Un receso necesario

Hay gente que ha dicho mucho mejor algo de lo que a menudo sentimos, así que para qué inventar el hilo negro. Yo, por lo pronto les anuncio a quienes quiera que sean los que entran a este espacio, que estaré ausente por un par de semanas.

“Y pienso si no será siempre así, que el arte de nuestro tiempo, ese arte tenso y desgarrado, nazca invariablemente de nuestro desajuste, de nuestra ansiedad y nuestro descontento. Una especie de intento de reconciliación con el universo de esa raza de frágiles, inquietas y anhelantes criaturas que son los seres humanos. Puesto que los animales no lo necesitan: les basta vivir. Porque su existencia se desliza armoniosamente con las necesidades atávicas. Y al pájaro le basta con algunas semillitas o gusanos, un árbol donde construir su nido, grandes espacios para volar; y su vida transcurre desde su nacimiento hasta su muerte en un venturoso ritmo que no es desgarrado jamás ni por la desesperación metafísica ni por la locura. Mientras que el hombre, al levantarse sobre las dos patas traseras y al convertir en un hacha la primera piedra filosa, instituyó las bases de su grandeza pero también los orígenes de su angustia; porque con sus manos y con los instrumentos hechos con sus manos iba a erigir esa construcción tan potente y extraña que se llama cultura e iba a iniciar así su gran desgarramiento, ya que habrá dejado de ser un simple animal pero no habrá llegado a ser el dios que su espíritu le sugiera. Será ese ser dual y desgraciado que se mueve y vive entre la tierra de los animales y el cielo de sus dioses, que habrá perdido el paraíso terrenal de su inocencia y no habrá ganado el paraíso celeste de su redención. Ese ser dolorido y enfermo del espíritu que se preguntará, por primera vez, sobre el porqué de su existencia. Y así las manos, y luego aquella hacha, aquel fuego, y luego la ciencia y la técnica habrán ido cavando cada día más el abismo que lo separa de su raza originaria y de su felicidad zoológica. Y la ciudad será finalmente la última etapa de su loca carrera, la expresión máxima de su orgullo y la máxima forma de su alienación. Y entonces seres descontentos, un poco ciegos y un poco como enloquecidos, intentan recuperar a tientas aquella armonía perdida con el misterio y la sangre, pintando o escribiendo una realidad distinta a la que desdichadamente los rodea, una realidad a menudo de apariencia fantástica y demencial, pero que, cosa curiosa, resulta ser finalmente más profunda y verdadera que la cotidiana.”

Ernerto Sábato. Sobre Héroes y Tumbas. Ed. Seix Barral, biblioteca de bolsillo. Pag. 515 - 516.

No se angustien…

5 comments Abril 29, 2008

Mi vida ordinaria

Hace un par de días encendí el televisor en la mañana. Una de esas mañanas en las que andaba sin ganas de nada, solo volver a mi camita y disfrutar de la pereza.

Me puse a mirar sin ver realmente Mañanas Informales, ese programa que a veces es divertido, algunas veces se pone interesante y otras veces me hace querer volver a escuchar radio y así entonces volver a mis almohadas. Cuando aún no decidía si tomarme un segundo café y comenzar uno más de mis días, escuché que entrevistaban a Julio Bocca. Desde mucho antes de su despedida como bailarín, cuando ya le había puesto fecha a su retiro, escuché y leí que entre las cosas que lo animaban estaba que quería poder llevar una vida normal

… saber que voy a poder descansar, dedicarme a otras cosas que me gustan y encima poder comer y tomar lo que se me ocurra sin pensar en la ropa elastizada, …, sin nada, nada de angustia.

Esa mañana, y después de cuatro meses de esa memorable noche en el Obelisco en la que se despidió al aire libre frente a 200.000 personas, estaba expresando la dificultad que tenía para ser “normal”, mejor dicho, para llevar una vida cotidiana como la de la mayoría de los que habitamos esta ciudad y algunas otras. Según mi interpretación de sus palabras, se sentía un poco perdido cuando se levantaba, no sabía qué hacer.

Me hizo gracia. Sonreí medio adormilada, me di vuelta y abracé una de mis almohadas. Ya había decidido cerrar los ojos y quedarme un poquito más en cama, porque finalmente ¿quién me apuraba?

Cuando finalmente el ánimo me dio para el segundo café y pude finalmente conectar mi cerebro, regresé a las declaraciones de Julio Bocca mientras tostaba el pan y sacaba la mermelada y el quesocrema de la nevera. Pensé que era increible que mi vida ordinaria pudiera ser tan extraordinaria para gente como él que es un privilegiado y puede tener lo que quiera.

Y yo, ¿cuántas en un millón había como yo? Entonces me pregunté que tan normal era esta vida que llevaba y para cuánta gente puede ser realmente extraordinaria, aparte del bailarín, claro. Porque en todo caso, es uno en un millón.

Y ya no me dio tanta risa, me puse seria y como siempre compliqué mis momentos de satisfacción cotidiana.

Me acordé entonces de Fanny, esa madre de cinco hijos y desplazada por la violencia en Colombia; una de los tres millones - algunos calculan 4 millones - que viven su vida cotidiana en los cinturones de miseria de los centros urbanos, entre paredes de tablón, precarios fogones de gas y un escaso desayuno con agua de panela antes de irse a limpiar casas ajenas o a vender dulces en los buses.

Me acordé de Migue, un cartonero de quien el periodista Washington Cucurto escribió en Crítica de la Argentina, un hombre casi, en edad de aprender muchas cosas. Su vida cotidiana comienza, - o comenzaba en ese momento porque parece que la prefectura los echó junto a otras cuantas familias -, debajo de la autopista del Sur, a metros del Parque Lezama, al lado, ¡vaya paradoja!, del ex centro clandestino de detenciones.

