que luego el gran René Higuita exorcizaría con cada atajada posterior el nervio de punta de quienes pateaban. Fueron 18 penalties!, Porque que escorpión ni que ocho cuartos, Higuita para mi fue el de ese día, el que me sacó las primeras lágrimas.

Me emocioné y de nuevo esperé con un temor absolutamente irracional el gol de Leonel que finalmente selló el triunfo de los verdes. Esa vez lo grité en mi casa en Medellín, junto a mi mamá, una seguidora del Junior de Barranquilla,que ese día también fue verde.

Fue una época tumultuosa y de inicios. Mi preferencia por los verdolagas, heredada de mi papá, se llenó de contenido emocional y algo de ese orgullo regional, que a veces molesta a quienes no son de allá, comenzó a teñir mi lugar en el mundo. Después de todo, el verde y blanco son también los colores regionales. Verde que te quiero verde… repetía como lorita a un García Lorca al que desconocía. Y pese a mi innegable y ajeno origen citadino, por aquello de la capital de la montaña y la herencia arriera comencé a sentir la tierrita todavía sobre los hombros… una impostora, bah… pero fueron las pelusas de mis incipientes raices.

Fue una época en la que comencé a ir a un Centro comercial cada domingo para escuchar la Orquesta Filarmónica de Antioquia y antes de cualquier concierto, me paraba entusiasmada para escuchar y cantar el himno antioqueño y sobre todo mirar emocionada los ojos llorosos de mi papá, ese sí un verdolaga auténtico.

También fue el tiempo en el que rápidamente, la paranoia y el miedo inundaron mi vida y la de quienes habitábamos la que se conoció como la ciudad más violenta del mundo. En 1989 mataron a Luis Carlos Galán, Pablo Escobar aterrorizaba al país y comenzaba una época oscura para Medellín. Fue la época de los carro – bombas que borraban literalemente cuadras enteras, el toque de queda de hecho y en algún momento oficial, los sicarios, los ajustes de cuentas, el imsomnio y las ganas impotentes de alejar la pesadilla. En el peor año, 1991, el homicidio fue la causa del 42% de la mortalidad en Medellín.

Y el fútbol también fue arrastrado por esa estela de violencia que aún tiene sus coletazos. De quienes integraron ese sueño verdolaga, tres murieron violentamente, Andrés Escobar fue acribillado en 1994, en un restaurante después de regresar de ese olvidable mundial en Estados Unidos; un menos célebre Felipe Pérez, también fue asesinado en Medellín en1995; y el Palomo Usuriaga también tuvo un temprano final en Cali, con solo 37 años, en el 2004.

En todo caso, en la memoria quedan aquellos iniciadores de estos recuerdos verdolagas, que no solo fueron fútbol.

La plantilla de los puros criollos aquí.

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Humor porcino II

Que no panda el cúnico…

Lo vi en www.elcerebro.com

Humor porcino

Un amigo mexicano me contó que ya habían descubierto  al culpable de la gripe porcina y me envió la prueba. el-culpable1Además parece que las medidas que se están tomando son extremas y alternativas. Por suerte aún ríen…billete1barbijo-alternativo1barbijo-alternativo21

Mi santa semana

En estos días de reflexión no pude parar de escucharlos… y podría seguir por los siglos de los siglos, amén… (ya que estamos en época…)

Un gringo bárbaro

barbarian¿Cuánto lleva Barack Obama en la presidencia de los Estados Unidos? … poco menos de tres meses.

Y su imagen de superhéroe sigue en ascenso… al menos eso quieren que siga pareciendo para los estadounidenses. Y a los creativos de alguna editorial de ese país se les ocurrió echar mano de uno de esos infalibles métodos que tan bien saben usar los gringos y están requeteprobados, para penetrar conciencias, inocular anestesia popular (sutil, que no parezca que adormila) y sobre todo para esta época, moral. Hay que aguantar mansitos la época de vacas flacas, especialmente cuándo millones de dólares del salvataje caen en pozos sin fondo de corporaciones y banqueros, mientas miles engrosan cada día las filas del desempleo.

Y es que su misión es precisamente,  “destronar déspotas que reciben sueldos desorbitados”.

Barack el Bárbaro se enfrenta con la villana Red Sarah (inspirada en Sarah Palin)  que tiene como cómplice a Boosh the Dim (Buss el mentecato, el tonto, el débil, o el corto de luces, elijan) y con quienes está también Cha-nee the Grim (Cheiny el torvo o el sombrío). Todos estos indeseables enemigos de nuestro héroe manejan el Reino Elefante (parece que el bicho es el emblema del Partido Republicano).

Pero claro, nuestro héroe no está solo. Para proteger a la gente del Reino de la Esperanza lo secunda la hechizera Hilaria, esposa del semidiós embustero (suena mejor que ponecuernos) Biil. La primera aventura que saldrá en junio se llamará Barack El Bárbaro: En busca del tesoro de la reactivación y desde ya se pueden hacer los pedidos de las primeras historietas  aquí.

También hay otra historieta en el que un Barack más real se enfrenta a alienígenas invasores que han producido guerra y la consecuente hambruna.  Su misión es luchar contra “una raza procedente de más allá de las estrellas que empuja a nuestro planeta a la guerra intergaláctica”.

En fin… que pareciera que les quieren hacer creer que los problemitas viene de otro mundo y no de allí de esa callecita estrecha, ahí no más al sur de la isla de Manhattan o de alguna siniestra oficina al lado del Potomac

Lo leí  aquí. Y ésta es la página de la editorial.

palin

Nocturna

Trapecistas, tango. Baile y mucho circo. Para no perderse…

En el Centro Cultural Recoleta, de jueves a domingo a las 20, hasta el 26 de abril.

Una vida imaginaria

¿Qué hay peor que ser olvidado? ¿Qué hay más desagradecido que olvidar?

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