Migue es uno más de los alrededor de seis mil cartoneros que circulan en la ciudad de Buenos Aires, el doble que tenía registrado el gobierno porteño en el 2006 y uno más que se suma a las más de 100 mil personas que viven de la basura en el conurbano bonaerense, de acuerdo a estadísticas de la provincia y de la Universidad Nacional General Sarmiento. Su jornada, a diferencia de la mía, comienza cuando cae la noche y sale a hurgar la basura de nuestra vida normal.

Y sí, hay tantas Fanny y tantos Migue que quisieran tener mi vida normal!!

Pero si todavía no estaba deprimida por ellos o feliz por mi vida ordinaria, según como se mire, me acordé también del reciente pedido de auxilio del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, que asiste a que 90 millones de personas en 78 países cubran su necesidad de alimento básico. Pedían 500 millones de dólares para evitar el racionamiento de esa ayuda alimentaria. Y la verdad que 500 millones me sonó poco para que 90 millones de seres humanos pudieran vivir, ya no dignamente, solo vivir.

Esos mismos estados que no dan suficiente para paliar el hambre, causada en parte por ellos mismos, alcanzaron un gasto record en defensa. Según el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI), en el 2006 el mundo gastó un billón 204 mil millones de dólares en armas. 184 dólares per cápita!

Fanny, Migue y otros 2.600 millones de personas en el mundo vivían en el 2004 con menos de dos (2) dólares diarios!!

Así que terminé el café, me comí las tostadas y decidí sentirme afortunada por esta vida ordinaria que llevo y que pareciera ser la normal en esta burbuja citadina e intelectual. Esta en la que (con eso nos ilusionamos) la mayoría vamos a cine, cenamos cada tanto por fuera, despotricamos de los políticos de turno y al final del día nos refugiamos en una cómoda habitación, cerramos la ventana y pensamos, mientras nos quitamos la caca de perro que pisamos cuando veníamos, que esta ciudad es una mierda. Después nos metemos en nuestra camita, y esperamos que al otro día no haya ningún piquete que no nos deje llegar a tiempo.

Gente extraordinaria que transitamos esstas anónimas ciudades latinoamericanas.

5 comments Abril 24, 2008

Un post culposo, o sea muy mío

Estos días estoy muuuy vaga. Debería terminar unas cuantas ideas que tengo en cola para este blog, pero se atropellan en mi cabeza, me abruman un poco y termino por dejarlas para después, para cuando tenga ‘la pajarera en orden’. Y por ahora siguen desplumándose ahí arriba.

Cada tanto quisiera tener un blog como tantos otros, dedicados a chistes, anécdotas personales y tonterías varias. Que no me importe alguna incoherencia filtrada, que no importe si en el fondo nadie entiende qué quise decir, que no intente hacer pensar a nadie - aspiración un tanto petulante por demás -, que cite textual o ‘copie y pegue’, y así no tomarme el trabajo de interpretar, otra vanidosa presunción de mi parte (nótese que no utilicé el mentadísimo copy-paste; prueba de mi ‘políticamente correcta’ postura a no utilizar anglicismos si existe el equivalente en español, una petulancia más).

Hay muchos así, y debo decir que tienen decenas - cientos algunos - de comentarios y un tráfico virtual bastante más intenso que éste; máxima aspiración de periodistas, polluelos de escritores, poetas, críticos o simples exhibicionistas emocionales.

Pero bueno, no puedo con mi genio y termino siendo demasiado seria. Una aburrida, bah! Es lo que hay, que se va’cer…

Aunque me lo planteé, lo que acabo de escribir no es una crítica ‘mordaz’ a los blogs. Y aunque pensé en algunos especialmente, no los voy a enlazar porque la verdad me da fiaca entrar en conflicto con sus dueños en mi blog. Mejor me voy a pelear en los de ellos cuando tenga ganas. Este es un ‘post’ pura y llanamente culposo, porque desde el 10 de abril no escribía nada y en el fondo me mueve la misma vanidad de los polluelos arriba enunciados. Tengo miedo que mis pocos lectores terminen por abandonarlo, aunque no se si lo pueda evitar.

Hoy, como todavía sigo medio fumada por este humo que me tiene durmiendo más de la cuenta o al menos a mis neuronas, y dadas además las numerosísimas quejas que han llegado a esta casa de altos estudios, escribo para que no pierdan la costumbre de encontrar ‘algo’.

Les recomiendo el artículo Las 10 cosas malas que son buenas para la salud, publicado en la revista Live Science, que el buen blog (este sí que lo recomiendo) Ya está el listo que todo lo sabe tradujo.

Lean y después me cuentan. Yo personalmente estoy de acuerdo en que una buen ataque de ira cada tanto no está mal, pero no me pongo gusanos en una herida ni dopada. Lo del sexo y el vino tinto, ¿qué les digo? no los dejo ni que mil científicos me dijeran que acortan la vida.

7 comments Abril 20, 2008

En el origen, el 9 de abril

Por algunos problemas logísticos, hoy 10 escribo sobre ayer que fue 9 de abril.

Como dicen las efemérides, un día como ayer pero hace 60 años, mataron en Bogotá a Jorge Eliécer Gaitán.

¿Por qué vale la pena recordar aunque sea con restraso sobre esto?

Porque con su asesinato se desencadenó en Colombia una época turbulenta que los colombianos estudiamos en historia como La Violencia, así en mayúscula, como si ya fuera realmente historia. Un camino de sangre que, sin embargo, seguimos recorriendo en la actualidad y que además tiene una trascendencia actual en el ámbito latinoamericano.

Gaitán era un líder popular, el último y real caudillo según algunos. Su muerte no solo desató saqueos, la destrucción física de parte de la capital y dejó miles de víctimas que jamás se pudieron contabilizar, sino que además “El Bogotazo” como se le conoce, recrudeció una violencia soterrada que ya venía y que con la crisis puntual se extendió a las zonas rurales. La guerra de partidos en todo el país - liberales contra conservadores -, desplazó al campesinado hacia las grandes ciudades y la indigencia comenzó a palparse en los barrios subnormales que comenzaron a formar los llamados cinturones de miseria. En ese entonces y como sigue sucediendo hoy en día, los políticos pusieron las palabras y los campesinos, los muertos, como lo recordó Eduardo Galeano en éste excelente texto.

En 1924, recién egresado como abogado, su tesis “Las ideas socialistas en Colombia” ya hablaba de esa vocación que marcaría su lucha política. Y así lo vió gran parte de la clase dirigente que dominaba y sigue dominando Colombia y de esa potencia imperialista, Estados Unidos, que ya movía sus hilos en la región, como lo comunicó el Embajador de ese país a su gobierno en mayo de 1946:

“Es un maestro de las técnicas de la agitación fascista. Se jacta del dominio que tiene sobre las calles de la capital. Gaitán es ‘el coronel Perón’ de Colombia y ha penetrado la policía y tratará de hacer lo mismo en el ejército. Hay indicios de que Gaitán tiene veleidades de conspirador. Se conoció un informe no confirmado de que los gaitanistas habían organizado el asesinato de (Gabriel) Turbay si éste hubiera sido elegido.”

Gaitán se hizo protagonista de primera línea en la vida política en 1928 como defensor de las causas populares y en contra de los intereses capitalistas. Ese año lideró en el Congreso un debate en contra del Ejército y de la empresa norteamericana United Fruit Company, protagonista de uno de los episodios más sangrientos de la historia de Colombia, la masacre de las bananeras:

El 6 de diciembre de ese año y después de casi un mes de paro en reclamo de condiciones laborales dignas, el gobierno convocó a los trabajadores de la multinacional a una plaza del pueblo de Ciénaga y luego los fusiló, amparado en un decreto de Estado de Sitio en la que declaraba ilegal “toda reunión mayor de tres individuos” y amenazaba con disparar “sobre la multitud si fuera el caso”. Nunca se supo ciértamente cuántos fueron asesinados aunque el mismo embajador estadounidense informó después al Departamento de Estado que fueron más de mil. Lo que sí parece comprobado es que muchos de ellos fueron transportados en tren y luego arrojados al mar.

Desde 1948 ya se perfilaba que para 1950 sería seguro presidente. El tribuno del pueblo como se le decía, pese a pertenecer al Partido Liberal era una piedra en el zapato de toda la clase dirigente tradicional. Tenía contradictores obvios en el partido conservador, aquel que gobernaba ese fatal 1928, pero también en los toldos de su propio partido.

Un profesor de filosofía que tuve alguna vez, decía que la única diferencia que había entre los conservadores y los liberales era la hora en la que iban a misa los domingos. Una generalización que, sin embargo, ya se sospechaba como cierta desde entonces y que se confirmaría años después cuando ambos partidos se aliarían para promover la dicta - blanda de Rojas Pinilla en 1953 y que en teoría acabaría con la época de La Violencia. Cuatro años más tarde nacerían las FARC.

Y cómo no levantar tanta polvareda y desconfianza en los “de siempre”, si Gaitán proponía:

“…Un gobierno para beneficio de todos los colombianos y de no unos pocos. Planeaba la necesidad de distribuir la tierra, hacer obligatorio el voto, estimular la educación pública, darle cultura e higiene al pueblo, promover el ahorro a la gente de a pie, financiar a los pequeños empresarios y reconocer la igualdad de los derechos de la mujer.”

Además,

“Fue un duro crítico de la reelección y del servicio diplomático, del cual decía que era solo una manera de mantener a políticos en receso electoral y para pagar favores.”

En realidad nada muy revolucionario, lo justo, ni más ni menos. Sin embargo, 60 años después estos asuntos siguen estando pendientes. La Violencia sigue viviéndose en mayúscula y la realidad rebasó incluso su trágica premonición:

“Si me matan el país se vuelca y las aguas demorarán 50 años en regresar a su cauce normal”.

Ese 9 de abril lo mataron de tres balazos por la espalda, el país perdió la oportunidad de construir con justicia. Y seguimos, 60 años después, en manos de ese país político que, como el mismo dijo, no es el país nacional.

6 comments Abril 10, 2008

Las ideas de William Ospina

Fotografía en Eskpe.com de El Tiempo
Fotograf�a de Skpe.com de El Tiempo He llegado a pensar que acaso es cierto lo que escuchamos alguna vez: que tal vez el mundo volverá a fundarse sobre las conmovedoras e inconmovibles verdades de la poesía y ya no sobre los frágilesatisbos de la razón ni sobre las pueriles seducciones del lucro.
William Ospina.

En la maraña en la que se ha convertido este problemita que tenemos en Colombia, entre tantas declaraciones guerreristas, tanta euforia extrema que apela a un patrioterismo un poco histérico y siempre beligerante, es bueno conocer la visión de aquellas personas que piensan el país desde la creación.

William Ospina es poeta, ensayista, novelista y traductor. Un convencido de nuestra herencia mestiza y latinoamericana común desde las ardientes arenas septentrionales de México hasta las gélidas planicies de la Patagonia, como lo expone Nelson Sánchez en la revista digital Crítica de Chile.

Su análisis de la realidad, a partir de esa amalgama cultural que resultó del choque que sufrimos hace más de 500 años, reparte a todos la parte de la responsabilidad que nos toca en la construcción de la nación que desearíamos tener, haciéndo énfasis en la labor ciudadana más que en las estrategias del poder.

Tenemos que dejar de poner el énfasis en el aspecto épico o guerrero de nuestra historia. Yo muchas veces pensé que el conflicto colombiano y la violencia se debían a causas políticas. Ahora pienso que esas causas políticas tienen otras causas, y las más importante de ellas es la causa cultural. Cuando se puede abusar de unas comunidades y ellas no reaccionan, cuando se puede manipular a grandes sectores de la ciudadanía y esta se deja manipular, falta dignidad ciudadana, falta orgullo, falta afirmación, y esos son problemas culturales. El gran problema de Colombia no es tener guerreros, tener mafiosos, ni tener guerrilleros, ni paramilitares, el gran problema de Colombia es no tener una ciudadanía que sea capaz de ponerle freno a todo eso.

Extractado de ésta entrevista en la revista Semana.

Pero además, o justamente por eso, reconoce que en los gobernantes recae la resposabilidad vital de que el estado y su gobierno no solo sean entes administradores sino, además y fundamentalmente, una guía ética de la sociedad. En ese sentido el pasado 21 de enero dirigió una carta abierta al presidente Hugo Chávez, a propósito de su intervención en el conflicto colombiano y su mediación política. Entre argumentos muy equilibrados, hay algunos párrafos que, a mi juicio, son impecablemente lúcidos:

Ahora bien, en días pasados, y movido, estoy seguro, por su voluntad de ayudar a Colombia a superar sus problemas, usted, señor Presidente, ha afirmado dos cosas sobre las que pienso que es necesario meditar. Primero, ha declarado que se debe reconocer la existencia del conflicto, e incluso el carácter de ejércitos insurgentes de las FARC y del ELN. Tal vez sea verdad, porque creo que sólo reconociéndolos como adversarios políticos es posible negociar políticamente con ellos. Pero está claro que el primer paso tendrían que darlo las guerrillas mismas, dejando en libertad a todos los secuestrados que mantienen en condiciones infrahumanas, y demostrando que acogen, no como una imposición exterior sino como una convicción íntima, las normas del Derecho Internacional Humanitario.

Su segunda declaración, señor Presidente, es más discutible. Ha dicho usted que las Farc tienen un proyecto político bolivariano que en Venezuela es respetado. Allí me veo en la obligación de disentir. Si usted llama bolivariano a su propio proyecto, me parece que comete un grave error al compararlo con el de las FARC. Porque hasta donde yo lo advierto, el proyecto bolivariano de Venezuela ha sido siempre un proyecto democrático, que no ha ejercido violencia contra el Estado ni contra la sociedad venezolana. Las FARC y el ELN le deben a Colombia demasiados muertos y demasiados secuestrados, demasiados asaltos a las aldeas y demasiada crueldad e insensibilidad, como para que puedan equipararse a un proyecto mucho más respetuoso de la sociedad y de la comunidad como es el proyecto de la República Bolivariana de Venezuela.

Yo ignoro si usted y su movimiento están logrando transformar para bien a la sociedad venezolana; sé que lo han intentado con instrumentos legítimos, apelando a las mayorías, sin atropellos y sin violencia, y eso me merece todo el respeto.

Tal vez si las guerrillas cambiaran sus métodos y sus propósitos podrían aspirar algún día a ser reconocidas como una alternativa política por la sociedad. Pero yo no puedo ver hoy a las guerrillas colombianas como proyectos de civilización. Siento que la lucha de cuatro décadas los ha endurecido, los ha envilecido, y los ha alejado demasiado de la sensibilidad popular. Es más, sus principales víctimas suelen ser los sectores populares.

Más recientemente encontré en el blog de la periodista Constanza Vieira extractos de una segunda carta que circuló recientemente en la Red Caribe de Periodistas, en la que Ospina se expresa asombrado sobre la paradoja de que sea justamente Alvaro Uribe, el presidente que más visceralmente ha querido aniquilar a la guerrilla, quien en últimas más rédito político le ha dado:

“Creo que Uribe, paradójicamente, pasará a la historia como el hombre que convirtió a las FARC en un ejército revolucionario de dimensión latinoamericana. Si uno quisiera acabar con las FARC, que es lo que habría que hacer, negociaría con ellas, haría la reforma agraria que la sociedad colombiana requiere, salvaría a las instituciones colombianas, mejorándolas un poco, y la guerrilla local se diluiría en el mar de la sociedad como ocurrió con el M-19 y otras fuerzas.

“Pero no, Uribe las odia, Uribe sólo acepta aniquilarlas, y considera como una vergonzosa concesión dialogar y negociar con ellas. Por ello se lanza a combatirlas a toda costa, de cualquier modo, y sin atenuantes. El resultado: ha internacionalizado la lucha de esa guerrilla. Con tal de matar a uno de sus jefes ha producido la mayor crisis de Latinoamérica en los últimos tiempos, ha llevado a Colombia por primera vez en su historia a romper relaciones simultáneamente con tres países…

“Algo más: Uribe se proponía demostrar que no son una fuerza política, que no son beligerantes, pero en su ceguera insiste en afirmar que Chávez no sólo está aliado con ella sino que es, casi, su jefe. ¿A qué más beligerancia podía aspirar la guerrilla que a tener entre sus miembros o sus simpatizantes a los presidentes de dos naciones y a sus electorados?

“Si Chávez es partidario de las FARC, o como dicen los uribistas, su jefe, entonces ya las FARC tienen un carácter político indudable. Es más, tienen ya status de gobernantes en varios países. El odio ha logrado lo que nunca lograría la simpatía. O, dicho de otro modo, el que las odia les da mucho más que el que habría querido ayudarlas.”

Y aquí paro, porque está ya va muy largo y la verdad, ¿Qué puedo agregar ante tanta claridad en medio de la espesura?

2 comments Abril 5, 2008

Esas palabras que decimos

Ra�ces de Frida Kahlo Hace unos días recibí un desagradable mensaje. No tanto por lo que decía como de quien provenía. Una voz del pasado que no tenía demasiado eco en mi presente, pero que era, como cuando nombran a un edificio que aunque superado por otros más funcionales guarda un rico pasado histórico y arquitectónico, patrimonio nacional, en este caso de mi humanidad. Quizás le faltaba un poco de mantenimiento, pero suponía que las estructuras estaban sin mella. Me equivoqué.

La distancia y el tiempo desdibujaron los caminos y convirtieron a quienes compartieron mucho, en extraños. Y el edificio cedió ante la diferencia de opiniones y el mensaje demolió lo que quedaba.

Perplejidad, primero. Miedo, después. Y una especie de exilio, si eso se puede sentir sin estar verdaderamente en él. O fue primero el exilio y después el miedo, no lo se bien. Finalmente culpa dolorosa. Una escalofriante sensación de que mis palabras podían provocar destrucción. Una consecuencia de esa libertad de la que creía gozar y que me tomó por sorpresa.

Y como en los pos - terremotos, comencé a verificar apresuradamente, con prevención y temor por lo que podría encontrar, el estado de las edificaciones colindantes y de otras más. A desempolvar lazos de los cuales no era muy consciente hasta ese momento, pero que ciertamente tejen las bases de mi vida. Los cimientos que nunca veía, pero sin los cuales no podría haber crecido y construido. Porque para destruir, tuve que haber construido antes, supongo.Y ahí estaban, algunos con alguna viga un tanto vencida, pero en pie.

Alguien me dijo que algún otro había dicho que la patria es la infancia y me aconsejó que regresara a ella. En el vértigo de mi pasado reciente y mi presente, la había arrinconado y no solo a mi infancia.

Tenía razón, ¿cómo construir si no mantengo los cimientos y dejo que la maleza los cubra? Cuanta pared levante se caerá una y otra vez.

Y se me ocurre que quizás la libertad no es ser una hoja al viento, sino elegir donde hacerla crecer y correr el riesgo de que alguna pequeña alimaña cada tanto la picotee.

Las palabras seguirán saliendo, pero habrá otras que amortigüen los sacudones.

2 comments Abril 2, 2008

Una sociedad enferma

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Y sí, es la estadounidense.

Una sociedad que hace culto al porte civil de armas no puede sino estar enferma. Las causas pueden ser múltiples y complejas, pero que deliran, deliran.

Cuando ocurrió la masacre de Virginia Tech el 16 de abril de 2007, la peor en la historia de los Estados Unidos, me escandalicé con las declaraciones del dueño de la armería que le había vendido las armas a Cho Seung-hui, el estudiante que se cargó a otros 33 antes de suicidarse. Dijo algo así como que la gran cantidad de víctimas se debía a que ninguno de ellos había tenido un arma para defenderse.

Pero las palabras del armero no es una opinión particular, parece que es un principio cotidiano para millones de estadounidenses.

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El fotógrafo estadounidense Kyle Cassidy, se dedicó, durante dos años, a recorrer el país, retratando a los dueños de armas y preguntándoles por qué tenían una. El resultado lo publicó en el libro: Armed America: Portraits of Gun Owners in their Homes (América armada: retratos de propietarios de armas en sus casas).

Lo que más le sorprendió, según sus palabras, fue:

«que los propietarios de armas no respondan a ningún patrón, sino que proceden de todos los orígenes y lugares. Poseer armas forma parte de sus vidas y son muy reacios a desprenderse de ellas. Se muestran orgullosos de tenerlas y de que todo el mundo lo sepa».

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George W. Bush no es la única tragedia con la que cargan. De hecho, lo más probable es que el actual presidente de los Estados Unidos no sea más que una consecuencia lógica de esa nación en la que en 1999, según estimaciones de la Asociación Nacional del Rifle, circulaban legalmente al menos 215 millones de armas en manos civiles, de las cuales 192 millones se concentraban en el 39% de los ciudadanos. Uno de cada dos hogares poseía al menos una. ¡¡Lo que puede haber aumentado en 9 años!!

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La curiosidad de Cassidy se despertó, cuando alguien que había trabajado en las campañas presidenciales de 2004, le había comentado que su trabajo había consistido en atraer “el voto de las armas”. Tres años después éste es el resultado de preguntar quienes conformaban ese voto.

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Desde que vi Bowling for Columbine, el documental de Michael Moore, descubrí que la estadounidense era una sociedad peligrosamente armada, y que no solo era una proyección imperialista hacia el resto del planeta. Pero…

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En todo caso, ver a estos “ciudadanos ejemplares” posando felices con sus pequeños arsenales me puede, me puede. Por si las moscas, creo que preferiría no asomarme por allí… demasiada pinta de latina.

P.D. Supe del trabajo de Kyle Cassidy por el blog El Inconsistente.

9 comments Marzo 28, 2008

Regresó el periodista Felipe Zuleta a los blogs

de-la-agencia-draft-fcb-de-francia.jpg En demasiados países escribir un artículo equivale a suicidarse. 58 periodistas murieron en 2006. 130 encarcelados en todo el mundo”.

Ayer, leyendo el diario El Espectador de Colombia, me topé con una buena sorpresa (para variar), el periodista Felipe Zuleta había vuelto a activar su blog.

El 14 de enero pasado me había lamentado por el cierre de su espacio.

Aunque vive exiliado fuera del país, su familia en Colombia estaba siendo amenazada de muerte por sus opiniones y denuncias bloggeriles. Y en el lugar en donde, desde 1992 y hasta la fecha, han sido asesinados 40 periodistas, y solo en 2007 hubo 162 casos registrados de violaciones a la libertad de prensa, más del 50% por amenazas, esas cosas no se pueden tomar a la ligera.

Como dije en ese momento, para mí que vivo fuera del país, el blog de Felipe Zuleta se había convertido en un referente para contrastar las versiones oficiales y equilibrar la información manipulada que se difunde en los medios que apañan las caras oscuras del poder.

Justamente, en su primera entrada se lanzó con todo contra el diario El Tiempo, por la tremenda ‘metida de pata’ al publicar una foto - sin verificar ni consultar al implicado - del guerrillero asesinado Raul Reyes con quien sería el Ministro de Seguridad Externa e Interna de Ecuador, Gustavo Larrea.

La foto estaba en el famoso computador de Raul Reyes, ‘hallado intacto’ en el campamento bombardeado. Filtrada por la Policía Nacional, fue además utilizada por el gobierno colombiano ante la OEA,como prueba contra Ecuador.

El de la foto resultó ser Patricio Etchegaray, secretario general del Partido Comunista argentino. Una verguenza total!

El Tiempo pidió disculpas al Ministro y al gobierno de Ecuador con argumentos de increible candor:

El parecido con el ministro ecuatoriano es notable. La foto fue entregada, de manera no oficial (y precipitada, pues el material era aún objeto de investigación, lo que no se dijo al periódico), por la Policía. Y fue esa fuente la que identificó al ministro como el personaje fotografiado.

…este diario falló en sus procedimientos de verificación (una cosa es un parecido, otra es que se trate de la persona en cuestión) y falló al no atribuir claramente la información a la fuente, en lugar de asumirla como propia.

Lo que quedó en evidencia fue el papel lamentable que cumplió el diario como instrumento de propaganda en la estrategia de confrontación iracunda del gobierno. Y aunque uribistas furibundos lo disculpan en distintos foros con frases como que ‘errar es de humanos’, es obvio que, no solo no hizo bien su trabajo, sino que falló en una de las premisas básicas del periodismo: Confirmar con las fuentes y verificar la información.

Y la verdad, hay que ser medio estúpido para creer que fue ingenuidad o falta de oficio. El ahora diario de Editorial Planeta y antes de la familia Santos (la misma a la que pertenecen el ‘lujo’ de Ministro de Defensa que tenemos en Colombia, Juan Manuel Santos y su primo el Vicepresidente Francisco Santos, que casualidad), tiene una historia de casi 100 años.

Así que, bienvenido Felipe Zuleta. Bienvenida sea nuevamente una voz distinta y atrevida. Alguien que asume con valor riesgos personales, por una causa en la que cree y por un bienestar colectivo, es un especimen escaso.

Especialmente cuando este regimen guerrerista parece que anda copando todas las instancias del poder, y las declaraciones dañinas del asesor presidencial creó una nueva oleada de intolerancia política que se ha concretado en nuevos asesinatos y amenazas a miembros de organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y sindicalistas. Estas acciones se intensificaron después de las marchas del pasado 6 de marzo que se realizaron en varias ciudades en homenaje a las víctimas del paramilitarismo y los crímenes de estado. Pero ese, en realidad, es otro post.

Por ahora, celebremos la recuperación de Felipe Zuleta para la blogosfera.

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3 comments Marzo 27, 2008

Semana de pasión y contradicción

grafico-en-dl3glitter-graphicsnet.jpg En esta semana de pasión todavía me sorprende un poco que quienes durante el año escasamente recuerdan el espíritu religioso, de pronto sientan la necesidad de acercarse a una iglesia, guardar recogimiento y no comer carne.

Como si la espiritualidad y una aceptable vida interior se debieran demostrar y no vivir. Como si las necesidades espirituales tuvieran fecha y hubiera que programarse para cubrirlas. Como si no fuera algo inherente a la humanidad -quiero decir tenerlas o no tenerlas - y hubiera que colgárselas de adorno en estas fechas.

La formalidad de los ritos hace que lo esencial se pierda, me parece a mí.

Tuve una crianza católica. O sea, misa los domingos, los primeros sacramentos, rezos al angelito de la guarda cada noche, contrición, temor de Dios, si hubiera matrimonio, de blanco por supuesto - por aquello de la pureza del cuerpo y del alma - y resignación ante las ‘cruces’ que hay que cargar como prueba ante el Señor.

Pero también tuve una crianza símil libre - pensadora. Quiero decir, escéptica, racional, anti clerical, de auto - determinación, rebeldía y un bienestar en la tierra a través de esa ‘panacea’ liberal que es el self made man, o woman, en mi caso.

dibujo-en-amores-fullblog-com-ar.gifPor supuesto, la convivencia fue terrible, pero la hubo. Iba a misa los domingos, repetía las oraciones y creía firmemente que se me iba caer la hostia de la boca cuando comulgara si había faltado en algo durante la semana. Y durante la semana estudiaba en colegios laicos bajo la premisa de que los libros y el conocimiento despejarían mi futuro y entonces podría vivir en mi propia casa y con mi propio dinero para hacer lo que me diera la gana. De más está decir que casi nunca sentía que podía comulgar.

Muy rápido decidí no romperme la cabeza por la existencia de Dios. Jamás lo iba a comprobar, así que decidí quedarme con la fe que me inculcaron. Los beneficios eran mayores que los de tratar de no tenerla. Traía menos angustia y era más sencillo. Inclusive, cada tanto me podía dar una mano. Por supuesto, por el pragmatismo de mi fe, la culpa me asaltaba de tanto en tanto. No estaba bien y entonces sentía que no creía de verdad, porque, ¿ y qué tal que sí existiera Dios?… iba a saber que le estaba trucando el asunto. Ufff, en la olla, y con todas las verduras.

Por supuesto, el diablo también metió la mano, y el trinchete. La lujuria, la bohemia y otras tentaciones terrenales me llevaron por el mal camino, según un impertérrito angelito que seguía guardando mi sueño. Ahora sí que no iba a haber salvación para mi alma! Una digna hija de Lilith, diría.

Por suerte, y con la ayuda de Dios, el equilibrio llegó a mi vida. Creo. Sus representantes en la tierra me enseñaron el camino y aprendí que su reino no es de este mundo, efectivamente.

Porque en este mundo los titulares de su reino crearon el santo oficio de la inquisición, y su heredera, la Santa Congregación para la Doctrina de la Fe. El actual papa Benedicto XVI la presidió durante 24 años. Desde allí, el entonces Cardenal Ratzinger se dedicó a combatir y desarticular la teología de la liberación y a perseguir a sus fundadores. A uno de ellos, el brasileño Leonardo Boff, se le orilló hasta obligarlo a dejar el sacerdocio. El y sus seguidores solo creyeron que la fe cristiana tenía el deber de actuar frente a la injusticia de la opresión y la marginalidad y defender los “derechos a la Vida y a los medios para mantenerla con dignidad”.

Para él y para otro de sus precursores, el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez Merino, “…la fe debe demostrarse con un compromiso auténtico con la situación de los hombres.” La opción por los pobres fue su máxima bandera, sin justicia y dignidad en este mundo no hay reino de Dios, siguen predicando.

“Vemos, a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres… Esto es contrario al plan del creador y al honor que se le debe. En esta angustia y dolor, la Iglesia discierne una situación de pecado social, gravedad tanto mayor por darse en países que se llaman católicos”.

Por defender estas mismas ideas y los derechos de quienes sufrían la violencia institucionalizada y la represión militar en su país, fue asesinado en 1980 Moseñor Oscar Romero, arzobispo de El Salvador.

En este mundo también, otro de los titulares del reino de Dios, el pastor evangélico Luis Palau dijo, en unas declaraciones radiales:

“Cuando hay un violador en el barrio y llamamos a la policía y la policía viene y le pega, no decimos ‘uh, pobre violador, cómo le pegan’. Por el contrario, nos alegramos de que la policía actúe. Bueno, yo veo la intervención norteamericana en Irak desde ese punto de vista, desde el punto de vista de la seguridad”.

Y es amigo personal de George W. Bush, quien, a propósito, llegó a la presidencia de los Estados Unidos creyéndose tocado por elección divina para combatir los males del mundo:

«He escuchado la llamada. Creo que Dios quiere que me presente a las elecciones presidenciales» (George W. Bush al telepredicador James Robison, 1998).

No hay necesidad de mencionar siquiera como nos ha ido con este autoproclamado elegido.

Aquí en la Argentina tenemos unos cuantos titulares que efectivamente siguen demostrando que el reino de Dios no es de este mundo: El ex - arzobispo castrense, Antonio Baseotto, acusado de apropiación de bebés. el ex - capellán Cristian Von Wernick, condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad y que se convirtió en el símbolo de una iglesia cómplice de la última y sangrienta dictadura argentina. El padre Julio Grassi, acusado de pedofilia, delito que parece extenderse dentro de la estructura católica mundial.

Ante esta tremenda muestra aleatoria y algunos otros antecedentes, los ritos se vacían de significado, los íconos, símbolos e intermediarios no tienen mucho sentido.

Los deben reemplazar la coherencia con un sentido de justicia y deber ser, que se concreten en la cotidianeidad. Hechos trascendentes, quizás pequeños y quizás de cortísimo alcance, pero aquí y en esta vida. Un real compromiso con la dignidad de vivir en este mundo. Y así quizás lograr, quienes quieran creer, unos punticos de más para disfrutar del reino que no es de este mundo. Ahora que se decretó que ya no hay limbo, quizás cueste menos.

Yo hace mucho que no entro en una iglesia, pese a que es un espacio que siempre me ha dado paz. Y me entra la culpa, no lo puedo evitar, yo también quiero mis punticos. Pero paradójicamente, cada día siento más cerca una especie de paraiso interno. Gracias a Dios, la razón me ilumina… a veces.

Que puedo decir… la contradicción va con mi naturaleza. Mis necesidades espirituales son de este mundo.

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6 comments Marzo 23, 2008

No solo soja, nos consumimos la tierra

ilustración en el blog filosofando de el pais de España Por estos días en la Argentina el campo anda de huelga.

Al menos esa es la frase con la que se engloba el gran polvorín que levantó la decisión del gobierno de establecer un nuevo sistema de retenciones a las exportaciones de soja, girasol, trigo y maíz.

Según el Ministerio de Economía, en los últimos 12 meses la soja aumentó su precio internacional en un 73%, el girasol en un 111%, el maíz, en un 30% y el trigo, un 92%. Con los precios record que han alcanzado, quien exporte soja deberá pagar el 44,1% al Estado (antes era el 35%), el girasol pagará un tributo del 39,1% (antes pagaba el 32%). En cambio el trigo y el maíz pagarán un 0,8 y un 0,9% menos respectivamente. El impuesto variará de acuerdo a los precios internacionales de estos granos.

Para las federaciones rurales que lideran la protesta, es una confiscación de la producción agropecuaria, una agresión a los pueblos del interior y un freno a la producción del campo. Para el Ministro de Economía la medida da certidumbre a los precios de los alimentos, combate la sojización y estimula otras actividades como por ejemplo, la producción cárnica y láctea.

En esta gran barahúnda que se ha armado entre los gremios del campo y el gobierno, muchos argumentos y acusaciones se han lanzado de un lado y del otro. Que se podría llegar al desabastecimiento o, que es un paro exagerado y el sector rural es poco solidario.

Las charlas de café abundan: “que no se pueden quejar porque la están levantando con pala e igual siguen ganando”, “que no es justo que casi la mitad de lo que se trabaja se lo quede el gobierno”, “que son los que están haciendo crecer la economía”, “que por qué se tiene que meter el gobierno a decir qué producir”, etc, etc.

No conozco en vivo y en directo la situación del campo. Soy lectora nada más, como la mayoría, de los análisis de los periodistas especializados y los argumentos de unos y otros. Sin embargo, se me vino a la mente un reciente artículo que leí en la revista Gatopardo, en donde habla de la Huella Ecológica - HE -.
huellaeco.jpg Este indicador fue desarrollado por dos científicos de la Universidad de Columbia Británica para medir el impacto de la actividad humana sobre el entorno en el que vive.

Lo que se mide es el área biológica productiva necesaria para sustentar la demanda de recursos y absorber los desperdicios de la población.

Idealmente cada hombre del planeta debe utilizar la productividad de 1,75 hectáreas por año para que la tierra pueda regenerar sus recursos y mantener su sostenibilidad en el tiempo. Esta es la capacidad de carga del planeta, es lo razonable. La tierra tiene una biocapacidad de 11.2 mil millones de hectáreas y en la actualidad la humanidad está consumiento el producto de 14.1 mil millones. Estamos en déficit ecológico y la tendencia aumenta. Nos estamos consumiendo la tierra y no solo sus recursos.

Por supuesto la torta no se ha repartido igual. Como siempre los más ricos se quedan con el porcentaje mayor y los más pobres se reparten el resto. De los más de 6 mil millones de habitantes en el planeta, uno de cada cinco viven en países ricos y consumen el 80% de los recursos.

Los 42 países más ricos superan ampliamente la Huella Ecológica sustentable. Los Emiratos Arabes llevan la delantera, su HE es de 11,9 hectáreas per cápita por año. Un estadounidense utiliza la productividad de 9,4 hectáreas por año; un español consume los recursos de 5,5 hectáreas en el mismo período, un danés necesita 10,3 y un noruego 9,2. Y así la mayoría de los países industrializados, de primer mundo o como se les quiera decir. En América Latina, México encabeza la lista, su huella ecológica es de 4,5 hectáreas. Le sigue Chile y en tercer lugar está Argentina con 2,2 hectáreas per cápita.

Como los recursos son limitados, este sobre - consumo es posible solo a costa de otros, y los otros son generalmente países con riqueza natural pero subdesarrollados o pobres y la biodiversidad que debería garantizar la supervivencia de las generaciones futuras. Si todos los habitantes del planeta comenzaran a consumir como un estadounidense promedio, para el 2050 necesitaríamos básicamente otro planeta extra para sustentar el consumo de la humanidad.

Pero, ¿qué tiene que ver con el asunto del campo?. Hay varias puntos de ambos temas que se tocan directamente, y deberían ser tenidos en cuenta en el diseño de políticas públicas.

La principal causa del déficit ecológico a nivel mundial es la emisión de CO2, pero en América Latina es la sobreexplotación de los suelos, su cambio de uso, la deforestación y la destrucción de bosques primarios y hábitats productivos.

De acuerdo a investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, de 1995 a 2005 la superficie de cultivo de soja creció un 170%. Si se toma el año de 1977, la superficie dedicada aumentó 1122% y la producción un 1453%, llegando en la última temporada 2004/2005 a los 14,6 millones de hectáreas.

Y como la producción a gran escala exige grandes capitales, el monocultivo ha desplazado a otros cultivos y actividades productivas, convirtiendo el campo en lo que algunos investigadores llaman una gran desierto verde. No existen corredores biológicos que mantengan el equilibrio de la cadena ecológica en las regiones y desde 1996 se han talado alrededor de 5 millones de hectáreas de bosques autóctonos para sembrar soja. La calidad de los suelos se ha deteriorado por la utilización intensiva de agroquímicos y la falta de rotación.

Pero además se ha creado una “agricultura sin agricultores”. Según el INTA en el Gran Buenos Aires, de cada 10 desempleados, 8 provienen del campo. En la provincia de Santa Fe por ejemplo, según el censo nacional en el 2002 existían 60 mil peones rurales, en el 2005 ya solo eran 30 mil.

Gracias a la producción de granos a gran escala, la tierra es ahora solo una fuente de recursos para las empresas de agronegocios. Como dice el investigador Eduardo Spiaggi de la Universidad Nacional de Rosario:

La Argentina cuenta con un 90% de su población en centros urbanos, aunque paradójicamente su principal riqueza nacional es el campo.”

“La soja permite vivir la mayor parte en el pueblo o la ciudad trabajando solo dos meses en el campo.”

“…Es el punto donde no valorás tener un árbol; peor aún, tratás de sacarlo para pasar mejor con las máquinas.”

Las consecuencias son previsibles, inundaciones o sequías, desaparición de fauna nativa, desplazamiento de comunidades enteras y graves problemas de salud pública para las que quedan.

Cuando el ministro de Economía argentino, argumenta combatir la sojinización del campo a través de la reciente imposición de nuevas retenciones, se refiere a que la siembra de soja desplaza la explotación de otros sectores competitivos y encarece estos productos en el mercado, no directamente a la debacle ambiental y social que por goteo está esquilmando el campo argentino.

Las ganancias extras y entrada de divisas no puede ser los únicos motivos para regular un sector que no solo sobre - explota los campos, sino que además juega el juego del primer mundo, sosteniendo con nuestras hectáreas productivas sus hábitos de consumo.

Si los gremios rurales solo se rigen por las leyes del mercado y no miden las consecuencias sociales de sus negocios, le corresponde al Estado regular su producción, para que haya un mínimo de equidad en el reparto y de paso, nos quede aunque sea una pequeña área productiva que consumir a los trabajadores y demás habitantes, ya no del planeta, sino de este país de desiguales.

¡¡Quiero mis 1,75 hectáreas completas este año!!

huella_ecologica.jpg

2 comments Marzo 18, 2008

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